Elliott Erwitt, Rockfeller Center, New York City, 1950

Juego de sombras

La etimología del término «fotografía», que significa «escribir con luz», es sintomática de la atención que los hombres han dado siempre a lo visible, a la realidad iluminada y definida. Sin embargo, explica Maria Giulia Dondero en Semiotica della fotografia, «la condición a priori de la aparición de las imágenes es la luz y su opuesto, es decir, la sombra producida por sus obstáculos». Si la luz es el elemento que determina la sintaxis de la imagen, la sombra confiere en cambio su sentido, ya que «la fotografía construye imágenes mediante la sustracción de luz». De la relación dialéctica entre luz y sombra nace entonces el discurso fotográfico.

 

Florence Henri, Composición, 1931
Florence Henri, Composición, 1931

Un discurso donde la sombra ya no es el elemento secundario, sino el recurso esencial en la definición del sentido. La sombra es oscuridad y también gradación de grises. Modela, define, confunde, o incluso oculta fragmentos del mundo representado. Ante este espectáculo de luces y sombras, el espectador es llamado a hacer un esfuerzo de observación y de comprensión para que no se pierda una parte importante del mensaje fotográfico.

1
František Drtikol, El grito, 1927 || Ferdinando Scianna, Sicilia, Aci Trezza, 1987

Una historia de sombras

En la historia del arte la sombra aparece en el siglo IV a. C., pero es en pleno Renacimiento cuando cobra forma como proyección de un cuerpo o un objeto en las pinturas de Gentile da Fabriano, Lorenzo Lotto o Giovanni di Paolo. Desde entonces, ha ido evolucionando y adquiriendo usos y significados según las épocas y los movimientos artísticos: el Barroco, el Romanticismo, el simbolismo, el impresionismo, el realismo, el surrealismo, la metafísica y la pop art. Tal es la relevancia de la sombra en el arte que, en 2009, el museo Thyssen-Bornemisza llegó a dedicarle la primera gran exposición.

2
La invención de la pintura. Joseph Benoît Suvée, 1791 || La parábola del hombre rico. Rembrandt, 1627

En el vasto panorama de la fotografía pasó algo parecido. Muchos han sido los artistas que emplearon en sus obras la sombra como recurso estético y narrativo. Desde László Moholy-Nagy, entre los primeros en experimentar los efectos de luces y sombras en la foto, hasta Man Ray, Brassaï, André Kertész, Lucien Clergue, Jamovir Funque o Edward Steichen. El extenso y complejo empleo de la sombra en los trabajos de esos artistas confirma la opinión del semiólogo Paolo Fabbri: «Las sombras son seductoras porque son extrañas, inmateriales, sin consistencia. Crecen y decrecen, desaparecen y reaparecen, van unidas al cuerpo pero no se dejan capturar».

3
Muñecas. Laszló Moholy-Nagy, 1926 || Torso. Man Ray

Las sombras pueden amenazar, cargar una escena de misterio e incertidumbre o, por el contrario, pueden convertirse en cobijo y en lugar privilegiado de observación. Dos ejemplos de este uso son las fotos de Brassaï y de Kati Horna que pertenecen a contextos muy distintos y dan una idea de cómo los fotógrafos podían aprovechar este recurso. Desde el punto de vista composicional, es significativo que la acción esté en la zona luminosa, mientras que el fotógrafo decida ocupar la oscuridad y desde allí quiera construir la imagen.

4
Pareja de enamorados, Rue Croulebarbe, Quarter Italie. Brassaï, 1931 || Escenas tomadas desde la plaza del Torico, Teruel. Kati Horna, 1937

En otros casos, la sombra funciona como autorretrato del fotógrafo o retrato de un desconocido. Al estar conectada al cuerpo que la refleja, la sombra funciona como el doble susceptible de ser representado. Mediante un mecanismo de fuera de campo, la sombra puede aparecer en el campo fotográfico aparentemente desligada del cuerpo que la proyecta. Esta estrategia narrativa que privilegia la captura del simulacro se ha empleado repetidas veces a lo largo de la historia de la fotografía.

5
Autorretrato. André Kertesz, 1927 || Rockfeller Center, New York City. Elliott Erwitt, 1950

La fotografía entonces es algo más que la escritura con luz, ya que implica conocer su reverso, la oscuridad de la que nace. Decía el gran escritor japonés Junichiro Tanizaki: «Creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares en sí mismos insignificantes». De una manera parecida el fotógrafo, sabio artesano de la visión, crea belleza al resucitar el mundo de las sombras a partir de la luz que todo lo invade. El mundo, así despojado del exceso de luminosidad, se muestra al espectador en sus infinitas interpretaciones.

6
Carmen Sammartin con sombra de una cortina, Sicilia. Ferdinando Scianna, 1991 || Selected Images. Lucien Clergue, 1955-2005
Send this to a friend