Los 10 mejores cómics del 2016

1. Daniel Clowes – Paciencia

Daniel Clowes vuelve con una obra a todo color brillantemente editada por Fulgencio Pimentel, un mic de carácter futurista, con tintes de ciencia-ficción y romanticismo. Si valoramos la obra podemos deducir, sin duda, que se trata de una continuación más que lógica de los trabajos que últimamente nos viene ofreciendo el autor. Sin embargo, en Paciencia, todo acaba entrelazándose de la mejor manera haciendo de dicho cómic una obra conmovedora y extrañamente cercana. Clowes sigue haciendo trabajos con una mirada cinematográfica y utilizando unos saltos de guion que están al alcance de muy pocos. Recomendadísimo.

2. Simon Hanselmann – Melancolía

Cuando parecía que la mejor sitcom en viñetas que hay en la actualidad (como son las aventuras de Mogg y Megg y sus amigos) no podría crecer más, voilà, la obra del australiano Simon Hanselmann se relame de sí misma creando situaciones que nos incomodan y nos gustan más de lo visto hasta entonces. A ello ha ayudado la entrada de los cabritos hijos de Werewolf Jones, con una crisis de pareja y de sexualidad de por medio. Aparte, es imposible no amar al autor. Afortunadamente Fulgencio Pimentel sigue volcado en sus obras. Este mismo año hemos recibido dos más de Simon aparte de la citada. ¡Que siga!

3. Seth – Un verano en las dunas

Una encuadernación de lujo, dos historias cortas anteriores a La vida es buena si no te rindes y una extraña confesión por parte de un autor, quien se mueve como pez en el agua dentro del género autobiográfico. En cada viñeta de Un verano en las dunas hay vida, energía y fuerza, propias de la adolescencia en la que Seth se movía en los dos momentos relatados, siendo a su vez un mago en cuanto a embriagar de melancolía cualquier tebeo del canadiense. Cierto es que no es la mejor obra para conocer sus trabajos, pero sin duda es la más asequible y, quizás, entrañable.

4. Adrian Tomine – Intrusos

Cuando supe que la nueva obra del estadounidense Adrian Tomine sería una recopilación de historias cortas no pude evitar sentir una tremenda alegría, pues ese es mi Tomine favorito. Un autor que puede hacerte pasar del humor y el chascarrillo a la soledad, sin saber muy bien qué ha pasado. Tomine, a través de historias cotidianas, nos dibuja aspectos de nuestra vida sin contarla, sirviéndose de espejo de narraciones ficticias con un alto contenido humano, tanto que cuesta creer que sean obra del autor y no fotografías trazadas desde una mesa de estudio.

5. Chester Brown – María lloró sobre los pies de Jesús

Chester, de la mano de La Cúpula, vuelve a utilizar la prostitución como en su anterior obra Pagando por ello, pero esta vez no desde su experiencia como putero sino de su presencia en ciertos pasajes de la Biblia. Con un ritmo de lectura altamente sencillo pero tremendamente eficaz, el autor nos hace ver cómo la profesión más antigua del mundo (nunca mejor dicho) está ligada a ciertos personajes históricos del cristianismo y del judaísmo. Además, como viene siendo habitual, el autor nos regala decenas de hojas explicando el porqué de su investigación y los entresijos detrás de cada historia. Un libro tan necesario como lo es su autor dentro del mundo del cómic.

6. Guy Delisle – Escapar. Historia de un rehén

El autor francocanadiense nos tiene acostumbrados a relatar diferentes viajes, ya sea por trabajo propio o de su mujer (trabajadora de Médicos sin fronteras, a quién ha acompañado a diferentes lugares del mundo). Hasta la fecha, había relatado en primera personas experiencias en Birmania, China, Corea del Norte e Israel. Ahora, Delisle ha dejado a un lado ser él mismo el testimonio de los tejemanejes culturales para tomar la palabra a un rehén miembro de una ONG médica que operaba en el Cáucaso. Este hombre es secuestrado durante su primera misión humanitaria. Se trata de una obra muy al estilo de Delisle, quien maneja la animación en viñetas de forma excelente. Lo echábamos de menos con este tipo de cómics tras ciertos tebeos enfocados en su «labor» de padre, los cuales tenían un corte más humorístico y menos social o periodístico.

7. Jordan Crane – Último sábado de soledad

Un cómic que bien puedes acabar en 10 minutos, viñetas teñidas de amarillo contando una mini historia de soledad, melancolía y, en parte, aburrimiento. El estilo de Crane juega entre el trazado clásico y la ilustración, dejándonos con ganas de más, siento todo altamente entrañable. Con escasas palabras el autor consigue que empaticemos con el silencio que rodea al protagonista y la pena de no tener cerca a su esposa. Sin duda, una de las sorpresas del año, también de la mano de La Cúpula. Queremos más.

8. Pedro Vera – Mi puto cuñado

Actualmente, pocos autores como  Pedro Vera saben tan bien ridiculizar al ciudadano medio. Ese que se le denomina «cuñado», el típico hermano de tu pareja que suelta burradas al mismo ritmo que el autor deja ver en sus viñetas. Con un humor que parece sacado de los mejores años de El Jueves, el autor nos humilla (a todos) a la vez que nos hace partirnos la caja sin mesura. Un cómic sin grandes alardes que va a lo que va, con el estilo gráfico propio del autor que juega al despiste entre lo chabacano y lo bien cuidado. Calidad casposa, de esa que nos gusta.

9. Lorenzo Ceccotti – Golem

Los fans acérrimos del mejor Akira estamos de enhorabuena y no desde Japón, sino desde Italia. Desde el país hermano nos llega una obra que camina entre el surrealismo de Otomo y Un Mundo Feliz de Aldous Huxley. Con un estilo fluido, utilizando los colores sabiamente, el italiano nos mete en una historia hija de una sociedad infectada de tecnología y pérdida de humanidad. Entre el manga, el cómic europeo y, también, algo de Moebius, Golem es unos de los tebeos que mejor puede representar el cómic europeo este 2016.

10. Brian K.Vaughan & Cliff Chiang – Paper Girls

El auge de las series y aventuras al más puro años 80 también tiene sitio en el cómic y, si no, échale un ojo a Paper Girls, obra publicada en 2015 en Norteamérica de la mano del guionista Brian K. Vaughan y el dibujo de Cliff Chiang, fielmente editada por Planeta este año. A priori es bien sencillo: cuatro chicas adolescentes que trabajan repartiendo periódicos se ven envueltas en casos de misterio y suspense, pero hay mucho más y, como en las buenas series, tienes que descubrirlo tú mismo.  Cliff Chiang capta perfectamente con su dibujo el espíritu que el guionista quiere dar a la obra, regalándole a cada chica una personalidad única dentro del poder que le otorga la viñeta. Es importante decir que la obra ha sido editada en formato grapa, todo un acierto y respeto a la edición original por parte de Planeta.