Juguetes, ¿de niños o de niñas?

Si no sirven para para follar son válidos tanto para ellas como para ellos.

Esta es la explicación corta, sin frenos ni cortapisas. Lo impactante no es usar el verbo follar en una explicación de juguetes para menores sino que muchísima gente no termina de entender esta discriminación. Ni esta del ejemplo ni la que muchos padres y madres, abuelas y abuelos ejercen cada día. Una discriminación sexista a la hora de jugar con sus hijas, un trato diferente al hacer regalos a sus hijos.

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“Bueno, es que somos nosotros quienes les hacemos los regalos, tienen 2 o 3 años, ¡ellos no pueden elegir aún!” dirán cuando se les comente que regalar princesas y coches de capota a las niñas y tanques y balones a los niños es sexista. El relacionar guerra y juguetes quizás sea mejor tratarlo en otro momento.

Vale que los primeros regalos, la decoración de la habitación, las actividades extraescolares de parvulitos tengan que ser una decisión de los padres. Pero por eso mismo, ¿por qué seguir encerrando a hombres y mujeres, a niñas y niños en el mismo arquetipo?

Como escribía Simone de Beauvoir en El segundo sexoser hombre o ser mujer, como ya sabemos, no es un destino biológico, sino el resultado del devenir histórico humano en unas condiciones determinadas.” Es decir, las diferencias entre un niño y una niña son inexistentes en cuanto a gustos.

Ya la publicidad es lo suficientemente machista como para fomentarla desde la cuna, se tiñen los pasillos de los centros comerciales de rosa para dar la bienvenida a la navidad con cocinitas, fregonas y princesas que esperan un príncipe. Ya lucen de azul y color camuflaje los lineales de la tienda de juguetes con equiparaciones deportivas, juegos de guerra y herramientas.

Hay un ejercicio muy interesante que se puede hacer con los anuncios de juguetes en televisión. Tan sólo escucharlos porque viéndolos es evidente, pero curiosamente es escuchándolos cuando se descubre el alto contenido sexista. Ellas se ponen monas para salir a la calle con voces en off muy sensuales mientras ellos se preparan para la guerra con el doblador de Bruce Willis de fondo.toy-wallpaper

Por lo tanto, añadir machismo a puñados a la salsa sexista que aparece en los catálogos de juguetes o en las series de Disney Channel quizás pueda evitarse.

Si tanto les gusta diferenciar a sus hijas e hijos ¿por qué no les dan a ellas un 24% menos de paga para que se acostumbren a cobrar menos que los hombres por hacer el mismo trabajo?

“Ah, ¿y ahora qué tenemos que hacer?, ¿regalarle tutús de ballet a los niños y Mecanos de construcción a las niñas?” reclamará algún abuelo o madre con cara de sorpresa. Se les podría explicar que los hombres también hacen danza clásica y que cada vez hay más ingenieras. Ofrecerle datos, números, ejemplos. Pero todavía mejor contestarle con un sencillo, claro y, por qué no polémico: “si esos juguetes no se usan para para follar son válidos tanto para ellas como para ellos”

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