Siempre se oyen historias sobre lo ideal que es el mundo del séptimo arte, un lugar mágico donde se crean relatos impresionantes que emocionan al gran público. Pero lo que muchas personas no saben es que detrás de todo eso existe un mundo oscuro, de imposición y sumisión. Los más poderosos controlan a los débiles a su antojo, les dicen qué hacer, cómo vestir,  a veces incluso rozando la denigración.

Este es el caso de las mujeres que trabajan en un mundo donde sus derechos y libertades aún siguen estando muy por debajo a lo que es normal en pleno siglo XXI. Las actrices se ven obligadas a interpretar un papel ambientado en una época anterior al descubrimiento de las imágenes en movimiento. Un rol lleno de límites que  no se asemeja en nada al trabajo que debería realizar un intérprete.

El peor personaje para una actriz es la vida real

Un actor debe sentirse libre cuando se mete en la piel de otro. Su trabajo le «obliga» a sentirse cómodo y sin ataduras para que pueda ser el personaje y que el público se lo crea. Sin embargo, para el género femenino la cosa es bien distinta. Ellas no tienen tanto campo donde moverse, como sí ocurre en los hombres. Su cuerpo marca el límite y les puede hacer, o no, conseguir la interpretación deseada.

Las mujeres tienen que estar guapas y delgadas, no pueden sobrepasar cierto límite de peso, tampoco ser demasiado altas, ni demasiado bajas, ni muy mayores. Viven en  un mundo completamente irreal pero que se vende como si fuera real. Es más, si el papel requiere que el personaje femenino tenga un aspecto desagradable, desgarbado y asqueado, lo que aparecerá en pantalla será una mujer con aspecto algo demacrado,  aunque todavía es agradable a la vista. En contraposición, a los hombres sí se les da ese aspecto de suciedad que requiere la interpretación sin ningún tapujo.

No hay más que ver la gala de los Goya, por poner un ejemplo. En ese tipo de eventos, además de concederse los típicos premios a las categorías clásicas de un largometraje, también se juzga, aunque no se conceden premios, a las actrices que llevan el mejor atuendo.

Un artista, sea del sexo que sea, tiene que transmitir un sentimiento, y está claro que en el caso femenino no se alcanza ese grado de transmisión tan real porque las mujeres se sienten encerradas y encorsetadas en una posición que, al fin y al cabo, no muestra al sexo femenino tal cual es.

Algunos rayos de esperanza

Como todo en la vida, existen algunas féminas que se oponen a ser ese personaje secundario que va por detrás del macho. Hembras que luchan por su libertad y bienestar, por demostrar que ellas valen lo mismo que un intérprete del sexo masculino. De estas tenemos múltiples casos como Jennifer Lawrence, Emily Blunt, Maisie Williams y Ellen Page, entre otras.

Pero hay un caso bastante más conocido. La actriz es una conocida filántropa dentro del mundo del celuloide y lucha por conseguir una sociedad más justa, no solo para el colectivo femenino, sino también para facilitar la escolarización de las niñas o acabar con el cambio climático. Su última reivindicación contra la sociedad ha sido negarse a llevar corsé para interpretar al personaje de Bella en la nueva versión de acción real del clásico Disney que estrenará en 17 de marzo.

Hollywood Emma Watson actrices feminismo

Emma Watson es conocida por luchar a favor del papel de las mujeres en la sociedad || Fuente: flickr.com

Por este gesto ha sido aplaudida por millones de mujeres que defienden que la mujer debe sentirse como es y no tener miedo a lo que piensen de ella. Casualidades de la vida, esta acción de la interprete británica da un verdadero sentido a aquella frase de la misma película, «la belleza está  en el interior».

Límites por todas partes

La mujer no está únicamente limitada en lo que su aspecto se refiere. De igual manera se encuentran otras barreras como la fuerza, la destreza, el valor y el coraje, ámbitos que tradicionalmente estaban ligados a los hombres. A la mujer se la veía como el sexo débil, y si se observan los papeles realizados por las mujeres en distintos filmes a lo largo de la historia, la mujer siempre está en apuros y el hombre la debe ayudar. Dejando ver a un ser inferior que no es capaz de valerse por sí misma.

Pero eso ha cambiado con el pasar de los años a causa de la evolución de la sociedad. Ahora en las películas se representan a mujeres fuertes, heroínas que no temen a nada y no necesitan un hombre a su lado. Personajes de este estilo ha habido muchos en los últimos años, así son los casos de Mulán, Mérida, Katniss Everdeen o Elsa.

Hollywood Los juegos del hambre feminismo Jennifer Lawrence

Katniss Everdeen es un claro ejemplo de mujer que lucha contra los estereotipos marcados por la sociedad || Fuente: youtube

Por cierto que Jennifer Lawrence es conocida por luchar a favor de los derechos de la mujer. Y su personaje, Katniss, intenta acabar, indirectamente con los estereotipos de la sociedad machista. Por ello, muchas actrices trasladan a la gran pantalla los problemas que sufren en la vida real.

Desde el principio de los tiempos el hombre ha sido el ser dominante el que toma las decisiones, el que administra todo, mientras que el sexo puesto se ve relegado a adoptar el rol de sombra. Si bien es cierto que hemos mejorado bastante a lo que este tema se refiere todavía queda un largo camino por recorrer.

La sociedad debe aprender que todos somos iguales y ese mensaje debe ser aplicado también dentro de una misma especie. Si este mensaje no es compartido por todos de la misma manera la sociedad no puede avanzar. Y no se alcanzará el bienestar total.

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