Una finísima línea separa la “obra maestra” de la “basura”, la “joya rompedora” de la “mierda prepotente”. Colgando de esa línea, como de una cuerda floja metafísica, se encuentra Nicolas Winding Refn, un adalid del cine independiente (o cine de autor) europeo.
Director cuyos filmes han dado siempre mucho de qué hablar entre la crítica. Un director cuyos trabajos han encantado a unos y detestado otros. El cine del danés es de difícil visionado, no cualquiera puede masticar una de sus cintas y disfrutar lo que se está tragando sin echar hasta la primera papilla. ¿Obras maestras? ¿Mierdas prepotentes? Vamos a analizarlo.

Echando un ojo a su filmografía encontramos títulos de renombre como “Drive”, “Bronson”, “Pusher” y “Only God Forgives”. La primera es, sin lugar a dudas, la más notoria película de Winding Refn hasta la fecha, habiendo sido galardonada al mejor director por el Festival de Cine de Cannes. Este filme supuso un puto de inflexión en la carrera del director. Es un antes y un después, el salto a “la fama”. Sin embargo, ¿Qué significa esto?
Significa que Nicolas Winding Refn es, a partir de ese punto, el mayor ejemplo de cine de autor actual no solo en Europa, sino en prácticamente todo el mundo. Acompañando sus películas de una fotografía sub-urbana, bañada en la luz agónica de los neones que iluminan los bajos fondos de una ciudad marchita por la violencia y la crueldad. Analizando pausadamente cada una de sus películas, cada uno de sus fotogramas, encontramos crudeza y brutalidad en estado puro.
Solo hace falta dar un repaso a las sinopsis de estas películas para encontrarnos de cara con un monstruo insaciable de drogas, de salvajadas, de personajes cuyo futuro se augura muy negro. La música juega un papel crucial en cada una de sus cintas: canciones pegadizas, neo-disco… una banda sonora que nos transporta a la década de los 80, algo que actualmente se ha puesto muy de moda y con resultados muy satisfactorios. Cliff Martinez se hizo cargo de este apartado tanto en la aclamada “Drive” como en la más reciente “Only God Forgives”, cuyo aspecto sonoro en ambas pasará a los anales de la historia por ser espléndido.

Llegados a este punto uno se puede preguntar si tanta violencia no puede acabar tachando las películas de toscas o vulgares. Pues nada más lejos de la realidad. Un ritmo sosegado y sereno, una de las firmas de identidad del danés, está presente en todas y cada de sus películas. El ejemplo más claro es “Valhalla Rising”, que más parece una experiencia idílica con la compañía del camaleónico Mads Mikkelsen.
Y es que el danés se rodea de actores que son igual que él: aclamados por unos y detestados por otros. Tanto el ya nombrado Mads Mikkelsen en la saga “Pusher” y en “Valhalla Rising” como Ryan Gosling con “Drive” y “Only God Forgives”, así como el ya mítico Tom Hardy en “Bronson”, son el ejemplo más claro del estilo tan marcado y definido que quiere dotarle a cada uno de los personajes que aparecen en sus películas.

Ahora bien, si juntamos todas y cada una de las anteriores características en la coctelera del cine. Echamos un buen chorro de carisma, de grandes ideas, y de estilo propio. Mezclamos con ganas. ¿Qué tenemos? ¡Claro! Tenemos el cine de Nicolas Winding Refn.

