Canción de autor guitarra
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La visceralidad en la canción de autor

Decía Pablo Neruda que, ya que «nada nos salva de la muerte, que al menos el amor nos salve de la vida». Y, al parecer, esta es la tendencia que sigue la vía del arte en nuestros días. El amor, como inspiración fundamental de la esperanza, del dolor, de la vida, y también la muerte, que en muchas ocasiones toma forma de tragedias, de pobreza, de armas o de desahucios. Si hay un género artístico protagonista en esta tarea, es, sin duda, la poesía. Y aún más la canción de autor.

Unir lo que dice la poesía con lo que sugiere la música es probablemente la forma más efectiva de lanzar mensajes que calen en lo más profundo de las personas. O, al menos, esa es la difícil misión que los tradicionalmente conocidos como sufridores o cantautores tienen por propósito alcanzar.

Cantar al amor, a la guerra, a la política, a los olvidados, a las injusticias, con la garra de quien siente en su piel las historias de los otros, quienes cantan a la vida o se curan las heridas a golpe de versos y guitarra. Este es su papel. Un papel cada vez más protagonista en un mundo enemistado con los sentimientos y las emociones. Un mundo que está empezando a cambiar.

Vanesa Martín || Fuente: elperiodico.com
Vanesa Martín || Fuente: elperiodico.com

La verdad, la belleza, la libertad y el amor

Los magos de la canción de autor, es decir, los cantautores, son un género amplio y muy prolífico, con estilos muy diversos. Digamos que se trata de una orgía de creatividad, donde la palabra que más encaja es «libertad». La libertad de dejar que la música y la poesía hagan en cada uno lo suyo, y se manifiesten en forma de canción, sea como sea. Y más allá de la libertad, también la belleza, la verdad y el amor, como rezan los ideales bohemios de la revolución romántica de finales del siglo XIX. Los representados en el fantástico musical Moulin Rouge.

En España, la canción de autor se remonta muchos años atrás. Los grandes referentes de este género son Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Javier Krahe o Cecilia, entre otros muchos que empezaron sus andaduras en tiempos difíciles. Ellos fueron los encargados de consolidar la imagen del cantautor como tal. Más tarde se añadieron nuevos nombres como Ismael Serrano o Pedro Guerra. Si bien, estos no solo cantaban al amor, también denunciaban, exigían y promovían un cambio social gigante, a nivel personal y político.

Y es que es misión, casi obligación, de los protagonistas de la cultura proyectar una serie de valores a través de ella. Y no valores como dogmas, sino como sentido de convivencia, y como justicia. Valores de igualdad, de libertad.

Visceralidad: la nueva esencia

Pero la imagen tradicional del cantautor ha ido cambiando. Aunque durante muchos años ser cantautor era ser, literalmente, un ñoño o ñoña, según proceda, en la actualidad se ha vuelto a poner de moda ser un bohemio con una guitarra a cuestas, con papel y libreta en mano –en muchos casos ya móviles o tabletas–.

Y no solo ha cambiado la imagen, también la intención, el lenguaje, las vivencias. Aunque frecuentemente muchas de las experiencias retratadas coinciden, la forma de narrarlas no. Una que nunca pasa de moda es, por ejemplo, la de Joaquín Sabina, que es uno de los maestros de nuevos cantautores, pues tal vez de lo que hablaba y habla, y su forma de hacerlo, se identifica más con lo que buscan los actuales.

Pero si en la antigua oleada reinaba, ante todo, la cierta elegancia con que elaboraban las letras, rimas y armonías, en nuestros días, además de esta, se ha impuesto una nueva esencia: la visceralidad.

Joan Manuel Serrat y Andrés Suárez || Fuente: youtube.com
Joan Manuel Serrat y Andrés Suárez || Fuente: youtube.com

La visceralidad es lo que caracteriza en general al arte de nuestra época, especialmente a la poesía. Las metáforas han pasado a ser segundo plano para destacar la emoción de la frase. Tal vez las palabras están menos buscadas o cuidadas, destacando asimismo la importancia de lo que se dice, no del cómo se dice.

Esta tendencia afecta menos a la canción de autor como género, a grandes rasgos, y plantea la duda de si lo que se canta es poesía o no. Algunos cantautores anteriores entonaban poemas de autores clásicos como los de Antonio Machado o Miguel Hernández en la voz de Serrat. Pero también sus temas propios eran auténticos poemas, como Si ella me faltara alguna vez, de Pablo Milanés, o Noche de bodas, de Joaquín Sabina. El límite, la diferencia, era la forma.

Sin embargo, en la actualidad, la canción de autor está un poco más a caballo entre la poesía y el pop. El conjunto actual de cantautores es como un batiburrillo, los hay de todos los colores, y todos ellos con su encanto y su magia.

Si bien Funambulista o Vanesa Martín apuestan por canciones de ritmos más poperos o pegadizos y letras bien cuidadas, en el caso de Marwan, Andrés Suárez o Carmen Boza prevalece la forma del poema por encima de las melodías. Por supuesto igual de cuidadas que en los ejemplos anteriores.

Funambulista || Fuente: cmonmurcia.com
Funambulista || Fuente: cmonmurcia.com

En cualquier caso, la visceralidad está presente más allá de sus letras, de sus canciones; también lo está en sus voces. Voces marcadas con la garra de la injusticia, del dolor ajeno y personal, del desamor. La garra con la que denuncian que tal vez lo que está en decadencia son los sentimientos y su duración, en un mundo de inmediatez e instantaneidad. Reclaman que el amor es algo más. Que nos salva de la vida, e incluso de la muerte.

Laura Odene

Periodista. Hago radio en RNE y escribo algún articulillo para esta maravillosa revista. Leo y escribo poesía desde que era niña, es mi gran pasión, y, de vez en cuando, ejerzo de cantautora sobre el escenario de algún local. Mi palabra favorita es aprender.