Entre los muchos géneros que posee el periodismo, la viñeta es uno controvertido. Sinónimo de la opinión más concentrada, permiten en un solo vistazo captar una idea. Simple y complicado, no son muchos quienes han podido surcar los diarios durante años y años. Antonio Fraguas, Forges, es uno de ellos. Era, porque ha muerto esta madrugada combatiendo un cáncer de páncreas. Así se diluye en la nada de la muerte una mente que ha captado de forma excepcional el quehacer de la sociedad española en los últimos 50 años.

Cómico, sus chistes han vagado por publicaciones como Pueblo, Diario 16, El Mundo o El País. A este medio es al que le asociará cualquiera con menos de 30 años. Sin embargo, desde el tardofranquismo hasta la actual lucha por causas como el feminismo, no ha parado de poner clavo sobre clavo. Sus modernas viejas, su Mariano, sus náufragos, los chavales contestatarios, los abuelos de pueblo, el jefe cabrón, el funcionario nihilista, los neoliberales maquinales… y no te olvides de Haití.

Difícil de definir, uno de sus grandes aciertos fue ser del Athletic Club de Bilbao. Mientras caminaba hasta este 22 de febrero le dio tiempo no solo a dibujar con humor. Habitual colaborador de Pepa Fernández en No Es Un Día Cualquiera, era habitual ver pinceladas de Forges en programas de la pública. Viaje Al Centro De La Tele contaba con su mano y condujo Pecadores Impequeibols. Esta última palabra representa claramente la textualidad de sus viñetas. Neologismos que suenan a viejo pero que fueron contemporáneos allende los días. Formas que marcaron y que hasta han merecido la mirada de reyes.

 

Forges ha muerto

Tweet de Casa Real sobre Forges. | Twitter (@Casareal)

No es este un medio para soltar datos. Para eso está la Wikipedia. No es este un medio para contar cómo era personalmente, para eso están Pepa o El País. Tampoco es quien escribe digno de hablar de técnica, pues ni tiene gracia ni sabe dibujar. Sí que se puede hablar de Forges desde la nadería de esa masa cuya primera acción tras comprar El País era buscar el chiste del afable humorista. Desde una cama a las 5 de la mañana, con la borrachera en decadencia y en una casa tan grande como vacía en la que solo había dos compañías, la teletienda y un recopilatorio paterno de Forges. Por lo que toca, gracias.

 

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