Muelle: La primera firma

Personas que se adentran en lo desconocido, que andan por caminos nunca antes pisados, que no temen perder, que se enfrentan a una hoja en blanco y se atreven a escribir un verso sin preocuparse en la métrica. Personas dispuestas a acudir a llamadas como las de Ernest Shackleton en laque la única recompensa que se ofrecía era “honor y reconocimiento en caso de éxito”. La historia la escriben los pioneros.Muelle

Retrocedemos en el tiempo y viajamos hasta el Madrid de los años 80, el de La Movida. Una ciudad enérgica, que dejaba atrás una dictadura para abrirse y explorar nuevas libertades. Y entre todo ese resurgir de corrientes y gentes, hubo alguien que supo apreciar la belleza de lo inerte. Hubo un día mágico en ese Madrid de los 80, en el que donde todos veíamos tapias o paredes, una persona los miró como si fueran lienzos.

Juan Carlos Argüello era su nombre pero todos le conocían como “Muelle”. Hablar de Muelle es hacerlo del padre del graffiti en España, el que empezó todo, el pionero. Durante los 80, Muelle se dedicó a inundar Madrid con su firma. Un texto sinuoso en el que se leía la palabra “Muelle” y bajo ella, un tirabuzón que acababa en una flecha. Una firma sencilla y rápida, perfecta para escribirla en cada calle de la capital. Hubo años en los que era imposible pasear por Madrid sin encontrar una rúbrica suya. Kioskos, paredes, papeleras, asientos… nada se escapaba a su seña mágica y omnipresente.

Era un artista avanzado para su época. Los madrileños no comprendían qué significaba eso de “Muelle” ni la policía, quien en principio pensó que se trataba de la marca una red de narcotraficantes y que la flecha señalaba la dirección en la que había un camello que pasaba droga. Posteriormente, Muelle se hizo tan popular que cuando le pillaban graffiteando,antes de multarle, la policía le pedía un autógrafo.

Para que su trabajo fuera inalterable, oliéndose que alguna marca pudiera aprovecharse de su firma, la registró para evitar un plagio comercial. A partir de ahí incluyó una “R” en un círculo haciendo referencia a Marca Registrada, advirtiéndoles a las compañías que si utilizaban su imagen, tendrían que pasar por caja.

Hace apenas dos semanas, el pasado 30 de junio, hizo el 20 aniversario de su muerte. Un cáncer de hígado se lo llevó cuando solo tenía 29 años. El tiempo, implacable, ha borrado la mayoría de sus graffitis y el destino, caprichoso en ocasiones, ha querido que la última firma de Muelle que queda visible sea una encima de un sex shop de la calle Montera, una de las calles más extravagantes de Madrid. Un microcosmos en el que en solamente 350 metros encontramos prostitutas, compradores de oro, carteristas, policía, turistas… y un trozo de la historia del arte urbano español y del Madrid de los 80. El graffiti, por definición, es una forma de expresión artística sin intención de perdurar. Muelle es la excepción. Más allá de la valoración propiamente artística, es bueno recordar dónde, cuándo y quién empezó todo.Muelle-1

Mucho ha cambiado el Madrid actual al de aquella época. Hoy en día es imposible encontrar una pared limpia y libre de graffitis, que se extienden como arrugas en la ciudad.

Andy Warhol estaba equivocado, no todo el mundo quiere 15 minutos de fama. Hay personas que símplemente quieren 15 metros cuadrados.

“Cuando pintas te sientes vivo y por un momento te olvidas de que eres masa. En una ciudad como esta, hay demasiada mierda y demasiada soledad… y de este modo le regalamos a la gente un poco de nosotros mismos”.

Juan Carlos Argüello, Muelle (1966 – 1995)

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