Rey Lear, Royal Shakespeare Company
King Lear, Royal Shakespeare Company (2016) || rsc.org

El juego de los polos opuestos en El rey Lear

Hay obras construidas en torno a conceptos totalmente contrarios. Esa oposición constituye la base de sus argumentos. Los forma, los enriquece y, en muchos casos, es precisamente esa dicotomía lo que hace que la obra perdure más allá de su época. Shakespeare sabía cómo emplear los contrastes y El rey Lear es un buen ejemplo de su técnica.

Rey Lear, Royal Shakespeare Company
King Lear, Royal Shakespeare Company (2016) || rsc.org

El mal hijo

Uno de los puntos clave de la obra es su contraposición del elemento de la familia. El rey Lear ofrece ejemplos de lo que se supone que debe ser un buen hijo, pero también de lo que pasa cuando los hijos salen mal. No se trata solamente de una cuestión de desobediencia respecto a la figura paterna, sino que el mal hijo ataca también a sus hermanos.

Así, un mal hijo es un mal hermano. El hecho de hacer un papel tan pésimo dentro de la familia ya lo convierte en una persona casi desechable. Es alguien a quien hay que despreciar y que no es ejemplo de nada bueno. Aquí, el mal hijo es el antagonista de forma automática. Sus nombres: Edmund por un lado y Regan y Goneril por el otro. Ellos forman parte de dos unidades familiares distintas aunque crean ciertos lazos comunes, como si existiese una complicidad tácita entre los malos hijos.

Edmund, el hijo ilegítimo
Edmund, el hijo ilegítimo || performerstuff.com

Pero hay algo que subyace a todo esto, más allá de la supuesta maldad de estos personajes. La verdadera perversidad está en su forma de romper las reglas, incluso en el simple hecho de no cumplirlas. Edmund, por ejemplo, es un hijo ilegítimo al que se le niega el ascenso social por una serie de convenciones injustas y caducas. Cree que el mundo tiene que cambiar, y él mismo da el primer paso. Edmund es un superviviente, un luchador. Quiere revolucionar el mundo a su favor y que los estamentos y la hipocresía que los sujetan caigan.

El Rey Lear y la bondad trágica

Otra de las claves de El rey Lear es que a los buenos las cosas no les salen demasiado bien. A la hermana buena, Cordelia, la honestidad le sale muy cara, mientras que sus hermanas Regan y Goneril sacan tajada del afecto paterno. En el caso del hermano de Edmund, Edgar, la historia no resulta tan trágica pero las consecuencias siguen siendo terribles.

El punto común de la tragedia de los personajes buenos en El rey Lear es la ceguera paterna, algo que conviene tener presente a lo largo de toda la obra. Los padres representan el viejo sistema, ese mundo que lleva funcionando desde hace mucho y que parece inalterable. Un sistema que, en realidad, más les vale no alterar. Sin embargo, la falta de realismo y de agudeza de los padres, su inflexibilidad, sus egos, desatan un cambio manchado de sangre. La de sus propios hijos.

El viejo mundo, el de los estamentos y la sangre legítima, no vive su mejor momento. Los sistemas envejecen, así como lo hacen los padres, y Shakespeare presenta un escenario en el que el relevo de ese viejo mundo se pone en duda. El porvenir es una incógnita. Los hijos se devoran entre sí y no respetan las antiguas convenciones. Pero el cambio, como la muerte, es irremediable.

Lear por Colm Feroe
Colm Feore interpretando a Lear (2015). Fotografía de David Hou || cbc.ca

Los guiños al viejo y al nuevo mundo son constantes. Las interpretaciones son también infinitas y varían según las épocas. Y es que hay cuestiones que se repiten continuamente, como es el caso de las revoluciones. Cómo recibirlas, cómo verlas, cómo anticiparse a ellas, cómo sobrevivir al cambio. La cuestión de la revolución es cíclica, como lo es la del bien contra el mal.

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