Parece que algunos sectores de la sociedad europea han olvidado todo por lo que tuvo que pasar en el siglo pasado este continente por culpa de la extrema derecha. No son pocos los lugares que han visto cómo en los últimos años, con diferentes excusas, han ido ascendiendo en sus instituciones opciones políticas poco o nada compatibles con la democracia.

 Militantes griegos de Amanecer Dorado, con una marcada estética militar.

Militantes griegos de Amanecer Dorado, con una marcada estética militar.

Así, países como Francia, Grecia, Austria o Alemania forman parte de esta nueva lista de la vergüenza. Una lista en la que, afortunadamente, no se encuentra España.

La explicación de este fenómeno radica en dos crisis y en dos momentos diferentes, pero con un mismo término sobrevolando todo el proceso: la xenofobia. Así, todo comenzó con la gran crisis económica, achacando la falta de trabajo a la presencia de extranjeros, intentando dar una solución simplista a un problema con multitud de aristas.

Después, cuando los efectos de dicha crisis habían hecho mella en el ánimo de la sociedad europea, llegó la crisis migratoria desde Siria. Hecho que la extrema derecha ha utilizado a la perfección para reforzar su argumentación racista, más alimentada aún si cabe con los últimos atentados en grandes ciudades.

Todo ello, aderezado con un nacionalismo exacerbado y un espíritu anti-europeísta.

Francia: Le Pen

Los franceses pueden ser considerados ya veteranos en estas cuestiones. El Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen ya llegó a ser la segunda fuerza política en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2002. Sin embargo perdió la segunda vuelta contra Jacques Chirac.

 Marine Le Pen, cabeza visible de la extrema derecha francesa.

Marine Le Pen, cabeza visible de la extrema derecha francesa.

En 2014, en las elecciones europeas y con su hija Marine al frente del partido, fueron la fuerza más votada en Francia. Dicho de otro modo, uno de cada cuatro franceses votó a la extrema derecha. Por no hablar del poder que tienen ya en su país, en el Consejo de las Regiones y en ayuntamientos importantes. En 2017, hay de nuevo elecciones presidenciales.

Austria: Hofer

El mismo tipo de elecciones que ha tenido lugar el pasado mes de mayo en Austria. Allí, el Partido de la Libertad (de extrema derecha) de Norbert Hofer, se quedó a 3 décimas de ganar la segunda vuelta. De nuevo, con la xenofobia y el antieuropeismo como discurso.

Igualmente, no hay que olvidar que ya en el año 2000, este Partido de la Libertad llegó a formar parte de un Gobierno austriaco. Muy pocos parecen recordar ahora las manifestaciones en contra de entonces.

Grecia: Amanecer Dorado

Y qué decir de Grecia. El desastre de gestión de sus dirigentes, los sucesivos rescates de la Unión Europea y la llegada masiva de refugiados a sus islas ha hecho que los neonazis de Amanecer Dorado se hayan convertido en la tercera fuerza política del país, con el 7% de los votos y 19 escaños en su Parlamento.

Sin embargo, fue adelantado muy por la izquierda por la Syriza de Tsipras a la hora de dejar atrás a los clásicos partidos socialdemócratas y liberales, que se habían repartido el poder hasta el momento.

 Manifestación del movimiento xenófobo Pegida, en Alemania.

Manifestación del movimiento xenófobo Pegida, en Alemania.

Alemania: Pegida

Donde cuesta mucho encontrarle una explicación es en Alemania. El país más estigmatizado por la extrema derecha de la historia, en el que las heridas abiertas por la locura hitleriana están lejos de cicatrizar. Una sociedad todavía señalada con el dedo, que está viendo como las manifestaciones del movimiento ultraderechista Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) reúne a decenas de miles de personas.

O en forma de partido político, Alternativa para Alemania, con un 4,7% de los votos en las últimas elecciones, además de ser la segunda fuerza política en Sajonia- Anhalt, haciendo de Dresden una especie de nuevo Núremberg.

Francia, Austria, Grecia y Alemania. Cuatro ejemplos, pero podrían exponerse muchos más con altos porcentajes de votos en los últimos comicios: Verdaderos Finlandeses (18%), Demócratas de Suecia (13%), Nuestra Eslovaquia (8%), Joobik en Hungría (21%), Partido del Pueblo Suizo (29%), Liga Norte en Italia (4%)… Más vergüenza para esa lista.

 Miembros de la extrema derecha española, durante una manifestación.

Miembros de la extrema derecha española, durante una manifestación.

España, llevando la contraria

Mientras ocurre todo esto en Europa, España vive uno de los momentos de mayor auge democrático de su historia. Cuatro partidos políticos recorren todo el espectro ideológico buscando ser importantes a la hora de formar un Gobierno. Todo, menos la extrema derecha.

La sociedad está más repartida que nunca, pero la extrema derecha ni está ni se la espera. No sólo no tiene ninguna posibilidad de entrar en las Cortes, en los parlamentos autonómicos o incluso en los ayuntamientos, sino que sus manifestaciones reúnen a un puñado de personas. Y no muy bien organizados.

La explicación más simple es que España ya tuvo suficiente con los 40 años de dictadura. O pueden ser otras como la falta de líderes carismáticos, la estigmatización de estas ideas o el mayor éxito de argumentaciones políticas antagonistas ante las citadas crisis. Sea como sea, es una situación en la que España puede mirar por encima del hombro a Europa. Aunque sería mejor que no pudiera hacerlo, y que la situación no existiera.

Send this to a friend