La cultura asiática siempre ha sido muy atractiva en lo que respecta a la filosofía, al pensamiento o a su modus vivendi. En concreto, la tradición nipona tiene derecho de vanagloriarse por incluir a un colectivo de dibujantes, ilustradores, guionistas y escritores con un talento extraordinario. El anime es un fenómeno que en ocasiones expresa el refulgir metafísico de toda una cultura. Aquí va una propuesta estimulante, Ataque a los Titanes.

Esta obra esconde cuestiones trascendentales. Planteamientos existenciales y que hacen de una serie un libro abierto. Convertir unos dibujos animados en obras de arte parece cosa de locos. O de japoneses.

Cityscape de Ataque a los Titanes

Cityscape de Ataque a los Titanes. || genkinahito.files.wordpress.com

Ataque a los Titanes, el principio del final

Ataque a los Titanes, en japonés Shingeki no Kyojin plantea una situación postapocalíptica donde la raza humana ha sido aniquilada casi por completo, plantea una situación postapocalíptica donde la raza humana ha sido aniquilada casi por completo. Lo que queda de civilización se protege en un último enclave rodeado por tres muros gigantescos denominados Sina, Rose y Maria.

La inmensidad de las barreras tiene como función proteger las últimas ciudades de los hombres de sus depredadores, que son monstruos humanoides de dimensiones descomunales. Los titanes llevan años devorando personas, lo que los convierte en seres horripilantes y con un poder catastrófico.

Ataque a los Titanes

Ataque de un titán en Ataque a los Titanes. || denofgeek.com

El manga original es producto del dibujante y escritor Hajime Isayama. La adaptación al anime ha sido dirigida por Tetsurō Araki y producida por Wit Studio. Una obra que consta, por ahora, de una temporada de 25 capítulos. Narra la historia de Eren Jeager, Armin Arlert y Mikasa Ackerman. Niños que han nacido y crecido en un lugar sitiado y que solo tienen acceso a tímidas nociones sobre las tierras externas.

A medida que se suceden los episodios y los titanes van invadiendo sin tregua las diferentes zonas del intramuro. Se describe una sociedad desesperada, paranoica y claustrofóbica y, en consecuencia, despótica. Es tal la autoridad que se rige sobre el pueblo que éste es controlado de forma dictatorial a través de un cuerpo militar y ultradisciplinario llamado Policía Militar. Nótese la sublime crítica. Un escenario que juega mucho con la política: un estado monárquico donde los hombres son enviados a la muerte segura y donde todo ciudadano capaz es obligado a luchar hasta el último aliento.

Dicen que antes de que los Titanes dominaran las tierras, los hombres luchaban sin descanso entre ellos, y se mataban los unos a los otros por sus diferencias ideológicas. Fue entonces cuando uno de ellos dijo: “Si un enemigo externo lo suficientemente poderoso amenazara a la humanidad, esta cesaría sus guerras y se uniría”. Temp. 1: Ep. 11.

De este modo, en el argumento se retoma el pasado, hablando de un cataclismo mundial donde se configuró un nivel de guerra total. Una de las bazas argumentales de la serie, verdadera muestra de ingenio de su creador, es la presentación de un ambiente comparable al panorama orwelliano de 1984. Resta obedecer o morir, sucumbir al suicidio colectivo o ser ejecutado por traición. Un todos contra todos que se perpetuó hasta que los hombres encontraron un enemigo más fuerte que ellos mismos.

En la sociedad que tiene lugar en Ataque a los Titanes, queda terminantemente prohibido hablar del mundo exterior, de los continentes y sus maravillas. El planeta entero, plagado de colosos engulle-personas, se convierte en un tabú implantado por el gobierno amurallado. Y ahí reside otra de las genialidades del anime: algunos personajes se sentirán atraídos por el incondicional deseo de descubrir, de conocer, pese a las consecuencias que pueda comportar este gesto. La curiosidad mató al gato.

Fotograma de Ataque a los Titanes.

Fotograma de Ataque a los Titanes. || businessinsider.com

Hobbes y el estado de naturaleza

Y finalmente, filosofía. Porqué Ataque a los Titanes se desenvuelve en un discurso ontológico de gran envergadura. Trata temas como el libre albedrío o la endeble condición del ser humano en un universo infinito repleto de peligros y adversidades. En el anime se hallan pequeños tesoros, en forma de diálogos y reflexiones que suponen un canto a la vida, a la libertad y al papel de la humanidad en medio de la guerra, la sangre y la muerte.

Los personajes van tomando conciencia de la situación, del espeluznante trasfondo al que están atados. Se dan cuenta de que libran una guerra sin cuartel y es entonces cuando adoptan una postura estoica, que recuerda al temple nietzscheano. Luchar, sin importar lo cruel que sea el mundo.

El concepto de sacrificio también está constantemente latente en la serie. En determinados pasajes se caracteriza el hundimiento psicológico de la sociedad que tiene lugar en el mundo de Ataque a los Titanes. La debilidad de la raza humana queda en evidencia cuando se combate contra los colosos. Los ciudadanos viven sumidos en el pesimismo, el miedo y el abatimiento moral.

Manga original de Hajime Isayama

Escena del manga original de Hajime Isayama. || overmental.com

Así, rozando el fin de la humanidad, también es apreciable el estado de naturaleza que en su día configuraron Hobbes y otros teóricos políticos como Rousseau y Locke. El sentido ético más primitivo, el derecho natural, se catapulta y se estrella en los protagonistas, que han de tomar decisiones extremas de manera constante. Y en un contexto así la ley es que no hay leyes, ni amparos ni mediaciones. Poner en peligro a compañeros para la preservación de uno mismo es lícito y hasta recomendable. Un terreno caótico donde prevalece el más fuerte. Aunque al final, todo orgullo y osadía es suplantado por la cobardía y el instinto innato de supervivencia.

Una serie sin desperdicio alguno. Su mayor contra: hay que esperar al 2017 para que continúe con la segunda temporada, eso sí, ya confirmada.

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