El siglo XIX (al igual que las olas ahondan en la costa) está empezando a irrumpir en la sociedad occidental. Movimientos culturales de todo tipo surgen en pequeños focos. La sociedad no quiere, o más bien se resiste a un cambio que ella misma está ejecutando sin saber, que lo que hace cincuenta años era lo imprescindible y lo necesario en el arte, hoy es algo que se va quedando obsoleto. Nuevas mentes escarban en la sociedad y exigen a las mentes adormecidas por un antiguo régimen que despierten de ese letargo, pues todo lo que se consideraba sólido y bien asentado, acaba de caer como un castillo de naipes.

Pero, ¿quiénes son esos adalides del cambio? Quizá nos suenen igual o creamos que son la misma persona, pero nada más lejos de la realidad. Dos, serán las puntas de lanza para el cambio en la visión pictórica mundial, sus nombres Edouar Manet y Claude Oscar Monet.

QUIÉN ES QUIÉN

Edouart Manet, fue el cofundador del impresionismo pictórico en Francia. Su estilo se caracterizaba por amplias pinceladas de color y los cambios bruscos de luz sombra, que determinaron un colorido fuerte y de categoría.
MANET nace en 1832, en París, la capital de un imperio creciente.Comenzó sus estudios en el College Rollin en el cual excluyo todas sus materias por su desmedido interés por el arte.

El primer acto de revelida del precoz pintor es embarcar en 1848 (a la temprana edad de 16 años) rumbo a Río de Janeiro. A su regreso a París estudió con Countre hasta 1851. Seguidamente, durante un sexenio deambuló por la vieja Europa, siendo de forma pionera, retratista del pueblo llano, pero bebiendo de los grandes pintores.

En su vuelta a la capital francesa, reiteradas veces el Salón de París rechazó sus cuadros, pero la gloria le llegaría, cuando, pasados tres años expusieron El guitarrista, cuadro germen de la lucha contra los academicistas al calificar de aberrante y revolucionaria su obra. Estas tensas relaciones duraron hasta el fin de sus días. Con rapidez, MANET se convirtió en el eje central de un grupo de bohemios en el cual se encontraban: Zola, Whistler, Fatin-Latour y Doraty entre otros.

Déjeuner sur l’herbe

Al ser sus cuadros rechazados por la academia, la solución pasó por ser exhibidos en salones particulares, pero no se haría total hasta su cuadro Olympia, un desnudo que levantó gran controversia entre los círculos artísticos parisienses.

Pasó a vivir en la campiña, donde pinto Déjeuner sur l’herbe, un cuadro que sentó cátedra ya que su trato de la luz y el aire, fue completamente nuevo. Tanto marcó este cuadro, que llegó a crear una nueva escuela, la Plein air.

¿Y MONET?

A veces nos surge la duda acerca de si eran la misma persona, si uno era impresionista y el otro expresionista o por qué diablos se llaman casi igual. Simple y llanamente fue casualidad que dos genios de la pintura contemporáneos tuviesen apellidos tan parecidos.

Claude Oscar Monet nace en 1840 en París. Fue uno de los jefes del movimiento impresionista de rebeldía contra la tradición académica de los siglos XVIII y XIX.

Empezó a interesarse por el arte a muy temprana edad. Con tan solo quince años hizo su primera exposición en el Harve, donde pasaba todo el día atrayendo la atención de mucha gente, incluso la del artista Eugène Boudin, que tras este encontronazo pasaron a ser discípulo y alumno, pintando juntos en los muelles de dicho puerto. Aún con gran oposición paterna, MONET consigue exponer en el Roven, con rotundo éxito.

Pasados dos años sirviendo en la Legión Extranjera, se traslada a la academia de Gleyne en París, donde conocerá a sus amigos de toda la vida, Renoir, Sisley y Bazille.

Tras investigar nuevas técnicas pictóricas, se termina juntando el movimiento impresionista, tras ver el famoso cuadro de MANET: Déjeuner sur l’herbe.
Además de los nombrados amigos de MONET, pintores como Cézanne y Pissarro engrosan las filas de este movimiento quedándose impactados ante la técnica tan vital y de tonos claros que utilizaba MANET.

Los caminos de estos cuatro grandes artistas quedarán cruzados y unidos de por vida cuando MONET pinta Mujeres en el jardín y es rechazado por el Salón en 1867. Así como su homólogo, se ve obligado a la exposición privada. La guerra franco-prusiana hace llevar caminos diferentes a todos estos pintores. MONET arriva en Inglaterra, donde quedará marcado por Turner y comenzó así su era paisajista. Monet-estanque-de-los-nenufares-18991
Tras su regreso a Francia se vuelve a juntar con sus viejos amigos y es entonces cuando recibe un encargo que le hará pasar a la historia; las pinturas de la fachada de la catedral de Roven, representando en ella veinte momentos del día. Este éxito tan rotundo estimuló a MONET, el cual volvió a Londres viajando después a Venecia.
Su última gran obra fue una serie de estudios de un estanque: Nenúfares. Comenzó en 1916 a la edad de setenta y  tres años. Y tras doce años y la pérdida casi total de la visión a causa de las cataratas, consigue acabarlo. A su muerte, Francia le reconoció como uno de los pintores paisajistas más grandes de la patria gala y de la civilización occidental.

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