Crónica en colaboración con Borja Sáez-Dios. Fotografías a cargo de Álvaro Hidalgo, Borja Sáez-Dios y diversas fuentes externas.

El pasado 19 de febrero tuvo lugar en GU San Sebastián, emblemático club náutico de la capital guipuzcoana reconvertido en bar-restaurante y local de eventos, la actuación de Gavin Lynch, más conocido como Matador. Exclusiva música electrónica y arquitectura unidos para crear una experiencia única.

No se trata de un local con la estética convencional que acompañan a la mayor parte de discotecas y clubes, los cuales tienden a tener una presencia urbana discreta y donde se mantiene una personalidad conservadora cuando se trata de mostrar el interior. De hecho, a diferencia de un gran porcentaje de edificios de este tipo, se mantiene en todo momento una relación visual con el exterior, formando parte constantemente del decorado. El barco posee un espíritu extrovertido al elevarse junto al muelle siendo reconocida su figura desde todo el paseo de la Concha, la cual funciona como fondo de la noche. El enclave estratégico del lugar es envidiable.

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Vista de la playa de la Concha desde el acceso principal || Fotografía: Borja Sáez-Dios

Una elegante escalera exterior de madera y vidrio conduce a la entrada. Su interior no esconde grandes secretos, la sala que ocupa todo el largo del edificio, y que funciona como restaurante y cafetería durante el día, se convierte en la pista de baile con la zona de actuación al fondo. No se necesita más.

El edificio es uno de los escasísimos ejemplos de la arquitectura que podría englobarse como propia del Movimiento Moderno en la ciudad, recogiendo en su estética varios de los cinco principios básicos citados por el conocido arquitecto Le Corbusier, en este caso la cubierta plana, la fenêtre longueur -los cerramientos de vidrio se disponen horizontalmente en modo panorámico-, y la planta y fachada libre.

Quizá su obviedad formal con esa marcada estética naval empaña ligeramente su compromiso estricto con el movimiento, pero en conjunto es un buen ejemplo de la adaptación local de esta corriente constructiva. Se proyectó y formalizó a finales de los años veinte, aunque para entonces su uso era el de club náutico, adoptando después el nombre de Kabutzia. La obra asimiló recientemente una reforma realizada por el arquitecto donostiarra José Ángel Medina, actualmente director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, el cual con mano prudente realiza la intervención del edificio con mucho respeto a la arquitectura existente.

Todo el interior está en consonancia con este espíritu. El mobiliario recuerda formalmente a los creados por Marcel Breuer hace exactamente 90 años -la silla Wassily por poner un ejemplo-. Una apertura en la cubierta introduce luz cenital. Incluso los servicios están custodiados por dos maestros de esta época como son Le Corbusier y Mies van der Rohe.

Interior del edificio. Foto: GU San Sebastián

Espacio principal del interior del edificio || Fotografía: GU San Sebastián

Vista de los aseos masculinos. Foto: GU San Sebastián

Vista de los aseos masculinos || Fotografía: GU San Sebastián

Todo el perímetro está constituido por continuos paños de vidrio horizontales solo rotos por el ritmo vertical de las oscuras carpinterías, que hacen que no se pierda de vista el entorno en ningún momento. A su vez funcionan como escaparate dejando entrever lo que ocurre en su interior a través de las luces de colores que se desprenden. En el lado opuesto del espacio central, en el paramento donde se ubica la barra, se dispone un espejo creando un segundo paisaje artificial.

La poca altura ayuda a ese ambiente íntimo donde se prescinde de cualquier otro elemento que no forme parte de la experiencia. La panorámica de la bahía, iluminación justa, una discreta cabina y por supuesto la música, ejecutada a través de un gran equipo de sonido. La exenta planta con esa reducida altura juega el papel de nave principal como si de una iglesia se tratase, colocándose el artista en el figurado ábside ubicado en el extremo longitudinal opuesto de la sala, a la misma altura que el resto del conjunto.

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Detalle con la mezcladora Allen&Health Xone 92, con los vinilos al lado || Fotografía: Borja Sáez-Dios

George S y Racho son integrantes del equipo de DJs residentes del local junto a Anartz, el cual actuó justo antes de Matador. Según su información, esta actuación forma parte de un ambicioso proyecto que ya ha traído a varios artistas de renombre dentro de la electrónica underground como son Cora Novoa, Edu Imbernon o Héctor Couto. El resultado es que se ha conseguido colocar a San Sebastián como un referente en el mapa de la música electrónica del norte de España.

UN VISTAZO AL PROTAGONISTA

Gavin Lynch nació en Dublín, siendo uno de los pocos músicos irlandeses dentro del panorama electrónico, ya que no es una ciudad ni un país que destaque en la historia del techno. Pero gracias a su hacer ha logrado otorgarles un hueco en la escena. Compró sus primeros platos con 16 años y empezó a pinchar en las discotecas de su ciudad. Pero como a otros tantos DJs, fue la radio la que le enseñó los campos más amplios de la música electrónica.

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Matador en su estudio, rodeado de controladores MIDI y un piano || Fotografía: Datatransmission

No obstante se formó profesionalmente como chef, algo íntimamente relacionado con San Sebastián, capital mundial de la cultura gastronómica. Aun así después de varios años volvió a la universidad para estudiar ingeniería de sonido, que fue lo que le abrió las puertas del funcionamiento y de los diferentes tipos de aparatos tecnológicos relacionados con la producción musical.

Al igual que con la gastronomía, puedes tener multitud de herramientas para producir tus obras, sin embargo es desplazándote entre diferentes ambientes y culturas como adquieres mayor experiencia. Es por ello que cambió de entorno trasladándose a Berlín para seguir perfeccionando su estilo. Su gran salto llegó a partir de 2012 cuando fichó por Minus, el prestigioso sello de Richie Hawtin. A partir de entonces comenzó a consolidarse y crecer enormemente. Se convirtió en un fijo en las fiestas de Hawtin, como la famosa Enter, y perfeccionó su actuación en vivo con la incorporación de nuevos hardwares para crear un espectáculo formidable perfectamente adaptado a sus necesidades.

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Gavin Lynch y Richie Hawtin || Fotografía: Resident Advisor

Tiene un gran número de producciones a sus espaldas. Ha pasado por festivales de la talla de Sónar, Creamfields o Tomorrowland, y en 2014 fue nombrado mejor artista en formado live de Ibiza.

En San Sebastián se presentó como un chef con todos sus instrumentos, siendo el primer live que se lleva a cabo en el club desde su existencia. Cabe destacar de nuevo la calidad del equipo de sonido. La sesión duró aproximadamente 3 horas en las que desplegó su minimal techno contundente y melódico, pero en la que también dio lugar a otros estilos relacionados como el tech-house o el deep house.

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Matador en mitad de la sesión con mezclador, controladora y teclados || Fotografía: Álvaro Hidalgo

Se ganó con creces a los asistentes, los cuales sintieron la cercanía que facilita la organización de la sala. Todo quedó en familia, lo que hizo ver las similitudes con las famosas Boiler Room. Además se mostró muy simpático en el trato, y un ejemplo de ello es que no dudó en ponerse una txapela, la típica gorra vasca, para cerrar una actuación redonda. El resultado fue una perfecta armonía entre un espacio arquitectónico que mantiene sus cualidades después de tantos años y que se adaptó a la función del momento, poniendo música de fondo a la ciudad y a la noche.

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«Momento txapela» || Fotografía: Álvaro Hidalgo

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