El uso de recursos informáticos en el dibujo de arquitectura es relativamente reciente. Hace únicamente diez años, solo los privilegiados disponían de estas herramientas para dibujar sus planos, y como es de esperar, se daba más entre los profesionales que entre los estudiantes de arquitectura u otras disciplinas. El grueso de estudiantes tenían que lidiar con herramientas tan livianas como el paralex, tiralíneas, escuadras, escalímetros… Por fortuna hoy en día, cualquier estudiante o estudio se puede permitir trabajar con ordenadores, pero este tipo de herramienta ha causado una crisis en la comprensión de la importancia que el dibujo a mano tiene en la arquitectura contemporánea.

En las universidades -en la mayoría de casos- se sigue instando al alumnado a que dibuje a mano, sobre todo en los primeros cursos de carrera y en la fase inicial del proceso proyectual. Pero hay algunos docentes a los que esta doctrina no les parece la más adecuada, y prefieren entrar de lleno en el proceso creativo de la mano del dibujo informático.

dibujo a mano

Estudiante dibujando a mano (Fotografía: Knowlton School of Architecture)

Este texto de hecho no pretende desprestigiar una forma de enseñar, sino ensalzar la importancia del dibujo a mano en el proceso de proyecto, sobre todo en estudiantes pero también entre profesionales, ya que es una forma de expresión que si bien es recomendable adquirirla en la formación universitaria, se debe realizar en cualquier ámbito.

El arquitecto y académico finés Juhani Pallasmaa tiene un libro dedicado únicamente a este tema, «La mano que piensa», donde se pone en valor el dibujo a mano como forma de expresar formalmente las ideas que se gestan en nuestro cerebro, sacándolas al exterior a través del dibujo. La mano tiene vida propia y es “la boca” del cerebro. Para un arquitecto o estudiante de arquitectura el dibujo a mano debe ser el vehículo para expresar un pensamiento determinado. Es quizá la herramienta más rápida y versátil, y por ende, la que se puede utilizar prácticamente en cualquier lugar y circunstancia. ¿Te imaginas sacando tu portátil en la mesa de una terraza para explicar a tu compañero entre cervezas cómo piensas resolver ese proyecto que te está volviendo loco?

La mano es una herramienta, igual que el ordenador. La diferencia es que la primera es intrínseca al cuerpo, es algo que se puede controlar al cien por cien. Es una parte que además está íntimamente relacionada con el cerebro, la fuente de ideas. La mano es el interlocutor que mediante la mayéutica nos interroga para sacar esas ideas que existen en nosotros pero que igual no sabemos que existían.

Que no se malentienda, el apoyo informático que nos brinda el ordenador hoy en día es indiscutible, y de hecho es una herramienta imprescindible para todos, pero como final del proceso productivo. Hay que aprovechar las nuevas tecnologías, no sería muy inteligente pasarlo por alto. Adaptarse o desaparecer. El dibujo a ordenador es el culmen de todo el proceso, una manera de sintetizar todas las ideas mediante un trazo regulado, ordenado y preciso. Pero hasta que todo no esté perfectamente claro en tu mente, el ordenador es mejor mantenerlo lejos.

Estudiante presentando su trabajo (Fotografía: RISD Architecture)

Estudiante presentando su trabajo (Fotografía: RISD Architecture)

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