Llegamos Diego, María Eugenia (la fotógrafa) y yo a la casa de Tico de la Rosa. Es sencilla, con un toque vintage, y cargada de cuadros que llevan su firma. Es acogedora, es cultural, es casi, por qué no, bohemia, pero ante todo es muy taurina, es muy Tico de la Rosa. Porque Tico, ha tenido los arrestos suficientes como para ponderar la tauromaquia en su desgarradora pintura. Porque supo convencer, ya en la facultad de Bellas Artes, de que su forma de expresar el arte era a través del mundo taurino. Y vive de ello, y come de ello, y le va bien, y no lo digo yo, lo dice él. Dura, complicada época, para evocar a los Joselitos y Belmontes que tanto le apasionan. Dura, complicada época, para vender sus cuadros en según que mundo de intelectualidades. Por ello, ruego que guarden prejuicios, complejos, intolerancias y demás fobias freudianas en el bolsillo, y disfruten de la pintura de Tico de la Rosa. Gracias.

Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

Evoco la exposición donde conocí a Tico y me cuenta que no fue complicado exponer en Las Ventas…

Me puse en contacto con ellos. A mí, no me costó. Piden que rellenes una solicitud explicando qué haces. Tengo la suerte de conocer a Gloria Sánchez que es quien realmente da la plaza aunque ella no decide.

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

Sin embargo, ¿el cuadro de José Tomás se veía con una luz diferente en la expo, no? Supongo que es la joya de la corona.

Para mi sí. Siempre te vas quedando con lo último que vas haciendo. Éste ha sido un trabajo de mucho tiempo, aún así sigue puesto a la venta. Es de los cuadros que más satisfechos me han dejado, estoy muy contento de él. Normalmente trabajo siete horas diarias, pero para llegar a la  exposición con este cuadro y alguno más, le eché diez horas.

Cuéntanos cómo es tú elaboración del cuadro.

Normalmente pinto de una fotografía. Lo de memoria es algo casi idílico, no se puede hacer un realismo bueno bueno de memoria. Otra cosa ya, es el concepto que cada uno le quiera dar sobre el fondo de la fotografía. No significa copiarla sino, más bien, traducirla en un lenguaje pictórico. No se trata de hacerlo lo más parecido posible, se trata de que una mancha funcione como pintura e imagen realista, ese es el camino que llevo y quiero llevar. Hay mucha pintura de Antonio López que si te fijas bien es abstracto.

¿Cómo calificarías tu estilo?

Hombre… yo sé que soy realista y no me tira salir de ahí. A mí me gusta reflejar la realidad. No digo que lo demás no sea válido pero cada uno elige su camino y este es el mío.

¿Todo óleo?

Pinto todo óleo porque es lo que consigue el acabado,no de verdad pero sí el más puro. El acrílico no te da los registros del óleo, al fin y al cabo, es plástico y lo parece.

¿Y el tránsito al óleo?

Lo cogí relativamente tarde, llevo unos doce años. En color sólo había hecho pastel porque me gustaba mucho. Poco a poco, fui enredando, conociendo pintores, ves lo que hacen y fui metiéndome hasta acabar en el óleo. Normalmente pinto todos los días, salvo cuando necesito despejarme y salgo a ver pintura.

¿Cómo seleccionas la víctima?

Yo soy un loco del toreo, vivo por y para. Voy por todas las ferias, ocupa mi mente. Es mi verdad, por lo que yo muero son los toros y es lo que me gusta pintar. También tengo pintura de música y de aquella bestia -señalándome un cuadro suyo de Carlos Tarque.

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

¿Ese es Curro Díaz?

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

No, mira, ese es alguién que ni siquiera es torero. Es una foto muy antigua que intenté despersonalizar. Éste le presenté al concurso de pintura de Madrid este año. Cada uno le saca su propio parecido, aunque… podría ser Curro, ¿por qué no?

¿Qué te inspira?

Soy un enamorado del toreo de principios de siglo, de hace cien años. Conozco toda la vida de Joselito, lo conozco de pe a pa y he leído, creo, lo mejor que hay de él.

Que es…

Pues un libro de Paco Aguado, que se llama El rey de los toreros. Luego, Domingo de la Cámara, que es amiguete, ha escrito también.

Estos libros suelen ser difíciles de encontrar.

Mira, El rey de los toreros, está totalmente descatalogado, y el de Domingo de la Cámara, lo encontré a la salida de los toros en Sevilla, tirado en un puestecillo. Cuando lo vi dije no me lo puedo creer. De todas formas, existe la librería Rodríguez, cerca de Las Ventas, especializada en literatura taurina.

Diego pregunta: Estaba viendo el libro de Joselito…  El libro de Joselito (José Miguel Arroyo) se titulaba el verdadero, porque decía que Joselito nunca se llamó en los carteles tal cual.

Y es verdad. Él se llamó Gallo o como mucho Gallito. Pero nunca apareció en los carteles como Joselito. A su hermano Rafael le sentaba bastante mal, sobre todo después de la muerte, que lo llamaran Joselito, decía que de itos nada, era José Gómez. Pero ha pasado a la historia como Joselito y es un nombre más torero la verdad.

Tienes el Belmonte de Chaves Nogales.

Si también, es una preciosidad, una joya literaria.

Diego pregunta: Estaba mirando… Es raro que no tengas el Cossío.

La verdad es que no. No lo tengo porque no me llama la atención, porque está hecho a base de tópicos… alguna edición antigua si está bien tener pero no es algo que me llame mucho. Tengo conocidos que lo tienen en casa y, de vez en cuando, le echo un vistazo.

La foto de Morante… ¿tiene algo de especial?

Bueno, un cliente muy bueno de la sierra, vino un día por aquí con el chaleco de Morante firmado y tenía varias fotos de Morante con el chaleco y me dio esta. Pero tampoco más especial, lo es más para él (risas).

No he visto en tus cuadros ni plazas ni gente.

Pues muy poco, porque una plaza no deja de ser paisaje urbano y no es lo que más me gusta pero sí algunos puntos tenía ganas de hacer. En cuanto a público, tiene dos partes: primero, lo veo demasiado costumbrista y quiero ir por otro lado, y segundo, meter una mancha de esa masa de gente… no estoy para abordar eso, es muy coñazo y tiene que ser algo de volverse loco.

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

¿Nunca has pensado en Hemingway o Welles, ¿por ejemplo?

Tengo alguna fotografía buena en los burladeros y siempre lo he tenido en la cabeza y, quizá algún día lo lleve a cabo, pero nada inmediato.

¿Y ese cuadro?

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

Mira, esto es una mancha de antes de ayer que no ha secado aún. Hago mancha y necesito que vaya secando para continuar. Por eso, continuamente tengo varios empezado, para llenar todo el día. Los acabados se realizan en seco. Si es con acrílico, con su mancha, en un par de días te podrías pulir un cuadro pero, insisto, no es lo mismo.

¿Es alguien especial?

Sí pero he intentado despersonalizarlo, es Talavante. Quien conoce esa postura, esa forma de dejar el capote, sí lo va a conocer, pero no me recreo en el retrato.

En este otro…

Se ve claramente que es Esplá aunque no esté la foto. Sigue siendo él, se ve, porque son tipos de toreros inconfundibles.

¿El cuadro de Joselito y Belmonte lo tienes por aquí?

Ese cuadro no estaba ni seco y el mismo que me regaló la foto del chaleco se lo llevó tal cual. Lo había firmado aquella misma mañana, lo embalamos como pudimos.

¿Cómo es despegarte del cuadro?

Cuando llevas tiempo con ellos, también depende del cuadro… si estás con la cosa de que has acabado uno y estás contento pues, que te lo quiten tan de repente casi impacta. Pero ese mismo día, cuando lo has finalizado, lo único que quieres es verlo y estar delante. Luego, un día te levantas y te das cuenta de que ya no le has hecho caso.

He leído por ahí que intentaste ser torero.

De esa época viene todo esto. Estuve entrenando unos años en Sevilla, donde estudié bellas artes. Practicaba en espartinas y ese año aprobé poquito. Empecé tarde, pero estaba con una cosa que podía conmigo y que no podía hasta que estallé y me puse a ello con el padre de Espartaco. Toreé algo pero no llegué a debutar ni siquiera sin caballos. Compartí muchas experiencias con gente que está toreando ahora mismo como Pepe Moral, Agustín de Espartinas o Antonio Nazaré. Conoces mucha gente, la utilidad del campo bravo…

Por cierto, veo que no tienes muchos cuadros del campo.

Tengo alguno pero son de épocas más antiguas, de hace seis, siete años. Pero ahora lo he pintado menos.

¿Algún Victorino?

En pastel tengo alguno, ¡ah bueno y uno reciente! (me lo enseña desde el móvil). Fue un encargo en Plasencia para un homenaje a Victorino.

El del alguacilillo es una pasada.

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

Sí, todavía me aguanta, esta es una pintura de 2011. Es lo único que expongo de esa época. Procuro exponer lo más reciente pero siempre queda algo.

¿Cómo seleccionas el tamaño del cuadro?

La verdad es que la imagen me lo pide o lo decido en el momento. Por ejemplo, el de Talavante lo iba a hacer más pequeño, algo de medio apunte al óleo, y a la hora de ir a por el material, me traje unas tablas de varios tamaños y creí necesario hacerlo más grande.

¿En Bellas Artes dibujabas tauromaquia?

A partir de cuarto o quinto empecé a hacer pintura taurina. Es en esta época en la que comienza el desarrollo de ti mismo, de tu propia libertad. Y me centré en la tauromaquia.

¿Y cómo lo recibieron?

El mundo de Bellas Artes facultad, es súper particular, pues hay opiniones para todos los gustos. A unos les daba lo mismo, otros decían que les gustaba la pintura pero no el tema, a otros les llamaba la atención. Les chocaba que mi pintura, no fuera lo visto, la típica pintura taurina. He intentado hacerla realista y contemporánea. Hay mucha gente que me dice que el tema no le gusta nada y es respetable. Intento hacerles ver que centren su atención en la pintura, no en el tema. A mí me han comprado cuadros personas que no han ido a una corrida de toros en su vida, que le dan exactamente igual, ni fu ni fa, que podrías ponerles delante a Curro Romero y no sabrían quien es (risas) pero el cuadro les ha gustado.

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

¿No crees que te limitas con la temática?

Si yo dejara de pintar toros, tendría que guardar el chiringuito y ponerme a trabajar en cualquier cosa porque es el cien por cien de mis ingresos, de lo que yo vivo. Como de la pintura taurina, el resto de cosas no se venden.

Demasiada competencia.

Quizá estamos en un tiempo donde no se invierte dinero en pintura, pero el aficionado a los toros se gasta el dinero en los toros. Lo ve y lo quiere tener. Tengo gente que me compra todos los años cuatro o cinco cuadros y me han empezado a comprar otras cosas. Hay un médico de Madrid, que empezó comprando un Joselito, volvió al mes, y se llevó un Belmonte, y así varias veces. Estuve el otro día en su casa y sólo veía cosas mías, tenía como siete cuadros (risas). Quería que le hiciera algo que se saliera un poco del mundo taurino y le voy a hacer una vista del Palacio Real y la Almudena en uno ochenta por uno treinta, un cuadro enorme.

Volviendo a los clásicos, ¿Cómo se puede ser tan fan sin haberles visto?

Porque todo lo que hay de ellos es tan bueno… no sé, tienes que situarte en la época, en el toro que había y su toreo. Joselito aportó tanto… los ves haciendo el paseíllo con una torería tan grande, destilando tauromaquia por los cuatro costados. Joselito fue el que intuyó el toreo en redondo, Belmonte tuvo a todos los escritores y a Chaves Nogales y su biografía.

Pero no es tan conocida…

Ni siquiera Chaves, fuera de Sevilla. No tantos le conocen, aún así supuso mucho más. Todo empieza por Joselito, la estética de Belmonte, Chicuelo y nos vamos con Manolete que lo aúna todo. Pero el que empieza con la obsesión de llevar el toreo más allá es Joselito.

Diego dice: Leí en la Blanca Paloma de Nogales que cuando murió Joselito vistieron a la Macarena de negro.

Pues no lo sabia pero me lo creo perfectamente.

Diego dice: Por lo visto le regaló a la macarena unos zafiros, se los pusieron y la vistieron de negro.

Si se echa de menos esa tauromaquia de Muerte en la tarde Hemingway,esa tauromaquia  de llevar a hombros hasta el hotel, las tertulias…

Lo de llevarlos al hotel se ha empezado a hacer en Sevilla. A Manzanares casi le llevaron y a Morante le llevaron habiendo cortado dos orejas.

La propia calle de la Victoria en Madrid, respirar tauromaquia por las cuatro costados.

Eso tuvo que que ser una pasada. Porque, además, había mucho aficionado, mucha más cantidad que ahora y aficionado del bueno. Entrar a cualquier sitio y que sólo se oyera hablar de toros… eso tuvo que ser una chulada.

Diego pregunta. ¿No tienes nada de Sabina?

Hice un cuadro de una gira suya, ya sabéis con el taburete y el bombín. No tengo mucho y siempre he tenido ganas pero al final se cruza otra cosa, pero algo haré de él porque me gusta mucho.

Diego pregunta. A lo mejor meto la pata pero, ¿el traje del cuadro de José Tomás no es el que regaló a Sabina?

Sí señor, es ese. Fue el de la reaparición de Barcelona. Sabina tiene otro traje de cuando mató los seis Victorinos en Madrid. Contaba el propio Sabina, que un día llegó Talavante y le regaló su traje porque sabía que tenía el de José Tomás, así son ellos.

¿Por qué tabla?

Me gusta mucho más la tabla que lienzo. Pinto sobre tabla y el tacto a la hora de la pincelada queda mucho mejor, me gusta mucho más.

(Me enseña un batman)

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

Hace mucho que no hago nada sobre súper héroes. Este año lo he tenido super liado, pero quiero hacer más. Tengo ganas de hacer un superman bien grande.

Tengo la sensación de que haces pintura muy estática.

Antes, mi pintura era con más movimiento pero sí que es verdad que me paré un poquito. Me hicieron pensar y es verdad que he perdido movimiento pero estoy más contento. Hago mejor pintura sacrificando el movimiento. Un pintor que conocí este año, Miguel Coronado, que es una pasada, era muy seguidor suyo, pues me regalaron unas clases con él. Me abrió los ojos con un montón de cosas sobre técnica, arte… Me hizo replantear mi ímpetu para mejorar y me sirvió muchísimo.

Cuadro Tico de la Rosa // Fotografía: María Eugenia Martín Herguedas

Gracias por todo Tico.

El placer es mío.