El sol cae de forma puntiaguda sobre el asfalto del pulmón de la capital. Los libros han salido en busca de la gente por las calles del Retiro, y la gente acude a su encuentro de manera multitudinaria. Esta cita anual y nacional con la lectura no podría ser mejor prueba de que los pueblos piden «¡Libros! ¡Libros!», igual que dicen «amor, amor», que piden pan o anhelan la lluvia, como diría Federico García Lorca. Aunque un 21% de IVA se empeñe en pensar lo contrario.

Sobre la Caseta 65 de la septuagésimo sexta edición de la Feria del Libro de Madrid asoman unas gafas a medio poner sobre unos ojos que miran con entusiasmo la pequeña consecución de personas que comienza a formarse para el encuentro con el poeta. Luis García Montero firma en el lado derecho de la caseta.

La poesía ha estado durante largas décadas relegada al fondo del armario de la literatura, donde los best sellers copaban las mejores estanterías. Y ella, en su más humilde postura, se acomodaba al fondo de un cajón interminable al que se asomaban unos pocos bohemios y románticos, cuando aún no estaba de moda serlo. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, un golpe sobre el armario, de la mano de una nueva ola de jóvenes alternativos entusiasmados con el mundo del arte y la cultura, ha traído al frente un género que, de manera tradicional, servía como mazo. La voz para «gritar al poderoso», que diría Gloria Fuertes.

Poesía, Luis García Montero

Luis García Montero firmando en la Feria del Libro de Madrid 2017 || Fotografía: LMN

La poesía es rebeldía

Luis García Montero ha sabido también gritar al poderoso, guiar la poesía y no dejar que se perdiera durante todo este tiempo, sin dejar de buscarla, cuidarla y, sobre todo, publicarla. Tal vez por eso el poeta granadino es considerado el mentor de los nuevos poetas, de esa nueva generación que está revolucionando un género a día de hoy en pleno cambio y resurrección.

«La imaginación te hace mirar la realidad versus injusticias y pensar en un mundo distinto. Yo creo que la poesía es un ajuste de cuentas con la realidad», con una voz que se rompe al final de cada frase, García Montero parafrasea a los grandes poetas de la historia, con la misma fe firme en la capacidad que tiene la poesía de hacer reflexionar a través de pequeñas dosis de conversación con el lector, que él llama, «de conciencia a conciencia». El poeta granadino confía en la lectura, en ese diálogo que haga plantearse al lector las cosas de otro modo.

«Los poetas no somos tontos, sabemos que un telediario manipulado tiene más efecto en la sociedad que el mejor poema del mejor de los poetas, pero al mismo tiempo somos lectores, tenemos confianza en la lectura, que es un diálogo de conciencia a conciencia», explica. «Y en ese sentido, yo soy como soy porque he leído a Pablo Neruda, a Federico García Lorca, a Antonio Machado, a Rosalía de Castro, y espero que los lectores de mi poesía también mantengan una relación de conciencia con lo que yo establezco, un diálogo, y me parece que uno a uno podemos ir reuniéndonos para pensar en esas cosas que no nos gustan de este mundo». Porque para el poeta, «la poesía tiene que ser, sobre todo, rebeldía ante la injusticia de la realidad».

Precisamente por el compromiso que tiene con la realidad, la poesía está en la calle. En un gesto, una frase que asoma entre dos cervezas en un bar, una tarde de fútbol con amigos, los espejos de una habitación de hotel. «Cuando paseo por la calle, veo de pronto alguna escena, alguna cara, alguna anécdota que me parece que representa bien el mundo en que vivimos, y, tratada literariamente, aparte del detalle concreto, puede servir para una meditación, para aprender los valores, los códigos del mundo en el que vivimos». El poeta escribe sobre lo que pasa a su alrededor, sobre lo que ve y vive en las calles, donde sucede la realidad. Y por eso García Montero mira la realidad, porque  «es en la realidad donde surge la capacidad de imaginación y donde surge la poesía».

Poesía, Luis García Montero

Luis García Montero en la Feria del Libro de Madrid 2017 respondiendo a las preguntas de LMN || Fotografía: LMN

Y más que buscar la poesía, la poesía encuentra al poeta ahí afuera, en el mundo, donde transcurre la vida. Sin embargo, no todo es talento para narrar la realidad, no todo es inspiración. También es importante el esfuerzo y el trabajo, según García Montero, «como todas las cosas importantes en la vida».

«La poesía necesita una conciencia valiente, libre, que sea capaz de apostar por sus valores, por su mirada. Pero la poesía necesita también horas de trabajo, aprender a utilizar el lenguaje, a buscar la música. Y en ese sentido, creo que son las dos cosas importantes, lo que se suele llamar inspiración, pero también lo que significa el trabajo.»

Y es que la poesía no es solo «sentimiento», como dicen muchos, también es forma. En uno de sus versos, el poeta granadino apunta: «por eso cuido tanto las cosas que te digo», tal vez el mejor resumen que pueda definir la responsabilidad del saber decir, más allá del qué.


Amigos de Luis García Montero recitando uno de sus poemas para el documental Aunque tú no lo sepas basado en el poeta || Fuente: Youtube

Derecho a la admiración

En ese aspecto, además, de la misma forma que el movimiento se demuestra andando, para aprender poesía hay que leer poesía, dejarse empapar y llevar por ella. «En todas las cosas importantes de la vida hace falta estudiar y aprender. Quien se cree que se va a inventar la poesía sin leer a nadie se equivoca, se inventa el Mediterráneo: hay que leer. Y hay que defender el derecho a la admiración. Si uno lee y admira a los mayores después puede buscar su propio mundo», explica Luis García Montero.

Por todo ello, el mejor consejo que García Montero tiene para todos los que buscan un estilo propio es «que lean mucho y que tengan una papelera al lado. Que escriban mucho y que rompan. Es tonto el que se cree que es un genio cuando escribe cualquier cosa, hay que estudiar, hay que aprender. Y la papelera es estupenda: uno escribe, no sale bien, rompe; uno escribe, no sale bien, rompe…y cuando se forma uno, poquito a poco, va estando a la altura de los poetas que uno admira».

García Montero apunta también así la importancia de «conocer a los mayores», de leer a los clásicos, donde se encuentra la esencia de un género que, como todo, está en constante cambio, pero cuya naturaleza guerrera permanece. Porque en el mundo de hoy atreverse a decir sin tapujos lo que uno siente es también una forma de rebelarse.

Poesía, Luis García Montero

Luis García Montero en la Feria del Libro de Madrid 2017 || Fotografía: LMN

Por esta razón, pese a que hay muchos versos que han marcado la vida y la poesía de Luis García Montero, el poeta guarda con especial cariño uno de Garcilaso: «yo no nací sino para quererte». Pues «el sentido del trabajo de uno y de la vida de uno es la capacidad de amor y de creer en los demás. Quien no ama a los demás acaba pudriéndose por dentro, por eso recuerdo este verso de Garcilaso de la Vega, yo no nací sino para quererte», se despide sonriendo. Y por eso escribe poesía, por eso sabe de amor y por eso cuida tanto todas las cosas que dice.