La música es uno de los fenómenos comunicativos más importantes del mundo, ya que es uno de los medios de expresión más compartidos y primordiales para la sociedad. Por ello se trata de uno de los ingredientes protagonistas del ámbito de la cultura, siendo quizá uno de los que más público atrae. Es además un campo muy amplio en el que caben todo tipo de géneros y modalidades musicales.
Desde que la música pudiera ser recopilada y almacenada, la industria asociada a este sector cultural ha avanzado a pasos agigantados. La era digital lo ha revolucionado todo, modificando incluso el concepto de realidad tal y como se conocía. Esta ha cobrado multitud de sentidos posibles. La era digital también ha tocado la música, y quizá de forma aún más especial que al resto de sectores.
En un principio esta evolución llegó de la mano de programas informáticos, como Audacity, que abrieron las puertas del mundo de la producción y la edición a músicos aficionados. Esto les brindó la oportunidad de grabar y fabricar su música por ellos mismos. Luego llegó Internet, que sobrepasó las posibilidades que la informática y la tecnología offline podían llegar a ofrecer a la música, sobre todo en lo referente a la difusión.
Podría decirse que gracias a Internet se rompió la clásica concepción de tener que meter la cabeza en una gran discográfica para poder llegar al público y hacerse visible. La web 2.0 democratizó la música. El ejemplo más evidente para todos los internautas es el portentoso YouTube, donde cualquier persona puede compartir vídeos de toda índole.
No puede pasar desapercibido el fenómeno Spotify, junto a otras plataformas legales de reproducción y difusión musical. Han llegado incluso a plantar cara al serio problema de la piratería, que es la contra que ha supuesto esa “democratización de la música”.
La era Smartphone
Si ya de por sí Internet supone un universo en todas las materias posibles, la nueva revolución tecnológica que han brindado Android e iOS es toda una galaxia.
La era Smartphone, el teléfono inteligente, ha brindado la posibilidad de hacer más tangibles las nuevas posibilidades musicales. Ha permitido incluso llegar a hacer sonar un instrumento a través de una pantalla. Han conseguido que la música se pueda tocar, literalmente. Esto se logra través de lo que se conoce como aplicaciones móviles.
Estas aplicaciones son los nuevos sintetizadores. Una de ellas sería, por ejemplo, Garage Band. Esta App permite elegir un instrumento y tocarlo a través de un simulador, sin necesidad de saber hacerlo en la realidad. También permite grabar, editar o reproducir una caja de ritmos.

Otra aplicación similar es Smartchord, para aprender a tocar instrumentos de cuerda. También a la hora de la propia creación musical se dispone de este tipo de recursos. Es el caso de Djay o Edjing, más enfocada a la producción y a la mezcla de canciones, al más puro estilo DJ. Notion, por su parte, brinda la posibilidad de escribir y crear partituras para luego reproducirlas eligiendo alguna simulación de instrumentos. Y una de las más extrañas e innovadoras es Orphion, un instrumento virtual que mezcla cuerda y percusión.
Adaptarse para no morir
Como se ha visto, hoy en día existen aplicaciones para todo en lo que a música se refiere. De hecho esto plantea una discusión seria entre los músicos: la banalización de este arte. Ante el fenómeno de la tecnología musical y la frivolidad que acarrea, se dan dos posiciones. Por un lado están aquellos que se muestran escépticos con respecto a las posibilidades que han aportado la tecnología y la informática a la industria musical. Por otro se encuentran los que se suben a esta ola para sacarle el máximo rendimiento.
Sin embargo, lo que está claro es que la actualidad manda. La existencia de nuevos métodos musicales a través de la tecnología es un hecho innegable que ha llegado para quedarse.


