30 de octubre de 1938, víspera de Halloween. El magnífico Orson Welles y el Mercurio Theatre adaptan la gran novela ‘La Guerra de los Mundos’ (1898) del escritor H.G. Wells a un espectacular y espeluznante guión de radio: “Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de último minuto procedente de la agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez… Continuaremos informando”

Orson Welles en el Estudio Uno de Columbia Broadcasting System, 1938

Orson Welles en el Estudio Uno de Columbia Broadcasting System, 1938

Y sucede. En forma de noticiario los actores locutores presentan un escalofriante suceso al público, narrando todos y cada uno de los hechos supuestamente acontecidos en esos mismos instantes. En la simulación de la famosa ‘Guerra de los Mundos’, estruendosas naves extraterrestres caen como estremecedores meteoritos envolviendo el aire  en una nebulosa mortal de gases tóxicos y nauseabundos. Las calles traducen el eco del desastre, de los escombros y del aterrador ruido procedente de un final que parece haber llegado. Voces ahogadas en la espiral de un grito: muertes y más muertes.

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La consternación y el realismo de sus narraciones e interpretaciones se les fue de las manos. Muchos de los oyentes arrimados sin tregua al transistor no daban crédito a lo que escuchaban: la invasión era inminente, la humanidad estaba siendo conquistada. El pánico sembrado entre las masas dejó entrever el preámbulo anunciado de un desastre. El bucle interminable del pavor y de la locura sumió a las ciudades de Nueva Jersey en el esperpento más ridículo. Fue una representación donde imperó la fuerza de la sugestión y el poder de la palabra.

Ilustración de Henrique Alvim Corrêa para la edición francesa de La Guerra de los Mundos

Ilustración para la edición francesa de La Guerra de los Mundos, 1906 || Henrique Alvim Corrêa

Fueron alrededor de 12 millones de personas las que recibieron el supuesto y falso mensaje radiofónico de invasión. 12 millones de personas que no escucharon o no atendieron a la entradilla que informaba de la representación ficticia que iba a tener lugar. Saturación de las líneas telefónicas, las comisarías de policía, las estaciones, las carreteras…La representación de Orson Welles trajo consigo una revolución nocturna sin precedentes.

El inesperado nacimiento de una leyenda

Decía Orson Welles: “El enemigo del arte es la ausencia de limitaciones.” Una afirmación severamente inverosímil para un actor, guionista, director y productor cinematográfico estadounidense que no acató fronteras.

Retrocediendo a sus principios, desde el inicio de su carrera Welles supo transformar la manera de hacer radio, teatro y cine en las entrañas del siglo XX. Su innata pasión por el teatro le abrió las puertas a un futuro brillante y prometedor. La escena neoyorkina le otorgó muy pronto la oportunidad de debutar en Broadway en la aclamada representación de Romeo y Julieta (1932). En 1937 y Gracias a su fuerte e impetuoso carácter, fundó la conocida compañía teatral Mercury Theatre.

Orson Welles Julio Cesar

Orson Welles en la obra teatral Julio Cesar, 1937

Sin embargo, aquella radiofónica experiencia de 1938 engendró la semilla de un futuro conmovedor. A pesar de las innumerables explicaciones exigidas días después de los 59 minutos radiofónicos más famosos de la historia, Orson Welles no hizo otra cosa que consolidar su carrera y alimentar de forma explosiva su fama mundial. En 1939, derivado de su inminente reconocimiento llegó a Hollywood y fue contratado por la compañía cinematográfica estadounidense Radio-Keith-Orpheum, lo que le otorgó la libertad para escribir, producir y dirigir dos películas.

Ciudadano Kane (1941) fue el film súmmum de la interiorización de Welles en la técnica y el lenguaje cinematográfico. Con ella obtuvo su primer y único premio Óscar al mejor guión original en 1942. Su devoción por Shakespeare le llevó a realizar grandes adaptaciones teatrales y cinematográficas como Macbeth (1936), Julius Caesar (1937), Othello (1952) o Campanas a medianoche (1965). De su pasión quijotesca y el gusto por rodar en tierras españolas, nacieron obras como Mister Arkadin (1955), El Quijote (1957-1992) o Una historia inmortal (1968). Supo traducir su álter ego a la extensa obra de su vida.

Otras ficciones con ansias de realidad: la herencia de Orson Welles

Es bien conocido el poder que ejercen los Medios de Comunicación de masas en el seno de las sociedades. Desde la aparición de la radio y la televisión, la ingenuidad social se fue haciendo cada vez más notable. Entonces resultaba simple convencer a los ciudadanos mediante el poderío y vibrato de una voz proyectada hacia un micrófono en el interior de un estudio insonorizado. Tiempo después, fue mucho más sencillo seguir persuadiendo con la fuerza de una imagen proyectada en el televisor. Los medios crean tendencias y construyen opiniones colectivas.

El legado radiofónico de Orson Welles llevó a muchos otros países a emular la representación de la invasión alienígena. En 1949 tuvo lugar la conocida tragedia ecuatoriana de Radio Quito, donde la adaptación del programa de radio de Welles terminó en una represalia de dimensiones inesperadas. Cientos de enfurecidos ciudadanos atacaron la sede del medio de comunicación cobrándose cinco vidas y grandes pérdidas económicas.

Los altercados en Radio Quito Toti Mahoney

Los altercados en Radio Quito de Toti Mahoney || totimahoney.com

El afán de emular lo llevado a cabo por este maestro no hizo otra cosa que seguir enojando al oyente más incrédulo: sean las que fueran las adaptaciones realizadas, una parte de la población caía de nuevo en la temida trampa. Entre las representaciones más recientes, destaca el homenaje adaptativo de Radio Televisión Española que tuvo lugar en el Teatro Mira de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.

Pero la herencia de Orson Welles ha ido mucho más lejos en los últimos tiempos. Si bien la repetición del formato de La Guerra de los Mundos supuso ser una forma de rememorar una excelente obra radiofónica, la inclusión del estilo de Welles en medios televisivos ha estado realizándose hasta nuestros días.

En el año 2002 un documental francés denominado Operación Luna especuló con el posible engaño de la llegada del hombre a la luna. En España la sorpresa aterrizó en el año 2014, cuando la polémica Operación Palace de Jordi Évole hizo creer durante 60 minutos, que el Golpe de Estado llevado a cabo en España el 23 de febrero de 1981 fue fruto de un entramado político. Distintos mensajes, hermanada reacción.

Orson Welles fue un versátil y prolífico hombre que supo otorgar a la radio: la conmoción, al cine: el trabajo infatigable, al teatro: la mirada shakesperiana y a la vida, el incansable coraje del que lucha por un sueño.

Operación Luna

Portada del falso documental (o mockumentary) Operación Luna, 2002

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