Llega el verano y las hormonas se alteran más aún que en primavera. Fiestas al aire libre, conciertos, amores de verano…y todo esto, puede que porque sea una de mis obras preferidas, me hace pensar en un personaje clave de la literatura española, un mito de nuestra cultura como es el “Don Juan”. Tal es su importancia que la R.A.E. ha adjetivado la palabra “donjuán” con la definición “seductor de mujeres”. Pues como iba diciendo, en esta época del año parece que los hombres son más donjuanes y que las mujeres nos dejamos seducir más fácilmente por tales galanes.

Estas reflexiones veraniegas me han hecho pensar en el papel de la mujer en la primera obra en la que aparece el famoso Don Juan: El burlador de Sevilla, atribuida a Tirso de Molina. En esta obra, al igual que en tantas otras, el autor o bien el narrador nos intenta conducir posicionándonos a favor de las mujeres “burladas” y en contra del “burlador” desde el mismísimo título. don juan

Es por esto que, a veces, en una primera lectura no vemos más allá de lo que el autor no quiere que veamos, pero… ¿de verdad Don Juan era un burlador, o más bien fue un burlador burlado? Pues bien, leyendo la obra desde otra perspectiva, mi opinión es que fue un burlador burlado. A continuación explicaré los motivos.

Don Juan y las mujeres

Cuatro son las mujeres que aparecen en la novela: Isabela, Tisbea, Ana de Ulloa y Arminta,. Todas son burladas por Don Juan a lo largo de la obra. Isabela es duquesa de Nápoles y es burlada porque el protagonista se hace pasar por su amado, Octavio, al cual había rechazado hasta entonces por mantener su honor. La cuestión es que Isabela es engañada bajo la promesa de matrimonio, en teoría por Octavio, por lo que se podría decir que se había decidido a mantener relaciones con él, lo que la hace ser burlada. Pero una burlada con consentimiento y por el deseo de matrimonio, por lo que toda la culpa no sería de Don Juan.

Por otra parte está Ana de Ulloa, otra noble, esta vez hija del comendador. Hace una aparición muy breve en la obra, de cinco versos, pero no por ello menos importante. De hecho es el núcleo de la obra. Ana es burlada porque escribe una carta a su amado, oponiéndose a la autoridad de su padre. Esa carta llega a manos de Don Juan, quien no desaprovecha la oportunidad de asistir donde el amado había sido citado para mantener relaciones con Doña Ana. Otro tema de debate es si llega a ser burlada o no, no se especifica en la obra. Ana, llegado a consumar el acto o no, estaba dispuesta a perder su honra, por lo que al igual que pasa con la anterior mujer, Don Juan se aprovechó de las situación, pero la mujer no es tan inocente como parece.

Don Juan

Don Juan Tenorio

A continuación vienen las dos plebeyas, las cuales tienen los papeles más relevantes. Arminta es seducida por Don Juan el día de su boda con un pastor por una promesa de vida noble llena de riqueza. Así, Arminta es engañada pero con su consentimiento, se podría decir que su avaricia la lleva al engaño.

Y llega la pescadora, la mujer con carácter varonil que se burla del amor hasta que aparece Don Juan naufragando. Don Juan no la dice que es noble, pero ella lo sabe por Coridón, su fiel sirviente, quien se lo dice cuando lo toma por muerto. A partir de este dato podemos entender también que Tisbea es la mujer que, por excelencia, burla al burlador. Porque aunque él la abandona, ella le usó para poder formar parte de la nobleza.

Don Juan

Don Juan bizarro

Este tema es un tema muy discutido y con gran variedad de opiniones. Yo he expresado la mía de forma breve a partir de un estudio de la obra, alegando que no sólo Don Juan tiene la culpa, sino que las mujeres estaban, en cierta parte, dispuestas a ser burladas. Si nunca habíais pensando esta cuestión al leer la obra, planteároslo, y si no habéis leído la obra… ¡os animo totalmente! Ya sabéis, ni burléis ni os dejéis burlar.

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