Apenas ha pasado un año de Los días no vividos, estreno en poesía de la valenciana Lara Peiró. Su regreso sigue en clave de verso y enigma: Del silencio, publicado nuevamente por Ediciones En Huida. ¿Es pronto para volver? ¿Qué hacer cuando escribir se siente como una urgencia? ¿Las palabras son el dolor o el bálsamo que lo calma? ¿Qué hacer del pasado, qué hacer en el presente, cómo construir con él futuro? Peiró se plantea preguntas y escribe borradores de respuesta en un poemario ilustrado por María Mebekha.

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Portada del libro De Lara Peiró acompañado de las ilustraciones de Mebekha

Compartimentos fluidos o la casa herida

Del silencio presenta una división por espacios y estados de la autora: «La casa», «Habitación» y «El silencio». No han de entenderse como compartimientos estancos; todos albergan los sentimientos que acechan a Peiró. Actúan, más bien, como una guía para el lector por los recovecos de la poeta. Así, da comienzo al libro y a su primera sección el sencillo pero contundente poema «Hogar».

Llamé hogar al frío

de todas las calles

donde volví a nacer.

¿Qué calles? La respuesta no importa tanto, al poder el lector pensar en las propias. Importa la trascendencia de este verso al ceñirse Peiró al sino de los millenial. Dejar la casa propia y cargar sus tótems más memorables. Poner la casa, como antiguamente se decía, allá donde las oportunidades lo permitan. Peiró cambia la certeza de un hogar que más tarde se revelará conflictivo por «palabras» con las que, acaso, exorcizarlo. Cuando manifiesta buscar el momento justo para ser casa, hay en su voz un eco de la reivindicación de Virginia Woolf.

La casa contiene reproches y disculpas, para una figura posiblemente familiar o para sí misma. Causan versos como los recogidos en «Asfixia»: la de «una recién nacida / a la que no cogen en brazos», que sufre el dolor de buscar refugio y sentimientos en la escritura. En «Casa encendida» reaparece una segunda mención al suicidio, literal o figurado. Se desarrolla en una morada que no existe, acaso porque no se construyó como debía.

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‘Del Silencio’ es El Segundo libro de la poeta valenciana || Fuente: @larapeiro_

La ventana se consolida como agujero por el que se escapa esa visión del hogar perdido, como huida, aunque sea hacia el final, en «Luto». Si Peiró le prendiese fuego, como amenaza con hacer en el poema «La casa», acaso salvaría de la ruina únicamente a la madre-mariposa. Ambas se resguardarían seguramente en esa tierra que constituye otra de las imágenes recurrentes de esta sección. Bajo ella, como raíces, abrazándose al verde («Cuervos»). A mayor profundidad, enterrada en una simbología floral en tonos blancos y lilas, la casa («Polvo») es una «de silencios mordidos / (…) de dientes rotos / (…) del silencio».

Una habitación propia

Por más que la malograda Pizarnik encabece la segunda sección del libro, la dedicatoria de «Habitación» presagia un respiro a la oscuridad que brotaba de cada poro de la casa-criatura. Es esta una estancia de versos optimistas dedicados al compañero del segundo hogar. El que no se recibe, sino que se construye. En la primera parte destacaban los ecos literarios: junto a Woolf, acaso Miguel Hernández oculto en las capas de la cebolla. Tal vez convenga comenzar a leer la segunda mientras se escucha «Incendios de nieve», de Love of Lesbian.

Los poemas de «Habitación» carecen de título más allá de un simple número. En ellos, Peiró salta impulsada por el amante al que ofrece servir de brisa que impulse su vuelo: un pacto mutuo de levedad. Liebe macht frei: ocurrente reconversión de una máxima macabra para ilustrar la creencia en el amor como fuerza liberadora.

El quinto poema establece un ritmo sólido al principio y algo intermitente después, a fuerza de repetición. Es también, afortunadamente, deslenguado y sin tapujos. Se agradece, especialmente si es en boca de mujer, que la poesía suene en ocasiones física, carnal, un punto chabacana, y «Habitación» lo logra con acierto en varios versos. Una segunda parte, en definitiva sólida, aunque puntualmente haya alguna imagen que se antoja desgastada (los ojos que contienen mares en que curar heridas).

El silencio como broche final

El cuerpo de la poeta como ente orgánico y asediado por los insectos. El cuerpo de la poeta como vidrios rotos sobre los que espera que la luz vuelva a incidir. Este es el comienzo de la parte final del libro, que se desprende también de la numeración y deja al lector la tarea de separar poemas. Peiró sella con «El silencio» un cuerpo al que recorre como quien busca algo en los bolsillos de un viejo abrigo.

¿Qué encuentra? Huesos. Piel y hambre muertas. Luces y sombras. Abre también una caja de Pandora en la que, contra todo pronóstico, queda como siempre la esperanza. Abraza letras con la lengua. Respira con el pulmón perforado de azul. Se pinta la boca de rojo al contemplarse de niña ante un espejo.

«Del silencio» es un poema que, acorde a la tendencia moderna, carece de rimas en el sentido clásico y recurre a la prosa poética. Es en esta tercera parte en la que Peiró incluye un breve texto que adelanta su próxima tentativa con la novela: toda garganta, estómago devorado, ombligo-ventana y útero. Justo después, dudas en una de las páginas más valiosas del volumen:

No saber qué herida lamer

qué herida abrir

o qué herida ser.

Te toca con mi lengua rota:

yo soy la noche

Cierra Del silencio un poema que Peiró dedica a la también joven poeta colombiana Daniela Gaitán, cuyos versos prologaban su libro. Contiene algunas líneas que apelarán a la sensibilidad actual:

No saber ya de dónde eres o de dónde vienes porque

ser de aquí o de allá nunca fue tan irrelevante

Lara Peiró describe, en definitiva, la realidad como la dictadura de querer ser feliz a toda costa, / de no querer morir de ganas, / de algo tan simple como vivir y no sobrevivir. De la disonancia entre tamaña tiranía y su propia experiencia vital surge, así, Del silencio. Sugiere una nueva etapa del camino personal hacia la madurez de la autora. Bienvenido sea, mientras siga siendo un huracán, o una tormenta, pero siempre conservando su nombre.

 

 

 

Del Silencio
Título: Del SilencioEditorial: Ediciones en HuidaPrecio: 9,50
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