Si no has visto y tienes intención de ver Breaking Bad, avisamos que este artículo contiene spoilers de la serie. Para los que se encuentren a mitad del camino de la misma, leer este artículo puede convertirse en un trágico ejercicio de sobreinformación que difícilmente podréis superar.

«Better Call Saul no es Breaking Bad». Cualquier seguidor de la primera ha empeñado terribles esfuerzos en establecer dicha frontera con la segunda. Incluso los creadores de ambas series sabían que, aunque Better Call Saul (Vince Gilligan, Peter Gould, AMC, 2015-) naciera del potencial dramático de Breaking Bad, este hecho no podía convertirse en una pesada losa. El carisma y la excentricidad de Saul Goodman, abogado defensor de causas tan perdidas como la del inexorable antihéroe Walter White, debían ser suficientes atributos como para hacer arrancar una nueva serie con cierta autonomía. Aunque la huella del embrión del cual procede es imborrable.

El carisma y la mezquindad de Saul Goodman, atributos de seducción para el espectador || Peter Gould/Vince Gilligan, AMC: 2015-

El carisma y la mezquindad de Saul Goodman, atributos de seducción para el espectador || Peter Gould/Vince Gilligan, AMC: 2015-

La muerte de Heisenberg en el episodio final de Breaking Bad, allá por 2013, no solo era la claudicación de una serie eterna. Ese plano cenital, distanciándose del cuerpo inerte de su protagonista, cerraba una de esas ficciones capaces de aglutinar referencias fílmicas y plasmar un estilo formal muy particular, no visto con anterioridad en el universo catódico. Vince Gilligan, el showrunner, había patentado una manera de entender la televisión, implícita en numerosas creaciones posteriores. Una obra que predijo el destino de la serialidad contemporánea. Nuevos recursos figurativos, guion supeditado al poder de la realización y directores de cine inmersos en el seductor mundo de la narración episódica, donde cada vez más argumentos encuentran su acomodo audiovisual.

Better Call Saul parte del universo dramático de Breaking Bad, personajes secundarios incluidos || Peter Gould/Vince Gilligan, AMC: 2015-

Better Call Saul parte del universo dramático de Breaking Bad, personajes secundarios incluidos || Peter Gould/Vince Gilligan, AMC: 2015-

Era tal el poder de invocación de la serie y la imaginería creada que Gilligan, Gould y AMC decidieron estirar su potencial con un spin-off que explicaría el tiempo anterior a Breaking Bad. Saul Goodman, eterno acompañante, cumplía los requisitos para convertirse en el rostro de esa continuación dramática en forma de regresión temporal. El resto de personajes esenciales en el desarrollo dramático son caras nuevas, pero alrededor de ellos pululan un compendio de tipos conocidos por el gran público. Con este gesto, la serie recuerda constantemente su origen. Su ineluctable condición de precuela.

El camino hacia la emancipación

A raíz de este hilo relacional entre ambas ficciones se constituye un relato muy particular tanto en su creación como en la forma de recepción para el público. La serie reconstruye el «antes de», consciente de que el futuro ya es conocido. Saul Goodman se concibe como una suerte de abogado del diablo que, con su propia actitud repulsiva, seduce al espectador. Una empatía que impulsa al personaje a despojarse del segundo plano para abanderar el universo Breaking Bad desde otra ficción, redondeando desde otra perspectiva toda la maquinaria serial puesta en marcha en 2008 alrededor de Walter White.

No se entiende Better Call Saul sin la recuperación de un personaje como Mike Ehrmantraut || Peter Gould/Vince Gilligan, AMC: 2015-

No se entiende Better Call Saul sin la recuperación de un personaje como Mike Ehrmantraut || Peter Gould/Vince Gilligan, AMC: 2015-

Aunque para esa nueva configuración dramática la ficción no solo se apoya en Saul Goodman. En Better Call Saul toma relevancia el tráfico de drogas en Nuevo México y, sobre todo, el retorno a la espiral violenta de Mike Ehrmantraut. El policía retirado pasa sus días supervisando la entrada y salida de coches en el parking que frecuenta Saul. Pronto volverá para siempre a los bajos fondos. El destino señala que lo hará junto a Saul. No obstante, ambos tejen en la serie tramas paralelas, entrecruzadas tímidamente a lo largo de las dos primeras temporadas.

Better Call Saul tras dos temporadas

Better Call Saul es un compendio de espacios y situaciones con un ineluctable poder reminiscente. Un cúmulo de rasgos ficcionales aproximados a la serie de partida. El proyecto es, en apariencia, una forma de canalizar las ganas de saber del fan de la ficción madre. Vince Gilligan y Peter Gould, sin embargo, apaciguan esa ansiedad a partir de un relato que ha pretendido desde los inicios adquirir una apariencia propia e inconfundible. Sin emanciparse de su origen, el spin-off ha trazado su propio discurso, con el cual filtrar las tramas hacia un público receptivo que ha olvidado el peso de la referencia.

Tras dos temporadas, la serie ha sabido crecer al amparo de una obra que hizo historia, buscar posteriormente su propia voz para, finalmente, independizarse. Aunque, como buen hijo que es, Better Call Saul mima a su ascendiente, apelando inconscientemente a él para paliar el vacío emocional post-Breaking Bad sufrido por buena parte de sus espectadores.

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