El paludismo o malaria es una enfermedad parasitaria conocida desde la más remota antigüedad. En papiros del antiguo Egipto (aproximadamente 1500 años a.C.) ya se pueden encontrar descripciones de procesos febriles y hepatomegalia (inflamación del hígado y el bazo). Referencias claras de infecciones por malaria que coinciden con las fiebres que aparecían tras las inundaciones del Nilo. En escritos de la Grecia y Roma antiguas también aparecen referencias a estas fiebres, que denominaron “tercianas” y “cuartanas”, y que relacionaban con las aguas dulces y los mosquitos.

Mosquitos como transmisores

La continua relación histórica de las zonas pantanosas con las fiebres dio origen a los dos nombres con los que se conoce la enfermedad: paludismo (del latín palus= pantano) y malaria (del italiano mala aria= mal aire).

Hasta el año 1880 no fue descubierto el parásito por el médico francés Laveran en los eritrocitos de un soldado de Argel. Las coloraciones de Romanoswky permitió la morfología del parásito una década más tarde.  El vector, el mosquito Anopheles, no fue identificado como tal hasta las observaciones de Ross (1897), Grassi (1898) y Manson (1900).

El parásito causante de la malaria es del género Plasmodium y cuatro especies pueden ser las que parasiten al hombre: P. vivax, P. ovale, P. falciparum y P. malarie. Las tres primeras especies son agentes causantes del antiguamente denominado paludismo terciano, debido a que los picos febriles se repiten de manera aproximada cada 48 horas. P. malarie es el causante del paludismo cuartano y sus accesos febriles se repiten cada 72 horas.malaria_background_03

La malaria: del parásito al hombre

Pero ¿cómo llega el parásito al humano? El mecanismo natural de infección es mediante la picadura del vector, un mosquito hembra del género Anopheles. Existen otros mecanismos de transmisión poco frecuentes como son: la transmisión transplacentaria, las transfusiones sanguíneas y el uso compartido de jeringas con sangre infectada.

Cuando el mosquito pica introduce junto a la saliva el parásito, que pasa a la sangre donde permanece durante un tiempo (aproximadamente una hora). Desde ahí pasa al hígado en donde se multiplica dentro de las células hepáticas. Después el parásito vuelve a salir al torrente sanguíneo donde infecta a los eritrocitos. El parásito se multiplica dentro de los eritrocitos, hasta que se produce la rotura del eritrocito y salida de los parásitos al torrente sanguíneo donde continúan infectando eritrocitos.

Ciclo de la malaria. Fuente: https://www.cdc.gov/malaria/about/biology/

Ciclo de la malaria. Fuente: https://www.cdc.gov/malaria/about/biology/

 

Precisamente la destrucción de los eritrocitos es la que provoca la reacción inflamatoria y en consecuencia la fiebre. También hay otra serie de alteraciones como consecuencia de esta destrucción: anemia, formación de trombos, anoxia (disminución del transporte de oxígeno en sangre) y hepatomegalia (inflamación del hígado) como consecuencia de la hiperactividad del sistema inmune.

Claves del diagnóstico

El paludismo puede reconocerse en el diagnóstico clínico, por antecedentes epidemiológicos (estancia en una región endémica de paludismo) y por la presencia de ciertos síntomas y signos (paroxismos febriles). El diagnóstico se confirma mediante una prueba de laboratorio, en el que se detecta la presencia del parásito en la sangre del paciente.

En la actualidad existen unos pocos medicamentos contra la malaria, que de manera general se usan combinados para reducir el riesgo de que el parásito desarrolle resistencias. Estos medicamentos también son utilizados como profilaxis en viajeros, personal sanitario que vaya a zona endémica y mujeres embarazadas, aunque cada vez se tiende más a enseñar a las comunidades y a los individuos expuestos la manera de evitar el contacto con los mosquitos.

Zonas con malaria. Fuente: http://www.who.int/malaria/travellers/es/

Zonas con malaria. Fuente: http://www.who.int/malaria/travellers/es/

 

A pesar de todo, diversas fuentes estiman que, en la actualidad, el 40% de los seres humanos están expuestos a contraer paludismo, especialmente las personas que viven en los países más pobres. De esos 2500 millones de personas en riesgo, más de 500 millones enferman gravemente cada año y más de 1 millón muere a causa de esta enfermedad .

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