‘La Venus abierta’: otra vuelta de Tuerca

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Lunes, 19:30h., en un contemporáneo Museo del Prado, un grupo de odiamantes del arte se encuentran frente a la conocida como Venus del espejo o The Rokeby Venus, del pintor español Don Diego de Velázquez. La sensualidad del cuerpo, el enigma del espejo y la inocencia del bebé (Cupido) conforman un cuadro protagonista de numerosas historias que intentan descubrir a la modelo o, incluso, arrancarle su belleza. Verónica (Marta Alonso) obnubilada ante la magnificencia de la pintura, dialoga con ella y siente cómo ella deja de observar para ser observada. Tres individuos se le aproximan presentándose como Las hermanas de Marte, sufragistas del siglo XXI que luchan por acabar con el machismo y la objetivación de la mujer en el arte, empezando por la destrucción de los clásicos.

VIDEO: Verónica habla a la Venus

La nueva puesta en escena del grupo teatral Vuelta de Tuerca nos hace dar saltos entre tres épocas diferentes: el siglo XVII, creación del cuadro; principios del siglo XX, ataque de Mary Richardson; y la época actual, el plan de Las hermanas de Marte. Todo ello desde una sala de los Teatros Luchana, donde cada lunes del mes de Marzo han convertido su escenario en un museo, en un edifico en ruinas y, también, en una habitación italiana del siglo XVII donde acaba de consumarse un acto.

Lavinia Triunfi: la amante

El misterio de la modelo de Velázquez está claro para Ángeles (Patricia Quero), la líder del grupo, que ve en ello un acto de machismo mostrando el cuerpo desnudo de la mujer tras el acto sexual como manifestación del triunfo masculino. La versión de que la modelo pudo ser una de sus amantes, Lavinia Triunfi, durante una de las visitas del pintor español a Italia, es la idea que predomina, aunque los acontecimientos y las reflexiones irán dando al público diferentes posibilidades.

Venus en el espejo, de Diego de Velázquez

Venus en el espejo, de Diego de Velázquez || Fuente; www.nationalgallery.org.uk

La copia que se conserva en el Prado de la Hermafrodita Borghese, se ha tomado muchas veces como el modelo utilizado por Don Diego para su venus, representando así un amor difuminado, andrógino y libre. Esta es la versión de Violet (Eva Boucherite), la sensualidad de Las hermanas de Marte, para la que no importa si se trata del/de la modelo, siempre y cuando esté lleno de color.

Sensualidad y sexualidad

Sin embargo, el hilo conductor serán la sensualidad y la sexualidad, presentes en cada una de las representaciones femeninas del museo, pasando por la Danae de Tiziano, sueño y pesadilla de la cuarta hermana de Marte: Hans (Karlos Aurrekoetxea). Sí, las hermanas no tienen restricciones de sexo para sus miembros, solo para el arte. Depravado y enfermo, como se autodenomina, siente una filia morbosa por la pintura de Tiziano, haciéndole impotente ante las mujeres de verdad.

Violeta en la fragua de Vulcano

Violeta en la fragua de Vulcano ||Fuente:  www.vueltadetuerca.org

Todos ellos aman el arte y, como muchas historias de amor, este se acaba convirtiendo en odio. Un odio provocado por lo inalcanzable de la belleza, por la necesidad de entrar en la pintura y ser parte de ella.

Mary, la acuchilladora

El 10 de Marzo de 1914, Mary Richardson entra en la National Gallery de Londres. Es la hora del almuerzo y las salas están medio vacías. Saca un cuchillo de no se sabe exactamente dónde y ataca la pintura de Velázquez, propinándole hasta siete cuchilladas. ¿Su razón? La detención y la alimentación forzosa de Emily Pankhurst, la líder del movimiento sufragista. Por este acto, el ataque a un cuadro inerte, su nombre fue equiparado con un juego de palabras – Mary, la Acuchilladora; en inglés, Mary the Slasher – al famoso asesino en serie: Jack, el Destripador – en inglés, Jack the Ripper.

Vandalized Rockeby Venus, 1914

Vandalized Rockeby Venus, 1914 || Fuente: commons.wikipedia.org

La reproducción del ataque de Mary Richardson por el grupo de Las hermanas de Marte,

dará lugar a un resultado completamente diverso, los protagonistas de La Venus abierta entrarán a formar parte del cuadro, llevando al público consigo. Viajarán en el tiempo hasta la habitación de Velázquez, donde serán testigos del amor y de la belleza de un acto de pasión: la creación.

Quizás Velázquez amó realmente a Lavinia y le dedicó su cuadro; quizás Cupido es, en realidad, el hijo bastardo engendrado por ambos; quizás, y solo quizás, los museos están llenos de mujeres, creadoras y creadas, porque el arte necesita de la femineidad y del feminismo.

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