Prince Rogers Nelson, mundialmente conocido como Prince, ha fallecido a los 57 años de edad en el rancho que poseía en Pasley Park, Minneapolis (Minnesota). De momento se desconocen las causas del óbito del intérprete de Purple Rain.
Una muerte misteriosa
Nada hacía presagiar el fatal desenlace. Su círculo personal más próximo había asegurado que el cantante se encontraba bien los días previos a su muerte. Pero, estas manifestaciones no concuerdan con un episodio acontecido hace una semana. El pasado 14 de abril ofreció un espectacular concierto en Atlanta. Tras su finalización, y ya de regreso, algo le sucedió. El avión privado en el que viajaba tuvo que efectuar un aterrizaje de emergencia en un aeropuerto de Illinois. Prince fue ingresado de urgencia en un hospital. Según la versión de su manager, todo se debió a una simple gripe de la que fue dado de alta transcurridas unas horas. Algo no encajaba. Aunque sí es cierto que desde hacía varias semanas padecía esa persistente dolencia que le había obligado a aplazar dos conciertos.

La noticia de su óbito ha dado la vuelta al planeta en cuestión de minutos. En ese tiempo, las redes sociales –nueva ágora pública- han recibido millones de mensajes expresando el dolor por su desaparición. Personajes de la relevancia pública de Barack Obama, los Rolling Stones o Lenny Kravitz han recordado su figura. Al mismo tiempo, una legión de incondicionales se ha reunido en el neoyorquino Teatro Apollo para tributar un espontáneo homenaje a su mito. Todo el mundo de la música se ha teñido de luto púrpura por su despedida inesperada. Incluso el Empire State, triste y desconsolado, ha proyectado la pasada noche, desde lo más alto de su estructura, ese color hacia el cielo -hermosa metáfora- en recuerdo del ídolo.
Muchos de sus temas pertenecen a la banda sonora original de las vidas de sus fans. Esos mismos, que también se han acercado a las puertas de su rancho-estudio de grabación en Pasley Park (Minneapolis) para despedirle con el corazón.
Prince, como buen genio, fue una figura provocadora que jamás dejó indiferente al público. Precisamente, el olvido de sus seguidores, era una de los motivos que siempre le estimulaba para seguir superándose. Su fertilidad creativa, en constante evolución, no conocía límites. Incluso compuso obras maestras para otros compañeros, como el mítico tema Nothing compares to you que lanzó al estrellato a la irlandesa Sinead O´Connor.

El nacimiento de una estrella
Convencido de su calidad, grabó unas maquetas que presentó a la Warner Bross. Los directivos descubrieron una mina de oro y le ofrecieron un suculento contrato que no pudo rechazar. El joven grabó su primer disco llamado For You en 1978 con tan solo diecisiete años.
Aterrizó en la escena artística como un torbellino. Y creó un nuevo concepto dentro de la música negra -sonido Minneapolis- al fusionar el rock y el funk. La estridencia de la guitarra eléctrica y los ritmos típicamente fanquis ahora compartían estrofas, letras y éxitos. También el pop y la psicodelia recibieron la esmerada atención del genio de Minneapolis.
Además de intérprete, compositor y productor, dominó una treintena de instrumentos musicales. Por encima de todos ellos, disfrutaba con el piano y la guitarra eléctrica, fetiches que jamás faltaban en sus conciertos.
El reconocimiento mundial y el nacimiento de la estrella llegaría en 1984 con Purple Rain, su trabajo más conocido y aclamado. Del álbum, que logró un premio Grammy, se vendieron varios millones de copias. Y la película homónima, con Prince de protagonista, recibió un Oscar por la banda sonora original. El príncipe púrpura había encontrado el reino que jamás abandonaría, acompañado por un séquito de fieles súbditos.
En plena cima del éxito, Prince comenzó a sentirse agobiado por las leoninas condiciones que le imponía su discográfica. Dedicó gran parte de los años 90 a tratar de romper las cadenas que les unían. Protestó, cambió su nombre original por un símbolo impronunciable y apareció en público con la palabra esclavo pintada en su rostro. Ninguna de ellas surtió el efecto deseado y tuvo que permanecer a las órdenes de la multinacional hasta el 31 de diciembre de 1999.

Con la llegada del nuevo año, el cantante recuperó su nombre, inspiración y frescura habituales. Los éxitos regresan al trono del príncipe que ingresa en el Salón de la Fama del Rock and Roll. La gira que realiza por Estados Unidos reúne a un millón y medio de almas. Esta época de resurgimiento y reinvención profesionales tiene uno de sus momentos álgidos en la actuación que protagonizó con motivo de la Súper Bowl en 2007.
Tras la creación de varios discos, se tomó un periodo de silencio entre 2010 y 2014. Desde ese momento y hasta la fecha de su muerte el 21 de abril de 2016, había retomado su intensa actividad musical, con varios proyectos pendientes que jamás se materializarán.
De esta forma Prince se ha convertido en una leyenda inmortal y ha alcanzado la categoría de mito. A lo largo de su fértil carrera publicó cerca de 40 álbumes y vendió unos cien millones de copias. Se ha marchado un genio irrepetible que nos deja un legado único como herencia. Ahí está para disfrutarlo.

