Las obras de Mariano Fortuny llegaron a Madrid y podrán verse hasta el 18 de marzo de 2018. La exposición, comisariada por Javier Barón, jefe de Conservación de pintura del siglo XIX, se estructura de manera cronológica según las diferentes disciplinas que Mariano Fortuny fue desarrollando en las artes plásticas.

Mariano Fortuny

Arena con línea de montaña. Marruecos Fortuny y Marsal, Mariano – Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Orígenes y su formación en Roma

Mariano Fortuny se quedó huérfano desde muy joven. Su abuelo se encargó de matricularle en la escuela municipal de Reus. Consiguió una beca de la Diputación de Barcelona donde tenía que demostrar cada cierto tiempo su valía ante la merecida beca. Desde 1853 le formaron académicamente y obtuvo el mayor reconocimiento con una de sus obras La Odalisca, con la que demuestra otro tipo de pintura en el que se expresa más libremente que en otros de sus trabajos.

Mariano Fortuny

La Odalisca (Museo Nacional de Arte de Cataluña, 1861. Óleo sobre cartón) – Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Pensionado por la Diputación de Barcelona, Mariano Fortuny continuó con su carrera de Bellas Artes en la Academia Gigi en Roma. Realizo sus estudios de anatomía a lápiz y demostró su domino en la captación de la anatomía humana y en la acuarela.

África

La Diputación de Barcelona mandó a Fortuny a Marruecos como reportero de guerra. Su objetivo recopilar información sobre la guerra hispano – marroquí. Fortuny llegó a presenciar y a pintar La batalla de Wad – Ras.

Mariano Fortuny

La Batalla de Wad-Rass (Episodio de la guerra de África) Fortuny y Marsal, Mariano – Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Es curioso como en cada uno de sus trayectos, de Roma a España y de España a Marruecos, su pintura evoluciona. Entre los cuadros La batalla de Wad – Ras y La batalla de Tetuán, cuadro de grandes dimensiones que no llegó a terminar, surge la diferenciación de colores, luz intensa, colores brillantes o espacios desnudos.

Mariano Fortuny

La batalla de Tetuán (1894) Fortuny y Marsal, Mariano – Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Entre España e Italia

Entre los periodos de tiempo en los que el artista pasaba en Roma continuaba trabajando en motivos árabes y realizó también óleos y acuarelas que representaba escenas cotidianas de los alrededores de la ciudad. El fumador de Opio (1869), atraído por la dificultad de plasmar fracciones que reflejaran decrepitud, Fortuny se inclinó de nuevo por el estilo libre y vibrante, alejado de la producción más comercial.

Atado por los encargos de la Diputación de Barcelona, sus estancias en Roma, servían de aprendizaje y desarrollo personal.

Mariano Fortuny

El fumador de Opio (1869) Fortuny y Marsal, Mariano – Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Fortuny y los maestros antiguos

Mariano Fortuny copió algunos de los maestros del Renacimiento y el Barroco, incluido Velázquez, en el que afirmó, “En lo que se refiere a un cuadro bien pintado, prefiero a todos los demás un retrato de Inocencio X por Velázquez”, Roma, 1858.

De Velázquez admiraba su dominio de la anatomía, del Greco la calidad de los colores pero el maestro más apreciado por Fortuny fue Goya, de quién realizo el mayor número de copias.

“El Greco cuando es bueno me gusta como el mejor.” Mariano Fortuny, 1871.

Granada

Tras su triunfo internacional, Fortuny estuvo en Granada más de dos años, le proporcionó la tranquilidad que deseaba, lejos de París. El contacto directo con los palacios de la Alhambra, enriqueció el desarrollo su interés por pintar escenas de género en marcos arquitectónicos.

Destaca obras cómo Almuerzo en la Alhambra y Ayuntamiento viejo de Granada pero sin duda La Carrera del Darro, 1870, con una gran captación del ambiente con un color nuevo y fresco. Durante su estancia en Granada también pintó obras más complejas en las que combinó libremente elementos de distintas procedencias para crear espacios nuevos.

“Estuve en África con Fernández y Tapiró, un viaje felicísimo. Vimos grandes cosas que pintar. Granada. MF. Noviembre de 1871”.

Mariano Fortuy

Músicos árabes, 1872- 74. Inconclusa al fallecer, dejó en Venecia – Fuente: ©Museo Nacional del Prado

Últimos años

Mariano Fortuny contrajo una enfermedad y estuvo sus últimos años de vida en Portici, cerca de Nápoles, supuso una inmersión de la naturaleza. Los viajes y los encargos pudieron ser los causantes que generaron una úlcera estomacal que le causó la muerte a los 34 años. En muchas de las cartas que escribía se recogían frases que denotan el estrés que sufría.

“Ahora puedo pintar para mí, a mi gusto, cuando me place, es lo que me da la esperanza de progresar y mostrarme con mi propia fisionomía, MF, Portici, agosto 1874.”

Durante este periodo de gran intensidad creativa salió a relucir el artista que estaba oculto, en sus escenas más íntimas, un gran pintor con proyección y con indicios de pintura realista.

Mariano Fortuny

Los hijos del pintor en el salón japonés. Fortuny y Marsal, Mariano – Fuente: ©Museo Nacional del Prado

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