Dudas corrosivas. Cuestiones trascendentales. Interrogantes sin respuestas. El mundo es un contenedor donde se reciclan falsas esperanzas. Uno se pregunta cuál es el sentido de la existencia, o mejor aún, qué demonios significa ‘existencia’. La humanidad lleva milenios intentando adaptarse a un ambiente cruel, mezquino. Se plantea todavía quién y por qué la ha dejado desnuda y desamparada en el universo. La razón con la que los hombres han sido dotados de poco les sirve. Al final, su motivo de ser, su objetivo, es patéticamente nulo.

The Talos Principle

The Talos Principle || Croteam.com

Ha habido casos de historias virtuales con un contenido profundo y complejo. Videojuegos de mundo abierto, propicios para la construcción de sistemas y leyes físicas propias. Es el caso de las sagas Fallout o Half Life. Pero en The Talos Principle el rigor metafísico se hace explícitamente virtual.

Desarrollada en 2014 por la compañía independiente Croteam, The Talos Principle expone dos facetas, absolutamente complementarias. Una de ellas es la trama, en donde el personaje controlado por el usuario habrá de superar una serie de entretenidas pruebas. Las soluciones de los puzzles tienen que ver con lógica, memoria y habilidad mental. El homólogo más acertado sería el título Portal.

La filosofía hecha videojuego de The Talos Principle

Si se opta por la cámara en tercera persona, se revelará un hecho tan sutil como aterrador: el protagonista es un androide dirigido y orientado por una batuta incesante, una voz cantante que se autodenomina Elohim, el creador de todas las cosas o Padre del mundo.

La otra cara, aunque parezca un mero background, compone la verdadera esencia de la narrativa de The Talos Principle. A medida que se progresa en la aventura van apareciendo terminales con notas y fragmentos de filosofía arcaica en las que surgen pistas o todavía más preguntas. Así, se descubren desde diarios personales de otros personajes hasta citaciones de libros de Tales o Anaxímedes.

Finalmente, cabe destacar su belleza. La estética del juego brilla por su cuidado y rigor. El jugador se paseará por un escenario decorado al más puro estilo griego clásico y egipcio. Con sus esculturas, sus arcos o templos y sus columnas jónicas. La arquitectura, que armoniza con un paisaje desolador pero también hermoso, produce un efecto sensorial extático. La banda sonora es de índole mítica, brillante, y además encuadra perfectamente con la atmósfera de la trama.

Trágicamente humano

A lo largo de la aventura se canaliza en el jugador una sensación tanto de claustrofobia como de vacío del ser. Irá tropezándose con mensajes de sus desesperados antecesores. Al igual que éste, andan perdidos por un mundo en absoluto silencio. Se plantean la existencia y explotan la más amarga de las autoconsciencias, mas no hay nadie que les escuche a parte de Él.

The Talos Principle es un viaje ancestral donde no existe a priori  una finalidad. Es un camino en sí mismo y no queda más remedio que disfrutarlo, que resistir nivel tras nivel. La ruta aciaga e irremediable que define al ser humano.

El único ápice de realidad es que no hay realidad precisa. Lo real se define en términos de conjeturas. A menudo se hacen las cosas sin conocer verdaderamente el motivo. Nihilismo en estado puro, como las nimias huellas que dejan los hombres tras de sí.

The Talos Principle

Imagen de The Talos Principle || Croteam.com

Según el mito, Talos fue el coloso de bronce y centinela de Creta. Protegía la isla de enemigos y forasteros aunque también impedía la salida a los habitantes sin permiso del rey. Ese, el principio de Talos, puede que sea el que defina la condición humana. El hombre siempre encerrado, eternamente vigilado por las constantes preguntas que lo acometen hasta la paranoia.

En conclusión, The Talos Principle es una joya para los amantes del género, para los que se divierten exprimiéndose el cerebro hasta la saciedad.

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