El modernismo surge a finales del siglo XIX principios del XX como un movimiento literario pero también artístico que afectó de igual manera a las artes mayores; la arquitectura, pintura y escultura, así como a las artes menores; diseño de mobiliario, artes gráficas y decorativas. El término modernismo, como ocurre en muchas disciplinas, surge de forma despectiva, en una forma de llamar a ciertas “moderneces” y novedades que iban surgiendo y a las que los fieles del realismo se oponían.

En la literatura, este movimiento surge sobre todo en América y no habría surgido en España de no ser por la llegada en 1892 del nicaragüense Rubén Darío. Éste sería el mayor exponente de  la literatura modernista y su influencia llegó a otros autores como Manuel Machado o Salvador Rueda. Toda esta corriente se ve fuertemente afectada por otras dos que tienen lugar en Francia, el parnasianismo, que defendía el arte por el arte y el recuerdo del romanticismo, y el simbolismo, lleno de metáforas.

Por eso no es extraño que el modernismo defienda la huída del mundo real y lo cotidiano, se refugie en la época clásica, medieval o en la búsqueda de otro mundo interior, que describe los sentimientos más profundos.

El modernismo artístico recibió muchos nombres dependiendo de su país de origen, así fue conocido como Art Nouveau en Francia, y también en Bélgica, su lugar de origen. Otros nombres por los que se le llamó fueron Modern Style en los países de habla inglesa, Sezession en Austria, o Liberty o Floreale en Italia. Fue especialmente un arte decorativo, donde la ornamentación pudo gozar de su máximo explendor.

Sus mayores exponentes fueron Alfons Mucha en las artes gráficas, Tiffany en el diseño de joyería, Gustav Klimt en pintura, y en arquitectura Victor Horta, Joseph Maria Olbrich o los españoles Domenech y Montaner y Puig y Cadafalch. Este estilo se caracterizó en todas sus vertientes por su gusto por los elementos naturales, la vegetación y sus elementos curvos, también por el uso de los nuevos materiales como el cristal y el hierro, y la profusión de la decoración. Características que pueden percibirse en las obras de Gaudí, que dentro de su peculiar estilo, es uno de los exponentes más reconocidos del modernismo catalán.

Por todas estas cualidades, la tendencia modernista es considerada como un arte total, y marcó de una forma impactante los comienzos del siglo XX. Hoy en día, sigue sirviendo de inspiración a los creadores de todas las partes del mundo.

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