Parece ser que un grupo de científicos recientemente han dado respuesta definitiva a la famosa pregunta “¿Qué fue antes, la gallina o el huevo?”. En el caso de Ray Loriga y Black Mirror el asunto es mucho más sencillo. Escritor y serie estudian los efectos de un novedoso tipo de servicio para el espectador/lector: aquel que posibilita la resurrección de los seres queridos que fallecieron.

El escritor madrileño es autor de Héroes, imprescindible novela que en la actualidad directamente no existe y que fue subrayada por tantos lectores que pudieron disfrutarla en el momento de su venta, quedando ahora relegada a las bibliotecas públicas. Es por este motivo que se puede considerar el libro de un millón de dólares, junto con La caza del carnero salvaje, de Murakami.

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Fotograma de la portada de Héroes//ourgodsaredead.files.wordpress


Tokio ya no nos quiere
en el año 1999. Posteriormente, en febrero de 2013 se estrena en televisión la segunda temporada de Black Mirror, exitosa serie inglesa que se topa en diversas ocasiones con un universo distópico. En el capítulo primero de la segunda temporada se abarca un tema que enlaza directamente con la novela del madrileño. Queda claro entonces qué vino primero.

Resurrección y drogas

En el libro de Loriga el protagonista es un camello, o dealer, que vende el último prodigio de la industria química: una droga capaz de borrar los recuerdos. La acción se desarrolla en primera persona aunando sueños, cuchillos y sexo, mientras que las mentes de los consumidores se afanan en omitir toda evocación dolorosa del pasado.

Fotografía de Erica Jewel//sindromedelcoleccionista.blogspot resurrección

Fotografía de Erica Jewel || sindromedelcoleccionista.blogspot

Un particular caso lo ofrece Feunang, quien necesita los servicios del personaje principal. El cliente maneja un programa de reencarnación que crea reacciones humanas reales basadas en los instintos, los recuerdos y las bases genéticas. Debido al dolor provocado por la muerte de su madre, Feunang recurre a este tipo de software.

“Viene a ser algo así como la vida después de la muerte, no para los que se han ido, a ésos el programa se la trae floja, sino para los que se quedan. Una manera de no perder a los seres queridos.”

El camello y voz del libro es testigo de la imagen de la madre de su cliente, “metida dentro de un pequeño monitor en blanco y negro”. Feunang, obsesionado con el recuerdo, acaba requiriendo la ayuda del drug dealer para borrar todo resquicio de dolor provocado por el fallecimiento de su madre y su total dependencia de ella. Su hermana, por el contrario, se inclina a dejar que la muerte opere por ella misma e ignora el avanzado software que permite la presencia de su madre fallecida.

Resurrección y dolor: el ciclo vital

Como puede suceder en el mundo real ante desgarradores acontecimientos. El ser humano ante el fracaso, el terror, la pena o la enfermedad acaba optando por una vía en la que él solo busca la muerte de manera deliberada. El suicidio es una salida más para muchos, la última de las puertas. Como ejemplo, las preciosas vírgenes suicidas de Eugenides.

Fotograma de las película Las vírgenes suicidas resurrección

Fotograma de las película Las vírgenes suicidas//smoda.elpais

Eugenides, y luego Sofia Coppola, elevaron el suicidio a categoría de arte. Estampas de vírgenes, niñas con camisones blancos, trenzas…Y como ellas, Feunang decide quitarse la vida con una infusión de opio en lugar de olvidar el recuerdo de su madre, memoria que le estaba aniquilando.

Pero algo sigue vivo tras esta muerte. El monitor que refleja la eterna madre del chico, que asiste al funeral de su propio hijo:

“No entiende por qué ha renacido para ver morir a su hijo y se pregunta si también no era mejor la otra muerte, la primera, la muerte que le alcanzó sabiendo al menos que los suyos se quedaban aquí, destrozados pero enteros.”

Resurrección por Amazon.com

Si no es Amazon, es desde luego muy parecido. En el caso de Black Mirror un accidente de coche acaba con la vida de Ash, el novio de Marta. Esta dictamina guardar el luto y la tristeza y hacer uso de un servicio que le recomiendan encarecidamente, ya que crea la ilusión de que su novio está vivo. A través de mensajes de móviles, Marta sigue en contacto con Ash vía cibernética: redes sociales, mensajes de whatsapp

Fotograma de Black Mirror || eldestiladorcultural resurrección

Fotograma de Black Mirror || eldestiladorcultural

Sin embargo, esto no será suficiente y da un paso más allá: contrata los favores de una empresa se dedica a crear un nuevo ser que reproduce con suma precisión los rasgos y comportamiento del fallecido.

Marta compila las fotografías, correos electrónicos y conversaciones por el móvil y las envía a dicha compañía. A cambio, recibe una caja de enormes dimensiones que recuerda a un extraño híbrido mitad ataúd y mitad juguete nuevo. Dentro, está Ash, o un hombre exactamente igual que Ash pero de fábrica, con código de barras.

Tanto Black Mirror como Loriga dan una vuelta a la idea de los zombis, de los muertos vivientes y de un más allá terrenal. Lanzan el interrogante de si los muertos, aunque se lloren, deben seguir enterrados en el luto y las lágrimas o si sería soportable para los vivos volver a verlos. La elección depende de cada uno.

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