De Los Planetas a Vetusta Morla. De Australian Blonde a Los Fresones Rebeldes. Pasando incluso por Astrud, Sr. Chinarro, Dover o Nacho Vegas. Ese cajón de sastre conocido como indie ha tenido siempre su hueco en el panorama musical de la España reciente. Pero, ¿cuándo nació la escena independiente en este país? Es cierto que por cuestiones de estilo, algunas corrientes como el punk o el rock urbano habían quedado dentro de lo alternativo. Sin embargo, la Movida madrileña permitió que bandas con características fuera de lo habitual, que en otro momento podrían haber quedado en lo underground, tuvieran cobertura en los grandes medios.

Es tras los últimos estertores de la Movida cuando realmente se considera la aparición de lo independiente como género propio. Se acepta el relato de unos artistas que un día fueron transgresores y novedosos, o bien desaparecidos, o bien convertidos en una copia de si mismos, con poco que decir y vendidos al establishment para llegar a públicos mas amplios. Las propias discográficas y medios apostaban cada vez mas a lo seguro.

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Surfin’ Bichos – Fotografía de subterfuge.com

Mientras tanto, hornadas de jóvenes por toda la península querían romper con la herencia de la Movida. Valiéndose de nuevo del espíritu “Hazlo Tú Mismo” ya utilizado previamente por otros. Los fanzines y las pequeñas discográficas se multiplicaban. Todo aquel con algo que decir montaba un grupo… La gran camada del género independiente apareció a mediados de los noventa, pero antes, hubo una avanzadilla. Grupos como Cancer Moon, La Busqueda y sobre todo, los albaceteños Surfin’ Bichos fueron la punta de lanza.

[title maintitle=”” subtitle=”¿Quiénes fueron Surfin’ Bichos?”]

En una gasolinera de la Mancha trabajaba un joven llamado Fernando Alfaro. Allí mantenía una afición que había iniciado en las aulas con el fin de distraerse: escribir canciones. Comenzó así su andadura en la música. Junto a su primo José María Ponce, bajista que sería más tarde expulsado, formó un primer grupo en 1986. Progresivamente iría uniéndose el resto: Joaquín Pascual, Carlos Cuevas, Jose Manuel Mora e Isabel León. Entre 1988 y 1993 sacarían al mercado una maqueta, tres Eps, un cd de versiones y cuatro discos.

La crítica especializada pronto reparó en ellos. Contaron con el apoyo de quien siempre ha mandado en la escena independiente española, Radio 3. “No son Nirvana, son infinitamente mejores. ¡Surfin’ Bichos al poder!”, exclamaba la revista Rockdelux en 1992. De hecho fueron seleccionados para talonear a los de Kurt Cobain en su gira española, aunque finalmente no lo harían. Considerados banda de culto, gozaron y gozan del máximo respeto en el ámbito de la música independiente. Un genuino soplo de aire fresco en el invariable panorama musical del momento. Incluso la multinacional RCA apostó por ellos. ¿Qué tenían de especial?

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Hermanos Carnales. [Virus-RCA (1992)]

Sus influencias. Rompían con las tendencias predominantes. Azorín ya había comparado Albacete con Nueva York, y allí miraron: Sonic Youth y The Velvet Undergroud marcaban su estilo. También los Pixies, Nick Cave, Lou Reed y Leonard Cohen. Buscaban en el exterior aquello que no encontraban a su alrededor.

Pero, por encima de todo, Surfin’ Bichos se distinguía por las letras gritadas a susurros de Alfaro. Situadas en un universo bíblico paralelo. Dignas de reflexivos estudios teológicos, las referencias al texto sagrado son constantes. Letras profundamente personales, poéticas y crudas, dementes y naturales. Guiadas por impulsos reptilianos. Ante las que resulta imposible permanecer impasible. Da rienda suelta a sus instintos sexuales, siendo frecuentes las alusiones al incesto. Por cronología, las drogas estarán presentes igualmente en sus canciones. Sin olvidar el espíritu de cronista de Alfaro, el resultado de sus singulares características suponía una auténtica revolución en el pop-rock español.

Sin embargo, la conexión inmediata que se produjo con la crítica nunca llegó a saltar al gran público. Ese pudo ser el motivo por el que Alfaro ponía fin al grupo en 1993. Eso sí, a falta de un último viaje de redención que se produciría en 2006. Bien es cierto que nunca se distanciaron demasiado. Tras Surfin’ Bichos brotaría su dinastía: Mercromina, Chucho, carreras en solitario… Después de su disolución, lo independiente triunfó inexorablemente. Ellos no disfrutaron de este éxito, pero desde luego, habían abierto el camino. Habían pervertido la escena musical.

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