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Cartel de presentación || Fotografía: Vera Martín Zelich

Hitchcock, indiscutible amo y señor del suspense llegó a la ciudad de Madrid el 5 de octubre de la mano de la Fundación Telefónica mediante una serie de fotografías, carteles y prendas que vestían en sus películas actores de la talla de Grace Kelly o Cary Grant. Todo para que los amantes del director británico gocen de objetos originales nunca vistos tan de cerca

Si bien a Hitchcock se le tachó en su época de director comercial que solo buscaba el agrado de su público, más tarde la historia lo juzgaría como uno de los directores más influyentes del cine, pues abrió un camino nunca explorado el cual, con sus técnicas y su particular sello, conseguiría que en adelante los grandes realizadores de la industria cinematográfica lo convirtieran en su mesías. Su escrupulosa búsqueda de la perfección lograba meter al espectador dentro de la película e hipnotizarlo con sus peculiares bandas sonoras. Tanto buscaba su simbiosis con el público que en la película Psicosis (1960) en el cartel recordaba que nadie podía entrar en la sala donde se estuviese proyectando una vez empezada la película.

Cartel película Psicosis

Cartel de Psicosis || Fotografía: Vera Martín Zelich

En la exposición se encuentran  empapeladas las paredes con datos de toda su biografía y filmografía, ordenada cronológicamente desde sus comienzos allá por 1920 cuando se dedicaba a la fabricación de rótulos para películas de cine mudo (caldo de cultivo de su pasión por el celuloide), pasando por El jardín de la alegría, su primera película (acabada) como director, hasta llegar al culmen de su carrera con La ventana indiscreta o Los Pájaros. Pequeñas dosis bibliográficas nos harán ir avanzado por toda la exposición, en la que el hilo musical de  la canción Que será, será (whatever will be, will be) interpretada por Doris Day en su película de 1956, El hombre que sabía demasiado, puesto en bucle, mecerá nuestros pasos entremezclando vídeos de escenas de sus filmes repartidos estratégicamente y vinilos que adornan los pasillos de imágenes icónicas.

También podremos ver cuadernos de apuntes de diferentes escenas y de cómo esperaba que, como ya se ha dicho, todo saliese a pedir de boca. Estos cuadernos, en la exposición son una de la parte más disimulada, pero no deben pasar inadvertidos, puesto que, trazados por las manos del obsesivo director, observaremos todo tipo de guías de cómo se debía realizar la escena, los tiros de cámara y demás detalles.

Alta costura en las películas de Hitchcock

Trajes e imágenes || Fotografía: Vera Martín Zelich

Pero no solo son míticas las secuencias que salen en las películas de dicho director, sino también el vestuario del elenco (más que de mujeres que de hombres), han dejado huella en el cinematógrafo, casi llegando a ser un continuo desfile de moda en donde féminas y varones se pavoneaban delante de la cámara luciendo palmito al más glamuroso estilo de los años dorados de Hollywood. Uno de los ejemplos más claros es el conseguido en la película Rebeca, en la que Joan Fontaine lleva un estilo de chaqueta que, desde que salió vistiéndola en la gran pantalla allá por 1940 y hasta nuestros días, pasó a denominarse comúnmente como “rebeca” a ese tipo de prenda que mostraba en el largometraje.

En la exposición, reconoceremos al instante dos prendas clave en las películas de Hitchcock. Diseñadas las dos por la modista Edith Head. La primera, un vestido, el cual tuvo el encargo de mostrarlo al público Grace Kelly en la película. La ventana indiscreta, donde ni el mismísimo James Stewart es capaz de no caer hipnotizado ante la alta costura puesto sobre una mujer de esa talla. Tampoco se queda atrás el otro traje, llevado por la actriz Tippi Hedren en Los Pájaros, formado por blusa, chaqueta y falda de un mismo color verde que al instante será reconocido como el que fue llevado cuando las pérfidas aves atacaban a la profesora Melanie Daniels.

Sala Psicosis || Fuente: libertaddigital.es

Y llegamos al fin de la exposición. A una sala totalmente diferente al resto. Se accece a travez de una gran cortina de ducha. ¿Dónde entramos? De forma muy curiosa se ha habilitado este espacio para darle la percepción de baño en la que, en la pared del fondo tendremos la secuencia en la que Norman Bates (Anthony Perkins) apuñala a sangre fría a la desafortunada Marion Crane (Janet Leigh). La mítica escena que transcurre en 3 minutos tiene 50 planos diferentes y presenta entre 71 y 78 ángulos de cámara. Dicho sketch nos sería imposible imaginarlo sin esos chirriantes y afilados violines por cortesía de Bernard Herrmann, el cual tuvo que convencer a Hitchcock para que pusiera sonido a la secuencia y a todas las del motel, que, inicialmente no iba a disponer de banda sonora.

La exposición es algo pequeña si resaultas ser gran amante del director anglosajón, pero todo el material de que disponen es interesante y merece la pena asistir, puesto que es algo temporal que gozaremos en Madrid hasta el día 5 de febrero del 2017.

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Pájaros || Fotografía: Vera Martín Zelich

 

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