Vender el alma al diablo parece una expresión arraigada entre la sociedad. Sin embargo, a veces los propietarios de dichas almas no son los únicos que pueden hacer negocios con ella. Al referirse a la conocida obra Fausto, de Goethe, o bien a The picture of Dorian Grey, la transacción es sencilla, sin mediaciones. Dicho arreglo consta, como si de un acto de comunicación verbal se tratara, de receptor y emisor. Persona más Señor de los Infiernos.

Fausto Venta de almas

Faust de Murnau || elseptimoarte.net

El alma de la muerta pleiteada

Se observa que en ambos casos sus protagonistas ceden su esencia, su Yo, al diablo mismo. No obstante, en la tradición oral castellana existe un caso que es digno de mención y en el que no median las figuras ni del poseedor del alma ni del diablo. Es el caso de La difunta pleiteada, cuya riqueza en romances y canciones dio lugar a la publicación de un estudio comparativo de mano de María Goyri de Menéndez Pidal.

Tal fue su popularidad que originó una comedia. Se pone en duda la autoría de la misma, y se deduce que quizás fue el mismísimo Lope de Vega, prolífico poeta cuya producción alcanzaba una obra a la semana, quien la escribió. La citada composición narra la historia, o leyenda, de la trágica muerte de una bella mujer. Tras ese calamitoso suceso, se disputan los derechos del “alma” de la muerta dos de sus enamorados. Para ello, se congregan en el cementerio con el fin de desenterrarla. La siguiente versión se recoge en la colección de D. José González, en León:

“Siete rosarios la reza

sin levantar la rodilla

Con la punta de la espada

Levantó la losa arriba:

Blanca y colorada estaba,

Lo mismo que estaba en vida.

Ya la pusieron en pleito

Por ver quién la ganaría:

La ha ganado Don Juan

Por el amor que la tenía.”

En otra versión interviene la misma Virgen y le cede la muerta “por siete años y un día” al enamorado, que está a punto de matarse ante los brazos del cadáver de su doncella. En la colección manuscrita de D. J. R. Lomba, el enamorado:

“Agarrola de la mano

llevola la calle arriba

sacudiendo sus cabellos

que de polvo los tenía.”

Almas femeninas en el arte

La muerte respeta, en todas las versiones, la pulcra imagen de la doncella. Esta escena profana, que al mismo tiempo se vuelve religiosa al introducir elementos como los rezos continuos a la Virgen, puede traer a la mente la fantástica historia de la muerte de Elizabeth Siddal.

Ofelia venta de almas

Ofelia, de Millais || Wikipedia.com

Siddal fue amante de Dante Gabriel Rosseti y una de las primeras musas del movimiento prerrafaelita. Fue enterrada con sus poemas y escritos y, tiempo más tarde, acudieron a su tumba para recuperarlos. Allí encontraron que su cabello, de un fulgurante rojo, había crecido en tanta longitud y cantidad que cubría su cadáver.

Otra profanación de una tumba femenina acontece en La casa de los espíritus. Rosa, la más hermosa, la del verde cabello, es recuperada de las garras de la muerte para que su enamorado pueda dirigir un último vistazo a esa perturbadora y extraña belleza. No obstante, un pequeño hilo de viento se cuela en el féretro de cristal y Rosa se vuelve cenizas en el acto, desintegrándose por completo ante los ojos del amante.

Almas rusas por pocos rublos

En el caso de La difunta pleiteada, ante el propio cadáver de la doncella, los dos enamorados pugnan por vencer la querella y poseer el alma y el cuerpo de la fallecida. Asimismo, son pleitos los que vuelan en las mesas de Almas muertas, novela publicada por el célebre autor ruso Nikolai Gogol. En un primer momento, debido a la censura, salió a la venta bajo el título de Aventuras de Chíchikov, mucho menos atractivo que el original.

En la mentada obra, Chíchikov arriba a la ciudad rusa de N… en donde se dedica a buscar vendedores para conseguir almas muertas de campesinos, en ruso denominados mujiks. Para ello acude a grandes terratenientes y nobles que guarden el registro de sus empleados. La condición que les pone es que todos deben ser hombres y no pasar el precio de dos rublos y medio por alma.

Mercado de almas

Recreación de Hostile forces de Klimt, de Inge Prader || cocteldemente.com

Gogol, satírico en grado máximo, aprovecha para introducir discursos que bien podrían insertarse en el actual siglo XXI. De ahí que su prosa permanezca inalterable a través de los tiempos: “Hay quien toda una vida desprecia a los doctores y acaba recurriendo a una vieja que cura con exorcismos y con escupitajos o, lo que es peor todavía, él mismo inventa algún brebaje, hecho con cualquier porquería, y se figura, sabrá Dios por qué motivos, que es el remedio adecuado para su enfermedad”.

Uno de los posibles vendedores de almas, hombre rico y vivaracho, intenta convencer a Chíchikov de que pague más de lo establecido aludiendo a las formidables cualidades de las que gozaban los muertos. Ante el aluvión de adjetivos y de loas dirigidos a los mujiks fallecidos, Chíchikov le responde: “¿A qué santo enumerar todas sus cualidades? Ahora no tienen ninguna, es gente muerta. Con un cuerpo muerto no se puede apuntalar ni tan siquiera la valla.”

Más o menos lo que John Cleese bramaba en el célebre sketch de los Monty Python, perteneciente a la serie Flying Circus:

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=4vuW6tQ0218]

No cabe duda de que la compra-venta y posesión de almas es un tema inspirador, satírico en Gogol y romántico en la tradición castellana, aunque choque con la británica lógica del grito “It is an ex parrot!”.

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