Nuestra Nevera (Ed.Sloper), edición bilingüe escrita por Petros Stefaneas en traducción de Jara Calles, trata de crear una posrealidad narrativa con respecto a la poesía, teniendo como función principal reunir la brevedad y la credibilidad a través de un carácter ético y sensible, a veces melancólico.

La doctrina aristotélica de un intelectual agente se aprecia ya en el primer poema titulado “Súplica”, en el cual se exalta la agonía personal del poeta en contraposición al valor del regreso como si fuera una victoria moral. En este punto, la percepción sensible pasa a ser, ontológicamente, un logro intelectual a través de la incorporación de varios sentidos: «cambiaste de bando/ vencedor/te aguardan los inmigrantes». Desde siempre había vencedores, pero hoy en día, el asunto de los inmigrantes, sobre todo en las ciudades europeas, tiene un valor distinto. Y es que ellos tienen emociones también, necesitan a un “vencedor”, a una persona grata para creer y confiar.
Los poemas sucesivos capturan momentos concretos de la vida como si fueran cortometrajes. Se abandona la métrica tradicional y entra en juego el “efecto sorpresa” a traves de pausas heredadas de la oralidad poética de antaño. De este modo, la temática fluye en cada lector creando una relación personal de sujeto-verso. Dichas pausas no respetan la estructura poética de la estrofa para producir diversos puntos de vista.
A lo largo de la obra, el poeta hace uso de un lenguaje específico para captar la esencia de los contrastes y de las diferentes situaciones así como de las reacciones que se tienen ante ellas. La poesía no le interesa a Stefaneas por sí misma, sino por lo que consigue comunicar. Gracias a esta concepción de la poesía, el autor consigue poetizar a través de imágenes, escenas cotidianas.
Sin embargo, lo más relevante es la mirada del lector como observador de la imagen creada mediante acertijos irónicos. Estos acertijos establecen una cercanía a lo inconcebible. Así pues, vivir consiste en aceptar y entender.
La nevera como lugar de recuerdo
El título da una pista sobre la temática del poemario. Una retroinspección de la intimidad como si de una nevera se tratase, donde se encuentran los recuerdos congelados. Situación que por una parte “mata” por el frío pero que por otra salva del hambre del olvido. Salvación y muerte interconectadas gracias a las emociones que abren un abanico de posibilidades.
Si se analiza el poema Antes de la llegada del remero, se observa que la figura del remero es aquel que toma las decisiones y actúa. En dicho poema se evoca el instante único de cada ser humano ante la espera y el modo de juzgar las situaciones de forma lógica para resolver algoritmos.

En lo referente a la finalidad epigramática de cada poema, estos se componen como unidades del mismo objeto, cuya función es una participación social a través de mundos literarios. En ciertos aspectos, , entender a fondo este tipo de poesía literaria puede considerarse como un verdadero logro puesto que su comprensión requiere también el interés y el conocimiento adecuado para ver las frases como conjuntos algorítmicos, llenos de símbolos que hacen referencia a recuerdos de la vida cotidiana.
Ese estilo que refleja serenidad, se observa en “El último prisionero”. Aquí, el poeta sin olvidar el hoy en el que vive y al lector, el cual espera reflejarse en las palabras. Seguramente, entre las alusiones más relevantes en este poema, destaca la referente a Auschwitz, lugar de dolor colectivo de la humanidad y de la literatura mundial, viviendo en los corazones de todas las personas. En este aspecto, el criterio personal de cada lector entra en juego.Y aquí es donde hace su aparición el gusto personal.
En definitiva, Petros Stefaneas es como un científico especial, a quien la poesía le ayuda como un cuaderno eterno junto al mar. En los elementos de la naturaleza se busca la fuerza para afrontar el día a día, dónde griego y español son dos orillas de un mismo mar: el Mediterráneo. Y de postre, para el final he guardado dos versos del “Un nuevo poema”: «La palabra poema concierne a cada poema/ Cada pistacho pelado».

