Un paseo por los grandes músicos de nuestra historia: ¿A quién le importan los ilustres?

El cultivo de la historia española en diversos ámbitos siempre ha estado en tela de juicio por sus propios coetáneos. Tanto es así que, en ocasiones, el conseguir que la ciudadanía de a pie conozca a compatriotas suyos, que estuvieron entre las mentes más preclaras y brillantes de la intelectualidad europea, resulta una tarea farragosa y, en la mayoría de ocasiones, bastante fútil.

Así, el área de conocimiento donde se pretende hacer especial hincapié es en la historia de la música española. Lo que se ofrece son algunos de los nombres imprescindibles de la historia de la música que tuvieron la osadía (nótese la ironía) de ser españoles, y que el maltrato de sus compatriotas hacia su propia grandeza hizo que cayeran en el olvido popular.

vicente martin y soler
Retrato de Vicente Martín y Soler

El ejemplo que más clama al cielo es el compositor valenciano Vicente Martín y Soler, el cual fue un compositor de primera línea en la Viena del clasicismo. Su nombre y obras aparecían en el repertorio de muchos teatros y eran representadas junto a los trabajos de otros compositores como Mozart, Gluck, Joseph Haydn, Johann Christian Bach, Salieri, Händel y otros tantos. Incluso, el propio Mozart emplearía una de las melodías del compositor español (Una Cosa Rara), para ambientar la fiesta del número final de su archiconocida ópera Don Giovanni.

Pero ahí no acaba la cosa, este autor no sólo actuó en presencia del emperador austriaco, algo muy común que todos los músicos con cierto prestigio y renombre hacían. Durante sus años anteriores en Nápoles, uno de los epicentros musicales de su tiempo por sus numerosas escuelas y gran cantidad de agrupaciones musicales, fue un músico muy querido por el propio monarca del momento, algo meritorio viendo la enorme competencia de la época. Por supuesto, no eludió otro destino de gran importancia en aquel momento como era Londres, donde las oportunidades de negocio gracias a entretenimiento musical era de las más altas, y en el cual triunfó al igual que lo hizo antes. Empero, su destino final fue servir a la zarina Catalina II, dando lecciones de música y ayudando a crear una serie de teatros de ópera en las principales capitales rusas que equipararan así al Imperio ruso con otras naciones. Finalmente murió en 1806, siendo el músico más famoso de su tiempo.

Otro músico ilustre fue Manuel García, un sevillano que primeramente se asentó en Madrid para cantar en los teatros de música escénica de la capital pero que con el paso de los años fue ganando prestigio internacional, tanto es así que se convirtió en el tenor predilecto de Rossini, hasta el punto de adaptar éste el personaje del Conde de Almaviva de su ópera El Barbero de Sevilla a las características del tenor hispalense. Al igual que nuestro ejemplo anterior, el cantante tuvo enorme fama internacional, emprendiendo numerosos periplos por Europa y parte de América para exportar la moda de la ópera belcantista. Además de todo esto, su estela no se apagó del todo tras su muerte, debido a que sus hijas María Malibrán (fallecida a muy temprana edad) y Pauline Viardot-García siguieron cultivando la disciplina de manera bastante exitosa. Otro dato curioso es su invención del laringoscopio.

Pablo Sarasate violin
Pablo Sarasate

Siguiendo con la lista llegamos a Pablo Sarasate, virtuoso del violín del siglo XIX y uno de los solistas con mayor éxito de la historia de la música. Fue el mejor estudiante de violín del Conservatorio de París y su carrera como solista lo llevó por toda Europa y Sudamérica. Sin duda fueron sus excelentísimas dotes interpretativas junto a unas composiciones que él mismo realizaba y donde explotaba el exótico elemento de lo español  al máximo lo que le granjearon su fortuna (era propietario de dos violines Stradivarius) y todas las distinciones que recibiría en el extranjero. Resulta paradójico que fuese en España donde sus conciertos atraían menor número de audiencia.

Estos tres son un número muy reducido de los centenares de ejemplos que existen sobre músicos españoles cuya aportación al mundo musical no es reconocida; es obligado repetir, estos son sólo algunos de los ejemplos más clamorosos. Para un melómano estos nombres no entrañan misterio; pero, su recuerdo dista mucho de ser el propio de alguien que ocupó su posición. Aún así, la próxima que lean o escuchen por vigésimo quinta vez lo maravillosos que fueron este o aquel músico de Alemania, Italia u otro país; se puede pensar: ¡Pero los españoles estaban también por allí!

Máximo Sánchez

No entiendo nada.