Las películas con antihéroe son un género clásico del cine. Las ha habido de todos los colores. Todo empezó con el cine negro de los cuarenta, con Humphrey Bogart y su Casablanca (1942) a la cabeza, en la que se nos ofrecía un retrato de un hombre detestable que se acaba redimiendo por amor. Otro ejemplo fueron las películas de acción, como La jungla de Cristal (1988), con policía de vida poco ejemplar pero con buen fondo. Hasta llegar a El Gran Lebowski (1998) en la que un desheredado se mete en un lío sin mucha conciencia del por qué.

Segura, el brazo exitoso del cine español

Del mismo año que esta última es Torrente, el brazo tonto de la ley, de Santiago Segura. Se trata de uno de los primeros intentos del cine patrio por hacer una película de antihéroe, por las características bien conocidas del protagonista. Racista, fascista, alcohólico, cobarde, mentiroso, putero, etc. Lo que viene a ser un dechado de virtudes.

Y, a decir verdad, el resultado fue bastante estimable. Y no solo por el tremendo éxito económico, que también. Porque hablamos de un film de hace veinte años del que se sigue hablando y del que muchos de sus chascarrillos han sobrevivido en el imaginario popular. Algo sólo al alcance de genios como él o Chiquito de La Calzada.

Y es que Torrente no es sólo una película de humor francamente graciosa. Además, posee una trama policiaca más que digna y unos personajes bien trazados, como el de Neus Asensi o el propio Torrente, que ampliaremos más tarde. Y unas actuaciones deslumbrantes, como la del llorado Tony Leblanc o el descubierto para esa película Javier Cámara. Y es un film con una factura técnica muy notable para la época y la experiencia previa de Segura.

Torrente

Javier Cámara demuestra su precoz talento como Taxi Driver || Fuente: Youtube

Pero no sólo es eso, que ya sería suficiente para pagar la entrada del cine. Porque el personaje de Torrente nos ofrece una variante en el antihéroe clásico. Y no es  tan sólo porque Segura consiga que al espectador le caiga bien Torrente. Eso pasa con todos estos filmes, en los que el director consigue crear empatía a través de algún rasgo noble del protagonista.

Torrente a punto de convertirse en un héroe… Pero no

Aquí no. Jose Luis Torrente no tiene ni una sola cualidad decente para un ser humano. Y ahí radica gran parte de la grandeza del personaje y de la película. El protagonista tiene infinidad de oportunidades de redención a lo largo del metraje, en las que el espectador cree que va a ser el momento heroico de Torrente. Pero no. Las va desaprovechando una a una.

Ya sea con su padre, con el que no presenta ni un atisbo de piedad, o con su improvisado ayudante Javier Cámara. Con este último es todavía más sangrante, pues a cualquier oportunidad de heroísmo Torrente huye, dejando a Cámara con el culo al aire. Y aun con esas, el espectador empatiza con semejante monstruo durante cada minuto del metraje.

Torrente

Torrente «apatrulla» la ciudad || Fuente: Youtube

Se podría decir que, en caso de duda, siempre toma la decisión más vil e incorrecta posible. Y esa característica es la que le diferencia de otros antihéroes famosos. Porque todo el mundo está de acuerdo en la generosidad del gesto final de Humphrey en Casablanca, redimiéndose de su vital egoísmo pasado. O que Bruce Willis, dejando aparte sus defectos, es un personaje con multitud de virtudes, como el sentido de la justicia,  y fundamentalmente bueno en la Jungla de Cristal. 

Todos son unos personajes con profundidad, matizados. Sin embargo en Torrente Segura crea un personaje plano, directo. Sin ninguna otra ambición que la de salvar su propio pellejo y vivir lo más cómodo posible. Por ello resulta extraordinario que funcione tan bien, y que sostenga por sí mismo un argumento relativamente complejo como es el de este film. Y también resulta milagroso que acabe resolviendo el caso que tenía entre manos, por el cual se había interesado por puro egoísmo y querer lavar su nombre.

Y para terminar, se podría hacer un paralelismo con la carrera como director de Santiago Segura. Porque, tras demostrar un cierto talento como director y escritor en esta primera película, ha ido tomando una decisión incorrecta tras otra, a modo de secuelas, para arruinar su prestigio cinematográfico.