El primero que se aventure a escribir que tire la primera letra

El primero que se aventure a escribir que tire la primera letra. No todo vale en la literatura, no todo lo que se escribe tiene que ser publicado. La teoría del cajón, la cual acaba de inventarse en esta frase, debe rondar la cabeza de cualquier escritor que se precie de serlo. No por haber dedicado un tiempo a la construcción de una historia se debe dar rienda suelta a la poderosa industria de autopublicación.

Utilice la teoría del cajón, escriba, pero escriba bien, con buen gusto, con paciencia, con tranquilidad y con buenas maneras. No corra, no tenga prisa en mostrárselo al mundo, hable con ávidos lectores de a pie, pida opiniones de amigos, conocidos y familiares. Reescriba todo cuanto pueda. Y, ante todo, métalo en un cajón cuando esté orgulloso del resultado.

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Aguarde, espere, paciencia, amigo.

Déjelo reposar un largo tiempo, un año, dos años, tres, los que sean necesarios. Continúe escribiendo. Cuando la historia de su poderosa novela haya quedado olvidada de su día a día y de sus redes sociales, ese será el momento en el que deba volver a aparecer.

Relea, revise, se dará cuenta de que su mirada ha cambiado y que su labor como autor se encuentra distante, el libro ha tomado identidad propia y se dirige a usted como si de un extraño se tratara. Al principio sentirá vergüenza, no se reconocerá en esa prosa. Tranquilo. Después corregirá errores, cambiará palabras, frases enteras, verá incoherencias y mejorará cuanto pueda la calidad del libro.
Recuerde repetir este proceso cuanto más orgulloso quiera estar del resultado final.

Su trabajo ha cambiado, ahora toca arrancar, roer, romper, forzar, maquillar y reeducar las palabras. Su herramienta es cada frase, cada signo de puntuación, cada palabra que conforma su texto. Y, siempre que sea necesario, siempre que tenga alguna duda cuando se aventure a escribir, por favor, no tenga prisa, no corra y tire la primera letra. El mundo seguramente se lo agradecerá.

Rubén Adán Sánchez

Director de Le Miau Noir. Filólogo. Me mantengo en la lucha de saber si lo que hago tendrá sus consecuencias en el futuro, entre tanto, lo importante es el presente.