En esta tercera parte de la serie de artículos Las dos caras del tiempo: Aion y Cronos, se indagará más en el concepto nebuloso de Aion. Como se dijo, en Aion tienen lugar todas las experiencias puras del sujeto. El pensamiento, la literatura, la poesía y la música, siempre que sean serios, estarán danzando entre esta fina línea que separa Aion de Cronos, dos caras de un mismo problema: el tiempo. Anteriormente se intentó acercar al lector a la nebulosa infinita de Aion a través de la filosofía de Deleuze y la prosa de Borges. En éste artículo se realizará un acercamiento a través de la música y se analizarán algunas de las referencias que en éste ámbito se le han hecho a la cara oculta del tiempo: Aion.

El análisis propuesto se puede abordar desde dos perspectivas distintas. Por un lado se tiene la referencia explícita en las letras de algunas obras musicales. Por el otro, la experiencia directa que proporciona la música como tal y, como se verá, el silencio.

Referencias explícitas al tiempo

Las referencias explicitas se caracterizan por describir desde Cronos, ya desde una exterioridad tardía, la experiencia que se tuvo en Aion. No se muestra Aion como tal, sino tan solo el recuerdo y la nostalgia de haber viajado. Una de las disciplinas musicales encargada del análisis de esta exterioridad, siempre que sea serio y no un simple discurso ególatra y maniaco, es el Rap. Buen ejemplo de ello, del análisis de la exterioridad, es el tema de Kase O “Repartiendo arte.”

Del rap zaragozano más puro Aion va a la musicalidad alegre y amable que Jorge Drexler ofrece a ritmo de Bossa. Más allá de su amabilidad musical, al analizar sus letras se puede encontrar una profundidad temática influenciada por la filosofía, la literatura, la física o la medicina. En su particular ofrenda al tiempo, Aquellos tiempos, el cantautor uruguayo deja ver a través de una sencilla letra la buena intuición que tiene de la complejidad del tiempo.

Era el tiempo 
de cada cosa a su tiempo,
en tiempo de bossa,
o de candombear.

Por esos tiempos yo andaba 
siempre corto de tiempo
y nunca encontraba tiempo
en ningún lugar.

En la mayoría de sus estrofas Drexler utiliza la palabra “tiempo” con más de una acepción. En estas que se han seleccionado, a pesar de su corta extensión, se pueden ver tres acepciones distintas de tiempo. Jorge Drexler muestra con ello que no más espacio lleva necesariamente a más contenido, ya que tres frases le son suficiente para mostrar distintas caras del tiempo. Y una misma palabra, tiempo, para mostrar distintos significados.

El viaje lleva al espectador de Uruguay a la ciudad portuaria andaluza de Cadiz, donde resuena un homenaje al tiempo a modo de pasodoble.. En plena efervescencia fiestera, entre botellones y disfraces de distinta índole a cada cual más hortera, el poeta y profesor de filosofía Juan Carlos Aragón Becerra brinda este regalo al tiempo.

“En el mundo manda el tiempo
Que es el único inmortal que…
Va poniendo en cada espacio cada cosa
El que todo lo destroza
O convierte en realidad,
El sueño de cada hombre
Siempre ha sido detenerlo,
Pero nadie sabe dónde detenerlo de verdad,
Y por eso vida mía…
Yo jamás lo detendría
Porque nunca la alegría
Dura un día sin dolor
Ni dura nunca el amor
Y si dura se marchita
Ni las noches más bonitas
Duran un amanecer
Ni durará un amanecer (…)”

Creación de ambiente

Muy diferente se presenta la problemática al tratarla desde sí misma. Cansados de las palabras, las descripciones y el mundo de lo controlable, algunos artistas prefieren callar ante tan difícil problema. Estos que callan en vez de hablar son los encargados de crear el ambiente en el que podemos pasear.

A medio camino entre las dos formas de tratar Aion desde la musicalidad, se encuentra una de las aportaciones de Pink Floyd. En el tema “Time” de Dark side of de moon, el grupo británico muestra de un golpe dos de sus mayores preocupaciones: Cronos y Aion. La letra claramente pasea por la servidumbre que el humano le ofrece a Cronos. Su música, en cambio, hace que por un momento infinito se abandonen las preocupaciones por el tiempo y se ande junto a Aion. Este paradójico tema resuena así.

Con la paciencia propia de los grandes del rock psicodélico el tema comienza con un viaje sonoro que llevará lejos del asfixiante “tic tac” de Cronos. Cuando al fin han conseguido desplazar al oyente a los parajes etéreos de Aion, Cronos golpea de nuevo sin piedad. Cómo en el relato de Borges cuando el sargento da la orden. El bombo de la batería avisa, la caja entra y el platillo golpea definitivamente: ya se está en Cronos. Tan sólo el aviso del bombo, como la gota de agua del milagro secreto, antecede la traumática vuelta a Cronos.

“ticking away the moments that make up a dull day

you fritter and waste the hours in an offhand way.

[…]And you run and you run to catch up with the sun but it’s sinking

racing around to come up behind you again.”

Aion, sonido y silencio

Se ha hablado ya aquí en exceso sobre nada, así que ha llegado el momento de recordar el honorable gesto que John Cage le hace a ésta, el silencio y Aion con el 4’33’’. Aion, el silencio y la nada ocupan el mismo espacio. Espacio que permite el ser, el sonido y Cronos. El sonido y el silencio, la nada y el ser, al igual que Aion y Cronos, son dos caras de un mismo problema.

Con exterioridad al artículo, si quieren seguir paseando por los parajes indescifrables de Aion, se acaba con la desorbitante composición de Arvo Pärt, Philips Glass, y Vladimir Martynov en sus particulares interpretaciones del sonido y el silencio.

Send this to a friend