Hay circunstancias en la vida, en el trabajo y también en el deporte que no por familiares significa que sean habituales. Los últimos años del baloncesto europeo han tenido como protagonistas tanto al Real Madrid como al Saski Baskonia, hoy Laboral Kutxa. Un trozo de esa historia del baloncesto FIBA debía al aficionado un enfrentamiento entre ambos clubes en la máxima competición continental.

Durante las últimas temporadas, tanto el conjunto vasco como el madrileño habían luchado entre sí en batallas domésticas con desigual resultado. Sin embargo, Europa aún no había sido testigo de una fase más de la guerra deportiva entre los gladiadores vitorianos y los espartanos madrileños.
Sin querer retrotraerse demasiado, a cualquier aficionado al baloncesto se le viene a la cabeza la agresión de Rivas a Cargol en las semifinales de la ACB en la campaña 1991/1992. O más cerca en el tiempo, en 2008. se recuerda la grave pelea que protagonizaron de camino a los vestuarios del Buesa Arena ambos equipos, con Felipe Reyes y Mirza Teletovic como actores principales. Pero si hay algo que quizá se haya quedado grabado a fuego entre los aficionados al baloncesto fue aquel triple memorable de Alberto Herreros en la final de 2005 .

La Euroleague como testigo insólito

Lo que está claro es que la historia moderna de la ACB, actual Liga Endesa, pertenece en gran parte a estos dos clubes. En cambio, la Euroliga aún no había tenido el privilegio de ser testigo de tales enfrentamientos. Así, desde el 5 de febrero de 2016, la historia de estos partidos tiene una página más.
El mítico Palacio de los Deportes de Madrid volvió a vivir una noche mágica y única en Europa. Los de Pablo Laso llegaban necesitados mientras que el Laboral Kutxa llegaba enardecido tras sus últimas conquistas europeas frente a CSKA Moscú y Barcelona. Una noche que de mágica, tornó en trágica para los de la capital tras perder ante un gran Baskonia que sigue, edición tras edición, siendo uno de los equipos punteros en Europa.
Esta efeméride no deja de ser una de las muchas circunstancias que rodea la relación entre ambos clubes. Una relación que en los despachos difiere mucho a la que mantienen en las canchas, bajos los aros. Existe una especie de puente aéreo entre Vitoria y Madrid que muchos jugadores cogen tanto de ida como de vuelta. El último de ellos ha sido Bourousis, antes Prigioni, Arlauckas o el hoy presidente vitoriano, Josean Querejeta.

Existen otros casos curiosos de parecido corte. Por ejemplo, la Copa Griega solo había sido testigo de finales entre los dos grandes de Grecia, Olympiacos y Panathinaikos en tres ocasiones hasta 2013. Algo que choca si extrapolamos los datos a la competición liguera griega, donde las últimas 9 finales han tenido idénticos protagonistas.
Traspasos, enfrentamientos eternos, peleas, victorias, derrotas… Todo forma parte de una relación amor/odio entre dos conjuntos que han labrado su historia desde heroicas victorias en España y también en Europa. A buen seguro, esta relación seguirá viva durante muchas temporadas más.

