A finales de los años 70 comienza a popularizarse una sala a las afueras de Valencia conocida como Barraca, en alusión al típico edificio valenciano donde se asentaba. El carismático DJ Residente desplegaba la música más alternativa del momento. Para escuchar sonidos inéditos de rock y new wave había que ir a Valencia.

En 1982, a varios centenares de metros de Barraca, abre sus puertas Chocolate, generando un tránsito de fiesteros de una sala a otra. Es el primer paso de la ruta del bakalao. A ellas le siguieron nuevas discotecas como Spook, Puzzle, Heaven, NOD, ACTV, The Face, Distrito 10 o Metrópolis. Así hasta formar un recorrido de 30 km a lo largo de la carretera El Saler.

Discoteca Barraca

Discoteca Barraca || Fuente: thebasementxxx.com

Definición de una identidad

A mediados y finales de los 80, la Ruta ya estaba plenamente definida y en actividad. Hubo varios factores que impulsaron su eclosión. Por un lado, estaba una sociedad que buscaba una revolución en el ocio juvenil tras la caída del franquismo, una vía de escape. Introducir una modernidad reaccionaria que se exhibía como la más vanguardista, además de democrática. Todo el mundo era bien recibido sin distinción de clase social u orientación sexual.

Logotipos de salas

Logotipos de las salas más populares || Fuente: makineros.com

Por otro lado, estaba la oportunidad de enlazar varios días de fiesta sin detenimiento alguno. Las salas cuadraban las franjas horarias y los días permitiendo hacer el recorrido sin descanso. España tuvo su propio movimiento rave al igual que otros países europeos, pero con la diferencia que en Valencia ocurría todo en un mismo escenario, la discoteca y el parking. Es el concepto de afterhours. En aquellos momentos no existía nada igual en el mundo. Esto provocó una oleada masiva de turismo fiestero desde todas partes del país y del continente.

Los vacíos legales y la inmadurez de la legislación española en cuanto al ocio nocturno, propiciaron una mayor libertad e innovación alrededor del sistema de funcionamiento de las discotecas.

Discoteca Spook Factory

Exterior de Spook Factory || Fuente: makineros.com

A todo esto había que sumarle que en el año 1992 se iban a llevar a cabo la Expo de Sevilla, las Olimpiadas de Barcelona y la capitalidad cultural europea de Madrid. En Valencia quedaba la sensación de marginalidad ante tales campañas mediáticas. Surgió la expresión «España 92 – Valencia 0». Se potenció entonces el deseo de estar a la última y querer reivindicar la modernidad de la ruta.

Evolución a través de la música

Las distintas etapas de la ruta se podrían distinguir a través de la música que sonaba. En la primera de ellas se escuchaba el punk, rock y glam del momento, «música de guitarra» como empezó siendo la sala Spook. Más adelante evolucionó hacia la electrónica y el techno propio de la época, y ya a mediados de los noventa degeneró en temas de eurodance y mákina.

Los comienzos coincidieron de forma paralela con la movida madrileña. Pero, aunque esta fuera mitificada, en las discotecas de Valencia sonaba música más evolucionada que los sonidos de los grupos amateur de la capital.

Discoteca Distrito 10

Interior Distrito 10 || Fuente: valenciabonita.es

Con el afán de innovación, la música electrónica se apoderó de las discotecas. Valencia era la puerta de entrada en España de la electrónica procedente de Reino Unido y Alemania. Admirada también en el exterior, los DJ de la ruta quisieron producir sus temas propios que poder exportar. Pero la poca permeabilidad del resultado hizo que la música local no tuviera trascendencia en general.

El término «bakalao» proviene de la manera de denominar a la música. No hay registros de su origen, pero el gran número de relatos mantienen viva la leyenda.

Originalidad improvisada

Tantos años de fidelidad al descontrol dejaron muchas historias, como es lógico. Era posible ver coches con un tablero de madera incorporado al techo para usarlo de tarima de baile en los aparcamientos. En dicho lugar se servían paellas para recuperar fuerzas. Incluso se dice que uno de estos coches acabó voluntariamente dentro de una de las salas con la música puesta supliendo un apagón.

Ruta Bakalao

Juventud en la ruta del bakalao || Fuente: thebasementxxx.com

En el caso de Spook, con un amplio horario, debían apagar la música durante unas horas para poder limpiar y abrir de after pero sin la imposición de echar a la gente. Por lo que aprovechaban el tiempo de espera en el interior improvisando ritmos de percusión golpeando cualquier cosa.

Decadencia y evaporación

Por desgracia, la creatividad y experimentación se vieron eclipsadas por las drogas y los accidentes de tráfico. El consumo de drogas sintéticas y alcohol estaba muy generalizado, pero no más que lo que se puede ver en la actualidad en alguna fiesta. La diferencia radica en la menor preocupación y desinformación que había sobre los excesos. El conductor al que le tocaba descansar para poder coger el coche no tocaba los estupefacientes, pero pasaba la noche a base de copas, con el riesgo que conlleva.

En 1993 se estrena un documental en Canal+ rodeado de sensacionalismo que marca el principio del fin de la ruta. La corriente mediática hace mella y su influencia se hace sentir en el campo político y legal mermando la libertad de la que se disponía. La música valenciana ya no destacaba por encima del resto y las principales discotecas comenzaron a cerrar. Se cifra 1996 como el año del fin de la ruta.

La ruta del bakalao trajo, en ciertos aspectos, el movimiento clubbing a España y sus consecuencias se han sentido a largo plazo. El paso del tiempo y el resurgimiento de la electrónica han cambiado su percepción y aumentado su interés. Sin duda fue un fenómeno sociocultural sin precedentes que difícilmente se volverá a repetir.

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