Pese a que parece que todo está cambiando en la actualidad, la España democrática ha tenido como principales protagonistas a Partido Socialista Obrero Español y Partido Popular, los dos grandes partidos nacionales. Ambos se han ido alternando en el Gobierno nacional, obedeciendo a si la población ha requerido medidas más sociales o un control económico más férreo. Hablando de aquellos que votan con la cabeza, y no con el corazón.

feudos regionales 1Sin embargo, se han ido creando feudos de éstos y otros partidos políticos en las elecciones autonómicas, obedeciendo a cuestiones muy dispares, explicadas de una forma simple pero efectiva.

Dos buenos ejemplos son Galicia, donde el PP ha gobernado 26 de los últimos 30 años, y la Comunidad Valenciana, con 20 años consecutivos de gobierno ‘popular’ –perdido en 2015, cuando los escándalos de corrupción han pesado ya demasiado–. También Navarra, con los hasta este año, 19 años de UPN-PP. Aunque son tres regiones muy diferentes entre sí, la explicación de estos feudos del centro-derecha durante tanto tiempo se puede argumentar de similar manera: una respuesta de una población que se identifica con la unidad nacional frente a unas aspiraciones independentistas minoritarias, viniendo principalmente desde Cataluña en el caso de Valencia y –en menor medida– País Vasco en el de Navarra.

Explicaciones más sencillas encontramos en la Comunidad de Madrid. Al ser una comunidad autónoma económicamente fuerte, el PP lleva 20 años seguidos gobernando, ya que el capital siempre se ha encontrado históricamente más cómodo con esta formación. Ahora gobiernan en minoría, pero siguen siendo los más votados.

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La socialista Susana Díaz gobierna Andalucía tras Cháves y Griñan.

En el lado opuesto está Andalucía, la única región española que no ha conocido otras siglas que no sean las del PSOE en toda la democracia al frente de su Junta. Lo mismo podría decirse de Extremadura, si no hubiera sido por ‘la pinza’ de IU que permitió al ‘popular’ Monago gobernar entre 2011 y 2015. En ambos casos, esta hegemonía del centro-izquierda obedecería, tradicionalmente, a la dicotomía heredada entre el trabajador y el “señorito” de tiempos pasados, que todavía manda en el corazón de muchos a la hora de meter su voto en la urna. Sin olvidar, claro, el carisma de algunos líderes como Manuel Chaves o Rodríguez-Ibarra para mantener estos feudos.

Pero es cuando hablamos de las dos Castillas cuando el análisis se hace más complejo. Ambas son dos regiones con poblaciones muy similares, conservadoras y tradicionales, que  en principio no deberían ser amigas del progresismo. Esto responde a los 26 años que lleva gobernando el PP en Castilla y León. Pero entonces, ¿por qué el PSOE ha gobernado en Castilla-La Mancha durante 28 años y afronta una nueva legislatura ahora?

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Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP después de Gallardón, Aguirre y González.

La respuesta tiene nombre y apellido, José Bono. El ex barón socialista (si alguna vez ha dejado de serlo) está considerado como un “encantador de serpientes”, en palabras de periodistas que trataron con él en aquella época. “Un ganador de elecciones”, que dirían otros, dispuesto a bajar al barro político cada vez que hiciera falta. Su sucesor, José María Barreda, se aprovechó de su rebufo en 2007, cayendo frente a la ‘popular’ María Dolores Cospedal en 2011 tras una gestión de la crisis más que discutible. Desde mayo de 2015 gobierna de nuevo un socialista, Emiliano García-Page, pero pactando con Podemos tras haber perdido las elecciones contra la también secretaria general del PP.

No podemos olvidarnos de las dos comunidades autónomas que tienen un importante componente nacionalista, con feudos similares. El PNV ha gobernado en el País Vasco 32 de los últimos 35 años, mientras que CiU lo ha hecho en 28 de los últimos 31 en Cataluña. Ambos, partidos nacionalistas que giran al independentismo si les conviene. Pero también los dos partidos escorados a la derecha, con orígenes católicos y burgueses, dentro de dos regiones con potencia económica.

Cuando un partido político lleva varias legislaturas gobernando en una región, se crea una red clientelar más fácil de manejar que a nivel nacional

Todas estas razones particulares se unen a una razón principal común en todas las comunidades autónomas. Y es que cuando un partido político lleva varias legislaturas gobernando en una región, se crea una red clientelar más fácil de manejar que a nivel nacional. Funcionarios, puestos de confianza y pequeños “lobbies” ‘bien alimentados’ que se traducen en buenos puñados de votos cada cuatro años, votos que sumados son complicados de batallar. Algo realmente difícil de cambiar, para los que quieran cambiar algo…

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