En Agosto de 1910 nace en Finlandia un arquitecto que romperá con los moldes de la arquitectura del momento. Hijo del prestigioso arquitecto Eriel Saarinen, fue educado en un ambiente conservador de finales del siglo XIX. Eero Saarinen se desliga del estilo clásico formativo para plantear una nueva forma de entender la arquitectura desde la expresividad de la forma basada en la naturaleza.
Tras su participación en el concurso del Chicago Tribune en 1922 empieza a ganarse un espacio dentro del Movimiento Moderno. Dispone de una imagen pública muy elaborada y trabajada, atrapaba la atención del público gracias a la convicción que transmitían sus ideas y su claridad de pensamiento.
Conoce a Charles Eames, otro afamado arquitecto y diseñador a finales de la década de los 30 en la oficina de su padre. El retorno a la forma, la interrelación entre las artes y la admiración por la artesanía de calidad son los preceptos que regirán su manera de proyectar.

La arquitectura es el arte de construir, un arte que satisface dos necesidades: primero, la necesidad física y segundo, la necesidad espiritual del ser humano
La arquitectura de postguerra debía servir y responder a nuevas demandas de la sociedad, la función es generadora de una forma debe quedar asimilada. Defensor de la arquitectura como una expresión del tiempo, piensa respuestas creativas a la problemática actual del momento de nada sirve copiar soluciones en la historia ya que impide avanzar.
Eero Saarinen: La naturaleza como modelo
Charles y Eero Saarinen colaboraron en la creación de los muebles de Case Study House nº9, un prestigioso concurso de arquitectura. Las propuestas orgánicas se resolvían desde el ingenio, maderas compuestas con láminas contrapeadas que podían curvarse después de haber sido fabricadas, empleando moldes y presión. Eero Saarinen se apoya en la tecnología para crear modelos, maquetas y prototipos donde testeará sus nuevos diseños.

La expresividad de diseño y el estudio del cuerpo humano sugieren una nueva forma de entender el mobiliario. La rigidez formal de la época clásica se cambia por el confort, un concepto que parece olvidado. La silla Womb (en castellano, vientre materno) experimenta desde su forma la comodidad, no existe la necesidad de añadirle rellenos que mermen la calidad del diseño. Esta silla creará un antes y un después en el diseño de mobiliario. El danés Arne Jacobsen desarrollará su sillón egg modelado con poliuretano a partir del diseño primitivo de la silla Womb

El diseñador está especialmente interesado en lograr una silla que combinara arte y tecnología. La silla experimenta una continuidad formal en su conjunto, acabada con un apoyo simple y rotundo. La reducción de las cuatro patas de una silla a una sola, disminuyó el desorden y la confusión de la entrega al suelo. Así en 1958 surge la serie Pedestal, producida por Knoll International y su famosa silla tulipán.

Hábil jugador en el campo de los poderes políticos y económicos, consiguió multitud de amistades y enemistades. Le atrae la idea de combinar la ingeniería y la arquitectura mediante el uso de la tecnología, siendo esta la manifestación de una segunda generación de arquitectos del movimiento moderno.
El expresionismo estructural muestra el programa funcional en su estructura como ocurre en el concurso del Jefferson National Expansion Memorial. Un concurso que conmemorara la Adquisición del Estado de Luisiana, gana el concurso con un arco de 192m se elevaba por encima del río Mississippi creando una nueva puerta de entrada oeste a la ciudad. El arco combina la expresión clásica del arco fusionada con la tecnología para materializarlo.

Con el estadio de hockey David S. Ingalls inicia la exploración de formas orgánicas a través del hormigón armado. La obra consiste en una inmensa cubierta suspendida ligera y ondulante, un eje longitudinal como una columna vertebral y costillas realizadas en cables de acero que sostendrán todo el peso de la cubierta y acaba fijándose al suelo con dos vigas de hormigón.

El dinamismo y plasticidad se exterioriza en su obra culmen que es la terminal de las aerolíneas Trans World que se encuentra en el Aeropuerto internacional John F. Kennedy. La terminal, hoy día sin uso comercial, es una alegoría del vuelo realizada en hormigón armado, la intención es hacer atractivos los viajes en avión al ciudadano de postguerra.

El programa interior de la terminal TWA es un espacio continuo y fluido resuelto mediante bóvedas de crucería, influencia de la arquitectura gótica, solucionando el espacio sin columnas facilitando la comunicación y así crear la sensación de estar en el interior de una escultura. La forma particular de sus edificios y su geometría nos recuerdan a las formas trabajadas desde la contemporaneidad por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Una clara inspiración en el expresionismo estructural llevado a los límites de avaricia.


