Atestiguan algunas fuentes que fue Pitágoras uno de los primeros pensadores en proponer la conocida armonía de las esferas, un sonido proveniente del movimiento de los astros, luego asumido por maestros como Platón y Aristóteles.

La melodía que emiten los cuerpos celestes, el Sol y la Luna es imperceptible para el oído humano. La leyenda urbana, muy posterior, dicta que no existe el silencio absoluto, sino que en el caso de un vacío sónico total, se oiría este misterioso y mágico ruido astral. Aún así, es fácil imaginar una noche bajo las estrellas intentando notar la música que hace el universo. Y es que si pudiera ser apreciada, hay muchas posibilidades de que sonaran los acordes infinitos de Los Planetas.

Existen dos épocas dentro del indie español: antes y después de Los Planetas. Desde que se formaron a mediados de los noventa, sus temas han hecho mella en viajes en coche, discotecas, noches de sábado o resacas de domingo. Da igual dónde y por qué, las canciones de la banda granadina no suelen dejar indiferente a nadie. Suenan bajo una marca de amargura y pesimismo, sumiendo al oyente en una burbuja de sentimientos contradictorios y estímulos a veces relajantes, otras endiabladamente frenéticos.

Los Planetas ||Flickr.com – Alberto García

Qué tendrá “graná” que ha brillado siempre por ser receptora de una interculturalidad rica e integradora. Históricamente, y muestra de ello son su arte y su patrimonio arquitectónico, ha abarcado desde siempre una multitud de culturas. Pero la urbe, sobretodo, se puede jactar de acoger dos monumentos: la Alambra, el edificio, aunque también sirve la cerveza, y uno de los grupos independientes más influyentes de la historia de este país. Los Planetas nacen gracias en parte a un proyecto musical previo, montado por J y Florent Muñoz conocido como Los Subterráneos, en referencia a la Velvet y a la obra de Kerouac.

Durante estos primeros años se gestaron los temas que pronto saldrían a la luz y cambiarían el curso del indie en español. Se empieza a entrever su sonoridad única en su especie: una fusión de estilos, que incluye desde tonalidades post-punks a lo Joy Division a reminiscencias New Wave, pasando por toques aflamencados y folklóricos. Todo para, finalmente, abalanzarse a la infinitud de la galaxia con su primer LP, Super 8, esta vez sí, bajo firma de Los Planetas.
A partir de ahí todo va bastante rápido. Sin entrar demasiado en detalles, lanzan Pop y Una semana en el motor de un autobús. Canciones como «Segundo Premio», «Desaparecer», «Himno Generacional Nº 83» o «Jose y Yo» entran a formar parte de la banda sonora de muchas vidas. Los Planetas ya son parte irremediable de la genética musical independiente a nivel nacional.

Los Planetas || Flickr.com – Alberto García

Llega 1999 y Los Planetas se detienen para mirar hacia atrás y publican su primer recopilatorio: Canciones para una orquestra química. A partir de los 2000 se acelera y se acrecienta su fama y su adoración, y empiezan a llenar santuarios y estadios. Ese mismo año graban Unidad de Desplazamiento, en donde se halla el himno por antonomasia del indie en castellano, «Un buen día».

Una Ópera Egipcia, en el 2010, culmina probablemente con su etapa más candente. Estilísticamente hablando, no hay nada que se asemeje al sonido de este disco. Es un orgasmo cálido, poético, formidable. De esos que obligan a fumar un cigarro después.

El legado de Los Planetas, aún sin ser póstumo, es todavía incierto. Pero también indudable. Grupos como Supersubmarina o Niños Mutantes, para nombrar unos pocos, beben de este manantial de aguas turbias a la vez que maravillosas.

Los Planetas volvieron a la carga este año, para la felicidad inconmensurable de sus fans, con Zona temporalmente autónoma. Presentaron el álbum en exclusiva en su búnker, su estudio, conocido como Refugio Antiaéreo.
Por si fuera poco, hay algo mejor que todo el rollo que se acaba de dar: están de gira. Pasaran por Barcelona el próximo 21 de abril y por Madrid el 27 del mismo mes. Y como no puede ser de otra manera, orbitarán alrededor su ciudad, a su cuna, los días 25 de mayo, y 22 y 23 de septiembre.

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