Karina Marotta es la coordinadora general de conservación del Museo del Prado. Seguro que por su nombre muchos no la conocerán, pero por su empeño en que tengamos el mejor museo de pintura sobre la faz de la tierra, debería tener una sala en el Museo del Prado con su nombre. En su persona sí que se puede decir que es verdadero arte lo que hace. Diariamente se pone unos objetivos y no se rinde hasta ver que todo ha quedado de la mejor forma posible; aunque claro… si te están observando todos los reyes de la Monarquía Hipánica, la Trinidad, los héroes de civilizaciones antiguas y los maestros de nuestra cultura pictórica, razón de más para hacerlo a la perfección, cosa que está cumpliendo con creces.

Entrevista Karina Marotta

Aproximadamente, ¿Cual es el número de visitas al año del Museo?

A lo largo del año recibimos unos dos millones y medio de visitas. Durante los años más duros de la crisis el número llegó a bajar a los dos millones trescientos mil, pero ahora mismo esas cifras las estamos remontando. El Museo siente la crisis curiosamente más tarde que el resto del país, finales de 2012 y todo 2013 han sido los años más duros.

Actualmente, hay meses en los que hay más turismo y lógicamente el número de visitas se eleva. En porcentajes, el 54% de visitantes son de fuera de España, lo que significa, algo más de la mitad de las visitas recibidas. Los residentes en Madrid son un 17% y el restante, del resto del país. Franceses, americanos, italianos y japoneses son los que en mayor cantidad vienen. Con la crisis del yen el japonés sí ha descendido un poco, pero en cambio los visitantes chinos y coreanos están subiendo de forma exponencial.

entrevista karina marotta

Interior del Museo del Prado. Fotografía || Vera Martín Zelich

¿El gran valor del Museo del Prado cuál es?

Es una institución cultural que tiene mucho prestigio. Se guardan obras que están aquí pero forman parte del patrimonio de la humanidad. Es ya una referencia para los españoles, aunque lo visiten poco, tienen al Prado como algo ineludible de cultura. Saben que está ahí, que es algo importante y una bandera cultural de referencia mundial.

¿Quién decide poner al Prado como sede pictórica nacional?

Crear este Museo, lo decide Isabel de Braganza en tiempo del rey Fernando VII, un rey con muy mala fama, por déspota y absolutista. El diseño del museo, es del arquitecto Juan de Villanueva, personaje con gran relevancia en aquella época. Su idea fue combinar salas grandes y espaciosas con otras más pequeñas e íntimas.

Este edificio (estamos en la ampliación) concretamente es del 2007, pero donde hemos emplazado la visita se crea para albergar la historia natural. El proyecto del Paseo del Prado responde a un momento muy concreto de la historia de España, el de la ilustración, y la idea que se tenía era hacer que en esta zona se concentrara el saber universal, por eso se pone cerca el Jardín Botánico y el Observatorio Nacional. El paseo estaba diseñado para ser “el lugar del saber”. Por avatares de la historia se decide traer aquí la colección de cuadros y termina siendo, lo que hoy conocemos, un museo pictórico.

¿Qué porcentaje de cuadros se guarda en los sótanos del Museo? ¿Hay buena conservación en el sótano?

Ahora mismo tenemos unos mil seiscientos mil o setecientos cuadros expuestos por todas las salas. Un pequeño apunte: todo lo que se ve en las exposiciones, temporales y fijas, es del primer orden, nada que se haya expuesto es réplica en lo más mínimo.

Los fondos del Museo del Prado son unos treinta y cinco mil cuadros, lo cual no quiere decir que esté todo en los sótanos ¿por qué? Pues porque hay muchas obras que están en depósito en otros museos provinciales, en embajadas, ministerios… pero aproximadamente unos cinco mil son los que están en los sótanos.

¿Quién decide cuáles son los cuadros que se suben y cuáles los que se bajan?

El Museo está medido por departamentos, y hay un departamento por cada tipo de pintura: pintura española S. XVI.. S. XVII… El cuadro que llega tiene un conservador específico que cuida de él y ese conservador tiene asignadas unas serie de salas y él, consciente de sus salas y de su espacio, decide cuál cuadro ha de quedarse o no. La gente cree que que no, pero los cuadros se cambian muchísimo. Antes de abrir a las 10:00 am se decide cómo quedaran las salas definitivamente. Esos planes de movimientos, los conservadores se los pasan al director adjunto de conservación, la persona que que se encarga de revisar todos los planes de todos los conservadores. Luego el director general se pasea día sí, día también por cada una de las salas para ver si todos los montajes se pueden mejorar en algún aspecto.

¿Cómo consigue el Museo del Prado los cuadros?

La base de las colecciones del Prado son las colecciones que los reyes de España han ido haciendo desde el siglo XV hasta principios del siglo XX. Todo ese volumen que tenemos obras maestras, es adquirida por los reyes durante toda la historia de este país. Por ejemplo, las obras que poseía el emperador Carlos V eran de los mejores pintores del momento, o su hijo, Felipe II, el cual era admirador del Bosco, reúne la mejor colección del mundo de ese pintor y es lo que tenemos hoy aquí de legado. Luego en el siglo XIX tenemos un momento en el que hay varias revoluciones y los bienes de la iglesia católica son desamortizados. Hay muchos conventos monasterios y dependencias de la iglesias y todos esos cuadros se nacionalizan y en 1872, se funda un museo nuevo, el Museo de la Trinidad que posteriormente se fundirá con este museo. Esa es la base de todo lo que tenemos hoy en día.

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Karina Marotta. Fotografía || Vera Martín Zelich

Ahora se siguen comprando obras, dependiendo del presupuesto del momento claro. La forma que tenemos de conseguir nuevos cuadros varía. Un tipo es la adquisición, en la que nosotros compramos los cuadros; otra es la adscripción, una tercera son las donaciones, en la que recientemente Placido Arango, acaba de hacernos una y por último, hay una “adquiscion” que es la dación por parte de las empresas grandes, en las que al pagar sus impuestos, tienen la opción de dar una parte en dinero y otra comprando un cuadro.

De esos cuadros, ¿cómo se sabe si un cuadro necesita restauración?

Eso lo decide el equipo de restauradores del Prado, junto con el director adjunto Miguel Falomir, que es el coordinador de todos los restauradores y conservadores del Museo. Al entrar aquí, casi siempre se pasa por el taller, revisión de la pintura, cambio de marco, sistemas de anclaje… Siempre lleva un chequeo, cada vez que sale o entra una obra se le hace una historia clínica, una ficha de estudio de conservación, donde se indica toda la vida del cuadro, la cual, pasa a la base de datos del Museo.
El equipo de restauración del Museo del Prado es muy bueno. Ellos y el conservador del cuadro llegan a un consenso.
Aquí tenemos una suerte muy grande, Las obras que tenemos han tenido una vida cómoda, en el sentido de que han tenido una vida siempre en casa reales, una vida poco azarosa, los cuadros no han pasado por el comercio. Si pasa por comercio, el coleccionista lo manda a un restaurador para que lo ponga más llamativo y muchas veces los restauradores pueden limpiar de más o utilizar tratamientos que quitan frescura al cuadro. Como si estuvieran “lavados”. Ha pasado poco por el bisturí del cirujano plástico y suelen ser intervenciones con mal final. La escuela del Prado prefiere quedarse corta con la restauración, es una escuela restauradora muy cauta.

¿Cual sería el proceso de conservación de los cuadros?

Estamos a la vanguardia de la conservación. Esto se consigue cuidando muchísimo en ambiente. La calidad el aire debe ser óptima. El Museo está filtrado de partículas contaminantes que vienen del exterior. Hay una temperatura de entre 20º-22º y humedad relativa de 45%-50% de humedad.

Cuando hay una fuente de calor, un cambio brusco de temperatura, los materiales orgánicos pueden contraerse y dilatarse y si desvarían mucho en temperatura o humedad, estos se craquearían (microfisuras). La luz también es una de nuestras preocupaciones, la iluminación tiene filtros ultravioleta. Y por supuesto la limpieza de los almacenes y salas de exposición reciben una limpieza diaria.

Para una conservación óptima para los cuadros en el sótano/sala, ¿qué métodos utilizáis?

Tenemos muchísima suerte. Cuando llegué al Museo del Prado hace ya 13 años, me di cuenta que trabajar aquí siempre es con muchísima actividad, pero todo el personal es muy bueno. Al final trabajamos rodeados de profesionales punteros. Sé que los criterios del equipo son serios.

Hay un restaurador que está especializado en soportes de madera y él, está llevando a la vez, un equipo de investigación mundial con el instituto Guetty de Los Ángeles y con el Metropolitan de Nueva York y está formando a jóvenes que se especializarán en soportes de madera. Hablamos del top de la investigación e innovación. Podemos estar orgullosos de ellos. Cuando subo al taller de restauración y veo obras que son emblemáticas… el ver cómo las manipulan… es una gozada ver esas situaciones.

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Fotografía || Vera Martín Zelich

¿Existe algún mecanismo de emergencia para la evacuación/conservación de los cuadros?

Sí, hay un plan de emergencia de colecciones que está redactado por los conservadores, los restauradores y seguridad. Es un protocolo de emergencia. Curiosamente tenemos un precedente triste. En la guerra civil cuando el Museo decide trasladarse a Valencia con el gobierno republicano, las personas que estaban aquí en situación precaria, casi sin medios y jugándose literalmente la vida, establecieron un método de salvamento del patrimonio
que fue perfectamente valido, inteligente y sensato.

¿Se vende algún cuadro a manos privadas?

No, no se puede. Hay museos americanos que en sus estatutos pone que el patronato del museo puede aprobar vender una obra, en épocas de crisis para conseguir estar a flote, pero en España y en Europa no se puede hacer, forma parte del patrimonio, es un bien público.

¿Cómo llegaste a trabajar en el Museo del Prado?

Todavía me pregunto cómo he tenido tanta suerte de llegar a hacer lo que hago. Estudié historia del arte en la Universidad Complutense e hice el doctorado. Después de pasar un tiempo en galerías de arte contemporáneo y haciendo proyectos personales pensé que me insertaba el mundo de los museos por lo que tiene de permanente. El mundo del arte contemporáneo estaba demasiado ligado a los vaivenes de las modas. Y empecé a estudiar para “conservadora de museos” y después de estar en mi primer destino, duro, pero en el que aprendí mucho, Judith Ara, mi predecesora en el cargo me llamó en el 2012 para que estuviera en la área de exposiciones, y ahora con la marcha de nuestro director adjunto de conservación, Gabriel Finaldi a Londres a la National Galery, he pasado a ser coordinadora general del Museo del Prado.

¿Cuántos años lleva como coordinadora de conservación del Museo?

¡Años no! Llevo meses… desde Junio exactamente.

¿Qué se siente cuando pasas a formar parte de uno de los museos de pintura más importantes del mundo?

Se siente… una sensación de… privilegio. Haber tenido mucha suerte, porque es un museo con unos profesionales únicos, una colección extraordinaria y muy muy estable. Con estable me refiero a que no cambian continuamente la exposiciones. Sí es cierto que siempre se cambia algún cuadro o la disposición de ellos, pero no son unos cambios drásticos en el “paisaje”.

¿Cuál es el mayor reto al que os habéis enfrentado el equipo de conservación?

Llevo desde el año 2003 implicada laboralmente en el Museo y uno de nuestros mayores retos fue preparar la ampliación y la unión del edifico antiguo y el moderno sin que se dejaran de ver las obras maestras todos los días y estar abiertos todos los días, todo ello fue un gran reto para la conservación de los cuadros.

Estaba encargada de las exposiciones y muy implicada con la coordinación. Me acostaba con listas de cosas pendientes y al levantarme ya tenia más cosas pendientes. No paraba un minuto durante el día. La coordinación en un museo grande es fundamental. Hay muchísimos aspectos diferentes y muchos profesionales que tienen que confluir en una meta común.

¿Mereció la pena tanto sacrificio?

Totalmente. Fue un gran desgaste el que sufrimos todos, pero salimos fortalecidos y con ánimo de seguir luchando por lo que nos apasiona..

¿Consideras que España tiene atracción por el arte?

Creo que los españoles estamos orgullosos del arte que tenemos y eso a veces es un tópico. Otra cosa es que luego disfrutemos y vengamos a los museos. En una ciudad de tamaño medio se enseñan más los monumentos, lo necesitan como carta de presentación, pero en Madrid es tan grande la oferta que hacer eso es muy difícil.

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Karina Marotta en sala. || Fotografía: Vera Martín Zelich

Me gustaría que los españoles vinieran más al Museo. Siempre buscamos formulas para atraer más a la gente, en ese aspecto nunca vamos a estar desanimados.

¿Alguna vez habéis pensado en repartir por España la colección del sótano ?

Ya hay muchas obras repartidas por España. Luego también el Prado tiene un programa (Prado itinerante) con nuestros fondos y van viajando por toda España. Ayer este proyecto estuvo en Tenerife y venía de Cádiz. Luego irá a La Coruña y así lleva viajando desde 2013. Buscamos más medios y ser más creativos siempre. Es un reto el ser atractivos. Mira, tengo dos grupos de visitantes: adolescentes y profesionales. Los primeros consideran en gran medida el arte como algo aburrido, decadente y de algo que no se puede disfrutar si no es solo para el estudio. El otro colectivo es de los profesionales, gente que está trabajando y tiene poco tiempo. ¿Como hacer que una persona que tiene todo su horario lleno, se acuerde de que cuando quiere hacer algo para sí mismo, para encontrar placer incluya en su hábito venir a ver tres obras del Museo del Prado, como igual que sales a correr, lees un libro o vas al cine. El arte nos ayuda a crecer como personas y debería ser un anhelo nuestro.

¿Crees que el arte se valora con la misma importancia que otros sectores?

Sin duda. Lo que pasa es que probablemente lo difícil es conseguir que las personas lleguen hasta aquí. El arte es muy mental, esta construido por una actividad intelectual, nos hace conocernos a nosotros mismos por medio de todos los sentidos. Es como la música, que apela a lo mas profundo de nosotros mismos. Cualquier persona que venga con un poquito de cala puede encontrar algo que le llame la atención, que los cuadros le hagan pensar sobre sí mismos, sobre el pasado, sobre el cambio de las cosas… Y también lo que no cambia, que son muchos los deseos de la humanidad que nunca se transforman. La contemplación de una sola obra puede aportar mucho al espíritu de las personas y no es incompatible con otras actividades.

¿Somos conscientes de lo que tenemos o estamos acostumbrados a esta grandiosidad?

El orgullo de tener el Museo del Prado es, ya te digo, casi como un tópico, como cuando decimos que en España hace muy buen tiempo o se come muy bien en nuestros mesones. Ir al museo se asocia con algo que es cansado, que te lleva mucho tiempo, que es aburrido… La manera de hacer que la gente venga es que cambie el planteamiento, que venga a ver unos cuadros media ahora y después te vayas de cañas… que no se haga por cumplir… por cumplir ya lo harán la mayoría de personas al ir a trabajar todos los días.

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Sala de Las Meninas. Fotografía || Vera Martín Zelich

¿Hay subvenciones públicas o privadas?

Tenemos benefactores del Museo. En 2003 el Museo empezó una modernización muy grande a todos los niveles. Puesta a punto de las colecciones, nuevas contrataciones…. y la actualización del estatus jurídico de éste. El Museo sigue dependiendo del Ministerio pero puede recibir patrocinio y gestionar su propio presupuesto, como no ocurre con otros más pequeños. Lo que se ha legado es el acuerdo de que el Estado da una subvención y otra parte la general el mismo con sus propios recueros. El 70% y el estado el 30%. El Estado debería implicarse más, pero la cultura es algo muy caro y otras instituciones al ser más pequeñas necesitan más ayudas. Lo que pasa es que cuando el Prado cambió el estado bajó drásticamente las subvenciones, pero en fin… eso pasa con la sanidad, la educación… las carreteras…. los presupuestos del Estado son los que son.

¿Que sala recomendarías a una persona que nunca ha estado y solo puede ver una?

Preferiría elegir entre mi mano izquierda o mi mano derecha (risas).

Parece que si no te vas del Prado sin ir a ver las Meninas no has visto el Prado, es algo ineludible… Pero hay debilidades personales también. Para apartarme de la saturación (porque el Museo no es así) me voy a las salas italianas del renacimiento y me doy cuenta que todo el trabajo que hay es para que la gente pueda disfrutar de lo que ahora mismo admiro. Pero si hay que elegir una, la 12, la de las Meninas.

¿Para cuando Carlos I en pelotas?

Pues lo tuvimos el verano del 2014, hace poco más de un año.

¿Cómo pudo acceder el Emperador a mostrarse desnudo?

El significado de esa figura, no tiene nada que ver con el erotismo. Aparece como un dios de la antigüedad o un emperador del antiguo Imperio Romano. Carlos I es el emperador que quiere resucitar como heredero directo de los grandes emperadores de la antigüedad, por eso utiliza un medio tan potente como es el arte, represententándolo como dios y como soldado.

¿Los Amigos del Museo son de gran apoyo?

Ellos trabajan muchísimo para que esa repercusión crezca cada día. Hacen que la gente de a pie pueda ayudar al Museo y además forme parte de su vida cotidiana. Si das un dinero porque quieres a una organización con la que te envían cartas con novedades, te hacen descuentos y además tienes entrada libre al museo y a las exposiciones temporales, hace que te impliques más en “la causa”.

¿Algún cuadro predilecto?

La muerte de la virgen, de Andrea Mantegna, un cuadro poco representado. Me gusta por todo lo transcendental que implica ese cuadro.

Y… ¿Hasta cuándo piensa seguir en el cargo?

Hasta que me sigan dejando (ríe). Llevo unos meses y después de la avalancha de información inicial, ahora empiezo a disfrutar mucho más de mi trabajo. Cuando entras en un sitio como el Prado y en mi puesto, necesitas ser como una esponja, absorber todo muy bien y no es nada despreciable la cantidad de conocimientos requeridos. Pero bueno, creo que he pasado la primera prueba de fuego… Espero y deseo estar aquí muchísimo tiempo.