Según las palabras de Malinowski en su The art of magic, la magia es una respuesta a la sensación de desesperanza que tienen el hombre o la mujer en un mundo que no pueden controlar. Y entre los personajes más mágicos que se pueden reseñar en la Historia, destaca el de las brujas.

Estas conforman una de las figuras más antiguas del mundo clásico. Como contrapartida a los héroes que se admiraban en la antigüedad existía todo un mundo oscuro, tenebroso y maléfico constituido por las hechiceras. El Mal se mostraba en toda su extensión en el momento de la noche. Como ejemplo se pueden traer a colación los nombres de Selene, Medea y su hermana Circe, o Hécate.

Mujeres brujas

La luna cambiaba de forma y de nombre en medio de la oscuridad y el alboroto de la noche. Hécate era la diosa de los caracteres equívocos en apariencia. Dice Julio Caro Baroja que Hécate “residía en las tumbas, aunque también tenía su lugar en los hogares, acaso porque estos en un tiempo fueron tumbas domésticas”.

Jasón y Medea Waterhouse

Jasón y Medea || Waterhouse

Medea es invocada en los versos de las Metamorfosis de Ovidio de la siguiente forma:

“Nox, ait, arcanis fisissima, quaque diurnis

Aurea cum Luna succeditis ignibus, astra”

Medea, poseída por un amor enloquecido hacia Jasón, se venga al conocer que este ama a otra mujer. Es precisamente la Medea de Eurípides la autora del siguiente soliloquio: “Posees la Ciencia. Por otra parte la naturaleza nos ha hecho a las mujeres absolutamente incapaces de practicar el bien y las más hábiles urdidoras del mal“.

Ejemplo de ello es Circe, que convierte a los compañeros de Ulises en puercos sin mayores miramientos. Waterhouse pinta a esta cruel hechicera de un modo magistral en su Circe Invidiosa, cuadro que se expuso en la Royal Academy of Arts junto con otros muchos lienzos del prerrafaelita. Dos alas parece que surjan de la espalda de la figura, en medio de un mar del color de su vaporoso traje.

Circe Invidiosa Waterhouse

Circe Invidiosa || Waterhouse

Poderoso erotismo

En Las brujas de Zugarramurdi Carolina Bang se restriega sensualmente un líquido por sus partes íntimas, ante el gozo de dos ocultos observadores. Y es que, sin duda, el erotismo es una cualidad que pervive hoy en día al imaginar una bruja.

Brujas

Sueño de Fausto

Pero al volver al mundo clásico, las hechiceras que describen Luciano y Apuleyo se desnudan del todo ante un humeante incienso mientras que de pie murmuran conjuros. Con un líquido aceitoso similar al de la señorita Bang, estas hadas maléficas untan todo su cuerpo para que después les crezcan alas, pico y salgan por la ventana.

Asimismo, en la genial novela El maestro y Margarita la desnudez de la bruja compañera del diablo se hace patente en descripciones en donde la espectacular hechicera deambula desnuda en medio de una reunión de seres infernales. Lo hace vestida únicamente con unos tacones. Además Margarita cruza desnuda el cielo nocturno, recordando el cuadro de Falero. Una imagen un tanto diferente a la de la Bruja novata de Disney.

La cocina de las brujas

La magia negra es la que comúnmente se enlaza con estas populares hechiceras. En las artes amatorias, las brujas hacen gala de un amplio espectro de conocimientos y sacan partida a los más atroces ingredientes.

El círculo mágico Waterhouse

El círculo mágico || Waterhouse

En la Farsalia de Lucano, Sexto Pompeyo consulta a Erichto para que esta remedie su mal de amores. Como fórmula infalible esta poderosa maga mutila cadáveres y evoca a la luna. Sirva como muestra lo que sucede en el “Épodo V” de Horacio. En este texto, tras el robo de un niño pequeño la bruja Canidia se afana en cometer todo tipo de fechorías para obtener un brebaje de amor o poculum amoris.

Así se narra en la obra de Horacio: “Apenas el niño tembloroso prorrumpe en tales lamentos, despojando del vestido su tierno cuerpo que podría enternecer el pecho feroz de un tracio, Canidia, ceñida la fronte y el áspero cabello de rabiosas víboras, ordena quemar las ramas del fúnebre ciprés y del cabrahigo que crece en los sepulcros, los huevos de la inmunda rana teñidos en sangre, las plumas del búho nocturno, las hierbas que produce Yolcos, fértil en venenos, y los huesos arrancados a la boca de una perra hambrienta”.

A todas estas hierbas Canidia añade el hígado y la médula del desdichado niño. El gusto por los tiernos infantes es un rasgo de las brujas que ha sobrevivido hasta la actualidad.

Brujas británicas

Shakespeare incluía en su Macbeth la aparición de tres brujas que, con las mismas características que las de la antigüedad, se reúnen en aquelarres y dialogan sobre hechizos. Al más puro estilo de Goya.

Btujas goya

Aquelarre, de Goya || wikimedia.org

En la escena III de Macbeth las tres brujas del drama se reúnen, como otras tantas veces durante la obra, y traman maldades, como se observa en este extracto:

BRUJA 1ª – ¿Qué has hecho, hermana?

BRUJA 2ª – Matar puercos.

BRUJA 3ª – ¿Dónde has estado, hermana?

BRUJA 1ª – La mujer del marinero tenía castañas en su falda, y estaba mordiéndolas. Yo le dije: «Dame alguna», y la asquerosa, harta de bazofia, me contestó: «Vade retro, condenada bruja». Su marido se fue a Alepo, mandando el Tigre. Yo, como rata sin cola, navegaré en una tela de cedazo, donde cabe bien mi cuerpo. Así lo haré, así lo haré.

BRUJA 2ª – Yo te ayudaré con un viento desfavorable.

BRUJA 1ª – De lo demás yo soy señora. ¿Qué puerta quedará segura, cuando de todos los puntos de la rosa soplen los vientos? Ni una vez podrá conciliar el sueño. Su vida será la del condenado, y las tormentas agitarán sin cesar su nave. ¡Ved!

BRUJA 2ª – ¿Qué es eso?

BRUJA 1ª – El dedo de un marinero, que se ahogó al volver de su viaje.

BRUJA 3ª- ¡Tambor, tambor! Ya llega Macbeth.

LAS TRES BRUJAS – Juntemos las manos, hagamos una rueda, como hermanas enviadas del cielo y de la tierra. Tres vueltas por ti, tres por ti, tres por mí: son nueve, cuenta justa. ¡Silencio! Ya ha llegado el término del conjuro.

Apunta Julio Caro Baroja una interesante idea: del conjuro con el que se expresan la voluntad y el deseo, se pasó a la oración, que implica acatamiento y vasallaje. En resumen, el lector puede replantearse cuánto hay de insulto en el calificativo de bruja. Más bien se podría sostener que poco. Las brujas eran seres inteligentes, amantes y sumamente vengativos. Sus pócimas y hechizos obligaban a altos y nobles héroes a postrarse ante su poder.

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas

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