Un año más, la ciudad gaditana de El Puerto de Santa María se engalanó para acoger la séptima Muestra Internacional de Música Independiente Monkey Week. Un Puente del Pilar más, tres días de música, gran ambiente y mejor fiesta. Se presentaba como ardua tarea contemplar las peripecias de 135 bandas diferentes. No obstante, uno de los puntos fuertes del evento es la versatilidad de poder tener un amplio elenco de estilos y actuaciones. Toca dejarse llevar y seguir el ritmo de la calle estos dos primeros días. Pasen y vean.
Así pues, comenzaba la jornada del viernes a las 16:30 tras recoger la credencial. En un singular garito motero de nombre Milwaukee tocan Mike Vernon y Los García. Que a un grupo de versiones de blues de Antequera se les una uno de los productores musicales más laureados es todo un golpe de suerte. Una actuación escueta en la que cautivaron al respetable con clásicos como “All By Myself”, de Fats Domino. Como pistoletazo de salida no estuvieron nada mal.
Siguieron Mixtolobo en El Cielo de la Cayetana con una mezcolanza de flamenco y rock que nos dejó atónitos a los allí presentes. Como si Camarón se hubiera empapado del Bitches Brew de Miles Davis y del Piece Of Mind de los Maiden. Merece la pena destacar el deje flamenco del cantante, punto clave del grupo.

Más tarde tocaron El Tubo Elástico a orillas del río. Un interesante combo proyector de auténticas alucinaciones sonoras. Con un trepidante ritmo importado de los años setenta dejaron buen sabor de boca a los allí presentes. Con ganas de más buenas vibraciones, tocaba volver a Milwaukee para ver a Handicap. Este grupo, que aunaba a viejos conocidos de la escena local, dio una correcta impresión. Tal y como estipulan los preceptos del rock, hicieron que el respetable saltase al ruedo. Lo cual siempre es de agradecer.
Por fin llegaba el plato fuerte de la noche. Volvimos a caer en el rincón predilecto de Wisconsin a este lado del Guadalete. Tocaban una de las promesas más destacadas del festival. El Lobo en tu Puerta salieron al escenario para no dejar títere con cabeza. Son Howlin’ Wolf y Beastie Boys. Son Public Enemy, Marujita Diaz y Schopenhauer. Son mil etiquetas superpuestas y barridas por una tormenta de rock pesado. Un recital en el que tanto público como músicos lo dieron todo y más. El Lobo ha venido a quedarse, y con él uno de los discos de la escena independiente nacional más destacables del año. ¡Muy recomendados!

Finalizó la sesión de conciertos del viernes con Music Komite tras la extraña misa a cargo de Crudopimiento, para los que cualquier descripción se quedaría corta. Music Komite son una agrupación compuesta por DJs y productores de cine, que marcaron a fuego en las mentes de los allí reunidos una performance absoluta, una sinfonía de loops y fotogramas. Completo viaje sideral con el que se despedía la noche.

Segundo día de festival y directos a la cara: El Lobo en tu Puerta volvió a actuar, esta vez a las cuatro de la tarde. Un poco temprano para su tralla, amén de que el tiempo no acompañaba. No obstante, triunfaron sin miramientos gracias a títulos como “Manny Pacquiao” o “Serena Williams”. Este trío de Chiclana no ahorrará para pagar derechos a la SGAE por sus canciones, pero de lo que no cabe duda es que se están ganando a base de bien su Olimpo particular.
Les siguieron Los Nastys, una conocida banda madrileña famosa por su garage punk desenfadado y juvenil. A base de unas pestilentes letras, como ellos mismos las describirían, calentaron al personal para su doblete a las dos de la madrugada.
Todavía distaba mucho de la hora, tocaba disfrutar del resto de bandas. The Purple Elephants tocaban cerca, en la terraza del bar Santa María. Blues-rock con toques actuales, como ellos mismos se definen. Muy disfrutable, si bien la voz del cantante puede hacerse algo forzosa. Sexy Zebras estaban esperando el momento para atacar en la sala Súper 8. Los putos Sexy Zebras, mejor dicho. Hard Rock a palo seco, trepidante y muy fiestero. Le recogieron el testigo Opatov, un fascinante cuarteto con influencias tan dispares como el shoegaze o el jazz. Una puesta en escena atractiva o, en definitiva, un rato muy agradable.
Y ya iba tocando el plato fuerte del sábado. Actuaron Fumaça Preta en la sala Mucho Teatro. Un descubrimiento increíble. El mejor Santana de los años 70 y los Black Sabbath añejos, los de tito Ozzy, unidos de la mano. Riffs demoledores junto a una sección de percusión llena de groove. Parece difícil superar este puro delirio mañana. Algo salvaje. Pharoah Sanders estaría revolviéndose en su tumba del empalme, sin dudarlo.

