«Nunca pintó cosa fuera del natural en su vida salvo los demonios», así como su observancia del «decoro», y critica también a sus seguidores, que le imitaron sin «discreción y juicio ninguno». Uno de los primeros comentarios críticos de Felipe de Guevara escrito hacia 1560. Su tratado permaneció inédito hasta su publicación en 1788.

El Museo del Prado presenta hasta el 11 septiembre de 2016 la exposición que conmemora el V centenario de la muerte de El Bosco. La exposición cuenta con ocho de las obras que se conservan en España más las obras procedentes de colecciones y museos de todo el mundo. Con un total de 59 obras, 29 son atribuidas a El Bosco. De ellas, 10 son dibujos a tinta y 19 son óleos sobre tabla. Las otras 30 obras o bien están asignadas a seguidores, a su taller o pertenecen a otros artistas que trabajaban en su ciudad como Alart du Hameel, compañero en el círculo rector de la Hermandad de Nuestra Señora. O el escultor de altares Adriaen van Wesel, quien recibió el encargo de la Hermandad para que realizara el altar de la nueva iglesia de Nuestra Señora.

Debido a las divergencias con la cronología de sus obras el Prado ha dividido la exposición en seis secciones temáticas: Infancia y vida pública de Cristo, Los santos, Del Paraíso al Infierno, El jardín de las delicias, El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas y La Pasión de Cristo.

I Infancia y vida pública de Cristo

Jheronimus van Aken (h. 1450-1516), conocido en España como «el Bosco», nació y vivió en ‘s-Hertogenbosch (Bois-le-Duc), una ciudad al norte del ducado de Brabante, en la actual Holanda, a la que vinculó su fama al firmar sus obras como «Jheronimus Bosch».

Artista enigmático e influyente del Renacimiento, experimenta en sus manos la técnica pictórica, con su personal tratamiento de la superficie, creará un estilo personal por encima de sus predecesores como Jan van Eyck tanto en técnica como en iconografía, mostrando en sus cuadros contenidos en ocasiones difíciles –o casi imposibles- de descifrar, todo un desafío para los sentidos y para el entendimiento.

casa de El Bosco mercado de telas

Pintura anónima del Mercado de telas en la plaza en ‘s-Hertogenbosch del Noordsbrabant Museum, en la que se puede ver la casa en la que vivió el Bosco, la séptima de la derecha, situada justo después de la azul. Estrecha pero profunda llegaba hasta el canal de Binnendieze

La primera temática está envuelta al tríptico La adoración de los Magos. Con este cuadro se trataba transmitir a los creyentes la universalidad de la Redención. Pero realmente en este cuadro se pueden observar otra perspectiva algo más desafiante dentro del contexto sagrado que se presupone. Toda  escena principal se encuentra rodeada de símbolos del mal, dos ejércitos se encuentran en un violento encontronazo o la intrusión una especie de rey oriental semidesnudo que aparece sonriendo o más bien una mueca. Lleva un manto rojo, un turbante o una tiara y tiene en la pierna derecha una herida repugnante y purulenta. Pudiéndose tratar de Herodes, el Anticristo que amenaza la llegada de Cristo y que padece lepra, un personaje que utiliza el autor para representar el catolicismo de manera más oscura.

03 Tríptico cerrado La misa de san Gregorio con donantes tabla central La Adoración de los Magos tabla izquierda Peeter Scheyfve con san Pedro tabla derecha Agneese de Gramme con santa Inés

Tríptico cerrado: La misa de san Gregorio con donantes, tabla central: La Adoración de los Magos; tabla izquierda, Peeter Scheyfve con san Pedro, tabla derecha: Agneese de Gramme con santa Inés

II Los santos

Gira en torno a dos trípticos, el de Santa Wilgefortis y el de Las Tentaciones de San Antonio Abad, considerada una de las obras maestras del Bosco. El mensaje más allá de la representación de las tentaciones se encuentra la fuerte presencia de Cristo y su victoria sobre el Mal.

San Antonio, considerado el ejemplo de buena conducta, finalmente es abatido ante las tentaciones, se encuentra volando sobre los cuerpos monstruosos del diablo cuando finalmente termina cayendo y  sus compañeros frailes le recogen medio muerto. Un detalle muy curioso es el posible autorretrato del autor en el campesino que ayuda a los monjes a sostener a San Antonio haciéndose participe y llevarlo hacia un pequeño altar con un crucifijo como única vía segura de salvación.

tentaciones bosco

Tríptico Las Tentaciones de San Antonio, tabla central: Las Tentaciones de San Antonio, tabla izquierda: San Antonio atormentado por los demonios, tabla derecha: San Antonio tentado por la reina – demonio. Tríptico cerrado: El Prendimiento de Cristo camino del Calvario

El autor sitúa estratégicamente el centro geométrico del cuadro y muy pequeño la figura del Santo con el crucifijo, representado de forma casi ridícula el lugar de salvación. Podría ser otro de los mensajes ocultos en el que el autor interpretaba de forma desafiante a la iglesia.

III Del Paraíso al Infierno

Alrededor del Carro de heno se incorporan varios trípticos como Visiones del Más Allá y el tríptico del Juicio Final. En los diferentes trípticos de esta temática El Paraíso y el Infierno aparecen representados en las tablas laterales, aunque varíe la forma de mostrarlos  en la tabla central siempre incluía el Juicio Final.

El Carro de Heno muestra como el hombre de cualquier clase social se deja llevar por el goce de los sentidos conduciéndolo al infierno. Otra manera en la que parodia la moral de las personas y las clases.

En el tríptico Visiones del Más Allá destaca La Ascensión al Empíreo, lo que al parecer la muerte no parecía un encuentro con Dios si no con un túnel donde se dirigen las almas cambiando totalmente con la primera a otra idea originando un cambio en las creencias y la tradición.

Visiones del Más Allá, De Izquierda a derecha: El Paraíso terrenal, La Ascensión al Empíreo, La Caída de los condenados y El Infierno

Visiones del Más Allá, De Izquierda a derecha: El Paraíso terrenal, La Ascensión al Empíreo, La Caída de los condenados y El Infierno

IV El jardín de las delicias

El Jardín de las delicias la creación más compleja del autor donde reproduce el tercer día de la Creación del mundo. Arriba a la izquierda ya podemos ver a Dios junto a la frase: Ipse dixit et facta sunt. Ipse mandavit et creata sunt, qué viene a decir algo como «Él lo mandó, y todo fue creado» y lo que mandó fue más bien un mundo caótico.

En el panel de la izquierda podemos ver el Jardín del Edén, un mundo en el que Adán y Eva se enfrentan a las tentaciones de múltiples pecados representados por alimañas y personajes fantásticos.

En el centro vemos el mundo bajo el dominio de las tentaciones de la lujuria y el pecado con diversas escenas de sexo entre homosexuales, heterosexuales y la masturbación envueltas en una compleja composición de simbologías representadas por frutas, animales, conchas, criaturas mitad hombre, mitad animal, bestias…

Se destaca en la esquina inferior derecha de este panel a Adán y Eva con la manzana en la mano, siendo espectadores de este cóctel de vicios y depravación humana.

El panel derecho representa al infierno donde Satanás castiga a todos los pecadores. Hay varios detalles curiosos dentro de este panel podemos encontrar a El hombre – árbol una de la invenciones iconográficas de mayor éxito del Bosco, aunque con algunas diferenciasEl simbolismo de la imagen es complejo ya que puede tratarse de otro autorretrato incluyéndose  como pecador y dando cobijo en su interior a una taberna, como sugiere la bandera con media luna.

Tabla central: El Jardín de las delicias, tabla izquierda: El Paraíso terrenal, tabla derecha: El Infierno, tríptico cerrado: La Creación del mundo

Tabla central: El Jardín de las delicias, tabla izquierda: El Paraíso terrenal, tabla derecha: El Infierno, tríptico cerrado: La Creación del mundo

Como dato curioso, una bloguera de Tumblr llamada Amelia descubrió una partitura en el trasero de unos condenados y que junto con un compañero decidieron transcribir.

V El mundo y el hombre: Pecados Capitales y obras profanas

Temática que discurre en torno a la Mesa de los pecados capitales, por su forma y composición recuerda a un gran ojo de Dios que todo lo ve. El anillo exterior representa los sietes Pecados Capitales, conjunto con dos textos tomados  del Deuteronomino y cuatro círculos más pequeños que representan las Postrimerías: Muerte, Juicio Final, Infierno y Gloria.

Mesa de los Pecados Capitales

Mesa de los Pecados Capitales

Esta mesa es un sermón en toda regla. Los textos traducidos del latín dicen: «Porque son un pueblo que no tiene ninguna comprensión ni visión, si fueran inteligentes entenderían esto y se prepararían para su fin» y «Apartaré de ellos mi rostro y observaré su fin». El autor muestra en esta obra al hombre caricaturizado en decadencia que al ideal de belleza que todo hombre quería ser.

VI La Pasión de Cristo

La obra más representativa y que concluye con la exposición es La Coronación de espinas, cuatro verdugos maltratan y se burlan de Jesucristo mientras el permanece sereno mirando a los espectadores. Crea un clima de opresión en torno a Jesús con la presencia de cuatro personajes de fuerte personalidad, el mensaje oculto se haya en la representación de la media luna en el turbante de uno de los judíos sin explicación alguna.

La coronación de espinas

La coronación de espinas

Felipe II, un monarca férreamente católico, gran admirador y fiel coleccionista de sus obras descubrió que Jheronimus van Aken resultó ser un heterodoxo y celebró con alegría aquel día en que fueron asesinados en Francia decenas de miles de protestantes. Felipe II, era sin saberlo, un admirador devoto de la obra de un auténtico hereje.

*Todas las fotografías, excepto aquellas en las que se cita expresamente la fuente, están realizadas por Raquel Gutiérrez.

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