La conocida como celebración del Orgullo gay, o Gay Pride en su denominación internacional, es en muchas ocasiones confundida con una simple celebración en la que gays, lesbianas, transexuales y bisexuales sacan del armario toda su purpurina y la expanden por la ciudad. Solo son malas interpretaciones de una celebración que surgió como una lucha: la defensa del amor en todas sus formas.

Exposición Subversivas

Detalle de uno de los póster que se pueden ver en la exposición || Fotografía: Melina Márquez

La exposición «Subversivas. 40 años de activismo LGTB en España», que CentroCentro Cibeles acoge por la celebración del World Pride 2017 de la que la ciudad de Madrid ha sido anfitriona, hace un recorrido rápido e interesante a la historia de este colectivo dentro de las fronteras españolas. Aunque la exposición se centre en los principales personajes que han dado voz y han puesto cara al activismo por los derechos de los homosexuales en España, no faltan las referencias a personajes internacionales que se atrevieron a levantar la voz y llamar a las cosas por su nombre.

Se casaron y por la Iglesia

Exposición Subversivas

Fotografía de la boda de Marcela y Elisa || Fotografía: Melina Márquez

La muestra presenta casos reales en los que, aunque no de manera abierta y expuesta, las relaciones homosexuales o los casos de transexualidad se dieron mucho antes de que los derechos se abrieran gracias a la lucha. Así, abriendo la muestra, encontramos la fotografía de la boda de Marcela y Elisa, cuyo matrimonio tuvo lugar en junio de 1901 en España. Sin embargo, es necesario acercarse al pie de foto para distinguir que se trata de dos jóvenes enamoradas y no de una pareja heterosexual de principios del siglo XX, puesto que el matrimonio se llevó a cabo mediante una farsa en la que Elisa se travistió de hombre para jurar amor eterno a Marcela. Una historia novelesca que terminó con el descubrimiento del engaño y la huída de las esposas, aunque el matrimonio nunca fue oficialmente anulado. Lo que había unido Dios, no pudo separarlo el hombre.

Inquisición y otras torturas

La iglesia fue uno de los principales focos en alimentar el odio y la aversión hacia los invertidos. Cual caza de brujas, la Inquisición persiguió y condenó cruelmente la sodomía. Los acusados eran encarcelados y sometidos a todo tipo de torturas. De la religión como excusa principal se pasaría a la medicina como justificación para la negación de la diversidad sexual.

Exposición Subversivas

Aparato para electroshock || Fotografía: Melina Márquez

Otra Inquisición con forma de dictadura llegó a en España, durante la que diversas leyes promulgadas para castigar la homosexualidad permitían los arrestos o la experimentación médica en busca de «curas», con prácticas tales como el electroshock o las lobotomías.

A quién le importa

La represión franquista no acabó con esas voces valientes que se unieron para salir de la clandestinidad a la que estaban obligados y manifestar sus opiniones y sentimientos como parte esencial que eran/son de la sociedad y de la humanidad. La publicación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social en 1970 – donde se incluía la homosexualidad como elemento antisocial – acarreó un gran número de protestas que seguirían aumentando hasta la caída del franquismo, consiguiendo la abolición parcial de esta ley en 1979 y la aprobación de las organizaciones activistas que conseguirían la legalidad del movimiento LGTB en 1980.

Exposición Subversivas

Extracto de la Ley de Vagos y Maleantes de 1933 || Fotografía: Melina Márquez

Consolidación del movimiento LGTB

La década de los noventa está marcada por la consolidación y, también, por la creación de nuevas asociaciones LGTB. Las prioridades van cambiando, dedicando sus esfuerzos a la visibilidad de la bisexualidad o la transexualidad, así como a colaborando con asociaciones médicas para la educación en la salud sexual y la prevención del VIH.

Exposición Subversivas

Póster para la prevención del VIH que la muestra recoge || Fotografía: Melina Márquez

Al activismo se une, como consecuencia, el desarrollo de toda la cultura LGTB que incluye no solo las organizaciones ya mencionadas sino que el colectivo comienza a ser visible en diferentes ámbitos de la sociedad. Se crean negocios exclusivamente orientados, también son famosos los barrios específicos en diferentes ciudades o las publicaciones de gran difusión que tienen como objetivo al público LGTB.

Los artistas y el LGTB

Escritores, artistas, caras públicas han estado presentes en el activismo o han sido iconos del colectivo. Muchos sufrieron el exilio, Luis Cernuda; otros la humillación y el encarcelamiento, Oscar Wilde; voces de los círculos artísticos que fueron necesarias para la visibilidad. Es el caso de Gloria Fuertes, incluida en la muestra, escritora de renombre que nunca ocultó su pasión por las mujeres; o una larga retahíla de artistas que vivieron su sexualidad abiertamente, desde la Grecia clásica con Sócrates, pasando por Miguel Ángel en Italia y llegando a artistas actuales que siguen al pie del cañón. Caras reconocidas que forman parte de la muestra, haciendo aún más visible la diversidad del amor.

La lucha continúa

Sin embargo y, a pesar del gran recorrido, la lucha de las organizaciones LGTBI continúa y el activismo debe plantar cara a nuevas torturas. La visibilidad de los diversos grupos dentro del colectivo LGTB, la batalla contra la reciente y persistente violencia homófoba que amenaza la sociedad o la legalización en muchos países donde aún son condenados, siguen siendo prioridades para las personas que se incluyen dentro de este colectivo.

La muestra Subversivas enseña y, sobre todo, invita a sentir y comprender el amor en sus muchas ramificaciones, algo que, por desgracia, aún hoy en día debe ser explicado.

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