El mitin ha muerto. Ya no es clave. Ha sido la principal víctima de la nueva forma que los partidos políticos españoles tienen de afrontar las campañas electorales, como pudo verse en la del 26J. Un nuevo formato que no ha sido elegido, sino impuesto por unos tiempos en los que no importa que el mensaje llegue, sino que destaque entre los millones de mensajes que llegan.

Mitin de Ciudadanos en las elecciones generales del 20D, en el Palacio de Vistalegre de Madrid. Foto: rtve.es

Mitin de Ciudadanos en las elecciones generales del 20D, en el Palacio de Vistalegre de Madrid. Foto: rtve.es

 

Y es que las campañas, hasta hace muy poco, casi no habían variado de aquellos trenes electorales que viajaban de ciudad en ciudad en el antiguo oeste americano. El candidato soltaba su mitin sin bajarse del tren y la máquina emprendía de nuevo la marcha, para repetir la jugada en la localidad vecina.

A nivel doméstico, esos trenes se convirtieron en caravanas multitudinarias que iban de estadio en estadio, de teatro en teatro, llenando grandes espacios para que el candidato se viera arropado por miles de personas. Una forma de jugar a ver quién la tenía más grande –la audiencia– como demostración de fuerza en los telediarios. Y sí, así se ganaban elecciones antes.

 

Pedro Sánchez juega al dominó junto a unos jubilados en la campaña del 26J. Foto: elconfidencial.com

Pedro Sánchez juega al dominó junto a unos jubilados en la campaña del 26J. Foto: elconfidencial.com

El 15M, ‘asesino’ del mitin

Pero todo ha cambiado. Y el principal ‘asesino’ del mitin ha sido el 15M. Los partidos políticos, nuevos y viejos, no tardaron en entender que esa era la nueva forma de comunicarse con el electorado. Nada de actos multitudinarios ni espacios cerrados. Ahora todo ocurre en las plazas, en las calles, en espacios reducidos pero públicos. Y no hay un solo interlocutor, es una conversación. Que todo el mundo pueda tener un ‘selfie’ con su candidato si lo desea. Aunque tenga su riesgo.

Podría decirse que se ha humanizado al candidato, se le ha bajado del púlpito desde el que predicaba para ponerlo al mismo nivel del que tiene que meter la papeleta con su nombre. Por eso, quien quiera ser presidente del Gobierno de España tiene que pasar por El Hormiguero o por las preguntas de los niños de Ana Rosa Quintana, antes que por La Sexta Noche o Los Desayunos de RTVE. Para algunos, esto hace a la política más accesible. Para otros, la banaliza.

Pablo Iglesias toca la guitarra con Pablo Motos en ‘El Hormiguero’.

Pablo Iglesias toca la guitarra con Pablo Motos en ‘El Hormiguero’.

Las redes sociales, cómplices del crimen

El inspector López de turno no encontraría sólo un culpable del ‘asesinato’ del mitin. El 15M tuvo de cómplice a las redes sociales. Todo ocurre ahora de forma digital. Un tweet en un momento dado puede ser portada de todos los periódicos o aparecer en todas las tertulias políticas.

Si no que le pregunten a Pedro Sánchez y su “¿Qué parte del no, no ha entendido Rajoy?”, del que tanto se habló en su momento. O al ‘popular’ Rafael Hernando, cuando un comentario suyo fue utilizado por Ciudadanos para convertir en trending topic el ya célebre #yosoynaranjito.

Mariano Rajoy posa con la gurú americana que llevó su campaña en las redes sociales, en un tweet de ésta

Mariano Rajoy posa con la gurú americana que llevó su campaña en las redes sociales, en un tweet de ésta

 

Pero si un partido ha hecho de Twitter su gran herramienta ha sido Podemos. Según algunas publicaciones, habrían contado con ‘guerrillas’ de usuarios que inundaban constantemente la red con mensajes a favor de la formación morada y en contra de sus rivales políticos.

Mitin en las redes sociales

Otro caso destacable es el de la campaña de Manuela Carmena a la Alcaldía de Madrid, en el que los entrañables carteles que se iban encontrando por las redes sociales ayudaron mucho a que ahora ocupe el despacho más grande frente a la fuente de Cibeles.

Aunque si se habla de profesionalización en esta cuestión, el PP ha dado una ‘paliza’ a los demás. Optó por centrarse en Facebook, contratando a una atractiva gurú del Big Data llegada desde San Francisco, apadrinada por un Jim Messina que antes hizo ganar a Obama, Macri, Renzi o Cameron. Ésta introdujo el término del ‘voto táctico’ en España, como perfectamente explicaron Martín Mucha y Javier Negre.

Sea como sea, será muy difícil ver estadios, teatros o plazas de toros llenos a rebosar para escuchar a un candidato. Los nuevos tiempos así lo piden, sin olvidar el ahorro económico que supone. Otra cosa sería entendida de forma negativa por la ciudadanía. Ahora hay que hablar de cerca, cara a cara o por el smart pone, pero a la misma altura.

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