Palabras mudas y sordas. Hablan del ser para la muerte, tan tranquilos, tan sin lágrimas. Ahí los dos, tan cerca uno de la otra, a una soledad de distancia. Hablan pero no se besan, no mueren, no se besan. Dice...
Un hombre de ceño fruncido y vestimenta prolija fue quien salió del ascensor, y no sin fastidio, le entregó un fajo de billetes. “Contalo” dijo con cierto desprecio, como si lo estuvieran obligando a someterse a una injusticia. Nuestro protagonista...