Exploración onírica de lo prohibido

Se puede hablar de Arredondo como de la mujer, la sinaloense, la cuentista. Inés Arredondo nunca quiso títulos. Dejaba su literatura hablar por ella. Crítica de las convenciones sociales y culturales, no permitió el regodeo que los gobernantes hacen a partir del trabajo del artista. Nació el año de 1928 en la ciudad de Culiacán y murió en la Ciudad de México en el 89. Arredondo elige la infancia en El Dorado, hacienda azucarera cercana a la ciudad. En este sitio crea un vínculo importante con su abuelo, quien será el encargado de apoyarla durante su carrera como escritora.

Inés Arredondo || 3.bp.blogspot.com
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Su nombre completo es Inés Camelo Arredondo. Se considera que la supresión del apellido paterno tiene implicaciones para la autora en las que no se pretende indagar. Río subterráneo es la colección de cuentos publicada en 1978 que obtiene el Premio Villaurrutia. Apunte gótico fue publicado por primera vez en esta colección y posteriormente en Obras completas por la editorial Siglo XX.

El deseo infantil

El escenario es una alcoba oscura, una noche de lluvia, una cama y dos individuos en ella. La iluminación es tenue, se observa sólo el radio que alcanza la luz de una vela. Una voz comienza la narración. Sobre una cama hay un hombre desnudo, la voz le observa y yace junto a él. La mirada del hombre contempla el cuerpo a su lado con intensidad, sin pestañear. La voz admite sentirse atraída a ese cuerpo envuelto en una sábana, como en un sudario.

La niña Inés || 2.bp.blogspot.com
La niña Inés || 2.bp.blogspot.com

Se aclara la relación que existe entre ellos al mencionar la autoridad que el hombre tiene sobre la voz, pues es capaz de mandarla a su cama después de la lluvia, pero no lo hace. La hija yace con el padre en la misma cama en una noche de lluvia. La madre está durmiendo en otra alcoba. El espacio privado de la cama y la ausencia de la pareja del hombre puede indicar que nos encontramos frente a una escena incestuosa. La intensidad de las miradas, la tenue luz y la noche aumentan el sentido erótico del cuento. La niña anhela el contacto sexual con el padre, pero este no se llega a completar. No se sabe si el hombre está vivo o muerto.

Esta confusión entre la vida y la muerte borra la línea que divide la realidad del sueño. El ambiente entre luz y sombras, coloca a los actores en un estado de confusión. La voz enunciativa se muestra indecisa respecto a la acción. El deseo sexual se enuncia pero no se lleva a cabo. De acuerdo con Brade «el tema del incesto se plantea y se evita simultáneamente en el límite entre la realidad y el sueño». La niña busca mojar la piel de su padre con la lengua pero se frena. El cuerpo de otro ser hace sombra sobre el acto y lo detiene.

La muerte y el sexo

Aparece una rata y la niña se frena. La niña conoce a la rata. Sabe que es hija de la fregona. El deseo sexual y el deseo de muerte danzan al compás de la llama que se agita. La rata se llama Adelina y tiene siete años. Es el roedor quien ahora penetra en el cuerpo del hombre con sus dientes afilados. Se aloja en su ingle y  bebe a borbotones los fluidos cuyo sonido hasta entonces la niña había ignorado. La rata tiene siete años y le saca al padre muerto un gesto de placer, paseándose mientras por el vientre del hombre.

Niñas rata, Charlotte Cory || huffingtonpost.com
Niñas rata, Charlotte Cory || huffingtonpost.com

Este cambio que proviene de un mismo individuo semeja el mecanismo de los sueños. La realidad y la fantasía, y el deseo y la frustración se ven constantemente confundidos, mezclados en un mismo objeto. Al dormir, los límites pueden ser violados pero no desaparecen. En el cuento de Arredondo es posible encontrar realidad similar al mundo onírico. Se toca con un dedo atrevido aquello que no por permanecer oculto deja de existir.

Alejandra Guerrero Flores

Profesora de lenguas y literatura. Escribo con la esperanza de que me lean mis alumnos. De Los Mochis, Sinaloa