El mundo de la literatura llora estos días la muerte de una de las agentes literarias más importante de todos los tiempos. El pasado 20 de septiembre falleció Carmen Balcells en Barcelona a los 85 años. Deja tras de sí una vida dedicada en cuerpo y alma al arte escrito de nuestra lengua.

Su vida estuvo cargada de aventura. Nacida en el seno de una familia rural en Lérida en 1930,  no sería hasta los 16 años cuando se trasladaría a Barcelona. Allí entró en contacto con intelectuales como Jaume Ferrán o Juan Goytisolo, entre otros.

Carmen Balcells

Carmen Balcells

Años después fundaría su propia agencia literaria en su piso arrendado. Comenzó gestionando las carreras de autores extranjeros, hecho que le propició un puesto clave en el boom de la literatura hispanoamericana de los años 60. Así, dispuso de los derechos de un elenco de autores entre los que podemos destacar a Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti o al actual Vargas Llosa.

Carmen Balcells: liderazgo a través del mecenazgo

Gracias a su rompedor mecenazgo se ganó el respeto y aprobación de la gran mayoría de sus representados. En palabras de Vázquez Montalbán “fue la superagente literaria que pasará a la historia de la literatura universal por su empeño prometeico de robarles los autores a los editores para construirles la condición de escritores libres en el mercado libre”. Introdujo clausulas harto novedosas como el derecho de retención de los escritores o la supresión de los contratos vitalicios. En resumidas cuentas, el fin de la condición despótica de las editoriales es de su autoría.

No obstante, es incorrecto asimilar su imagen con la de una mujer firme e inflexible. Todo lo contrario según García Márquez, genio de las letras. La gran Mamá alcanzó, gracias a su arrolladora personalidad y sensibilidad, una complicidad insólita hasta la fecha. De forma generosa pero inamovible hizo todo cuando estaba en su mano para asegurar la supervivencia de nuestros juglares más laureados.

Un final de siglo de éxitos

A lo largo del tercer y último cuarto del siglo XX cosechó éxitos por doquier, entre los que podemos destacar la gran novela Cien años de soledad, que supuso el Nobel de Literatura de 1982. No es osado afirmar que, de no haber sido gracias a la clarividencia de Carmen Balcells, Gabo no se hubiera convertido en uno de los escritores más leídos del mundo en español.

De izquierda a derecha: García Márquez, Jorge Edwards, Vargas Llosa, Carmen Balcells, Donoso y Muñoz Suay

De izquierda a derecha: García Márquez, Jorge Edwards, Vargas Llosa, Carmen Balcells, Donoso y Muñoz Suay

En los años setenta colaboró en la fundación de la empresa RBA en compañía de Ricardo Rodrigo y Roberto Altarriba. A pesar de ello, jamás dejó de manejar el timón de su agencia predilecta. Ganadora de, entre otros, la medalla de oro al merito de las Bellas Artes, anunció su retiro a la edad de setenta años.  A lo largo del comienzo del nuevo milenio participó en dispares homenajes y acontecimientos reconocedores de su inestimable influencia a los ojos de la crítica, como así afirmó el jurado del premio Montblanc a la mujer en 2006.

Como puede leerse, nos deja un referente en la historia de nuestra lengua castellana. Son muchas las personalidades que lloran su muerte. Recuerdan con lágrimas de pesar la aventura del escritor tiempo ha, cuando el mundo tal y como lo conocemos apenas gateaba en pañales. Es cierto que puede restársele importancia a su labor al considerar que, simplemente, se limitó a importar un modelo estadounidense ya vigente desde hace años. La realidad es que no hay suficientes Cruces de San Jorge para avalar la tutela de seis Nobeles de Literatura.

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